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¿Cómo ha cambiado la paternidad en 100 años?

           Autor: Wina Arambulé
Los padres nacidos entre los años 1980 y 2000 (catalogados como la generación Y), perciben como algo negativo el hecho de castigar o reprimir físicamente a los niños.
Los padres nacidos entre los años 1980 y 2000 (catalogados como la generación Y), perciben como algo negativo el hecho de castigar o reprimir físicamente a los niños.  |  Fuente: Shutterstock
100 relatos de abuelos, hijos y nietos sirvieron para que la Universidad de La Sabana determinara cómo han cambiado la forma en que los padres crían a sus hijos. Estos son los resultados de esta investigación.

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A propósito de la celebración del Día del Padreel Instituto de La Familia de la Universidad de La Sabana publicó los resultados sobre una investigación fundamentada en la crianza paternal en las generaciones nacidas entre 1920 y 1980.

“La función histórica del padre ha estado vinculada a la disciplina cuyo ejercicio, a   veces violento, ha generado por generaciones la separación del niño del universo materno. Con el tiempo, esto ha cambiado y la forma de ejercer el control y la disciplina hoy se complementa con la demostración de afecto”, señala Andrés Cano, profesor del Instituto de La Familia de la Universidad de La Sabana y director del estudio.

Estos son los resultados:

¿Cómo ha cambiado la paternidad en 100 años?
Nota: se colocó entre paréntesis los años de nacimiento de cada generación de padres
Baby boomers
(1920 - 1940)
 Generación X
(1950 - 1979)
Generación Y o Milenarios
(1980 - 2000)
Educaron a punta de gritos y correa.Disminuyeron la violencia como método de disciplina, ante el auge de la revolución femenina y las leyes de protección infantilSe inclinan más hacía lo racional, teniendo en cuenta que la mujer ya tiene mucho más claro su papel de proveedor, y comparten tareas como el cuidado de los hijos, y las labores del hogar. Perciben como algo negativo el hecho de castigar o reprimir físicamente a los niños.
Basaron sus relaciones familiares en patriarcados. El hecho de ser los “hombres de la casa” y únicos proveedores del hogar, les daba el derecho de ejercer el poder sobre la esposa y los hijos.Aunque fueron criados a punta de correas y gritos, se encontraron con mensajes de crianza y convivencia familiar, y con esposas que se animaron a salir al mercado laboral para ser también proveedoras del hogar.Pese a que aceptan estas condiciones o tareas de forma voluntaria, no saben cómo llevarlas a cabo y viven en medio de la zozobra por qué desconocen cómo realmente ser buenos padres.  
Estos padres podrían llegar a ser violentos o agresivos, especialmente si se sentían amenazados por cuestionamientos o desobediencias.Estos hombres se empezaron a sentir sin piso y sin referente, no sabían cómo actuar y ejercer su autoridad; se volvieron permisivos o al contrario se aferraron al pasado y a cómo fueron criados sin importar que su esposa o hijos los abandonaran.

Conviven en un contexto social y cultural muy diferente en el que ellos fueron educados, en el que, por ejemplo, la legislación impone pautas concretas de actuación, compromisos y responsabilidades con los hijos. Reemplazaron la fuerza por el diálogo, los golpes por el efecto y, poco a poco, fueron ‘desnaturalizando’ el castigo. 

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Wina Arambulé

Wina Arambulé

Periodista, titulada por la Universidad Fermín Toro - UFT (Venezuela), y la Universidad de la República - Udelar (Uruguay). Sígueme: www.linkedin.com/in/winaarambule

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