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Organoides: el avance de la ciencia que permitirá terminar con los experimentos en animales

      
Los organoides facilitarán el tratamiento de ciertas enfermedades
Los organoides facilitarán el tratamiento de ciertas enfermedades  |  Fuente: Shutterstock
  • Muchos medicamentos, drogas e intervenciones se prueban primero en animales.
  • Ecologistas, defensores de los animales y científicos han buscado durante años un sistema para terminar con esta práctica.
  • Gracias a la creación de los denominados organoides, la ciencia puede lograr avances sin afectar a otras especies.

Los avances de la ciencia permiten descubrir las causas de nuevas enfermedades y, en algunos casos, incluso curarlas. Al mismo tiempo, permiten crear productos más eficientes, diseñar intervenciones quirúrgicas menos invasivas e incluso crear órganos y sustitutos para los órganos dañados por algunas enfermedades.

Es mediante ensayos clínicos que se prueban las hipótesis de los científicos y, por tanto, se logran la mayoría de estos avances.

Durante años muchos, estos estudios y pruebas se han realizado en animales con estructuras similares a las de los humanos para analizar sus efectos en estos seres vivos y perfeccionar las técnicas. Esta práctica ha permitido numerosos avances científicos pero, al mismo tiempo, ha generado grandes polémicas.

Tanto ecologistas como defensores de los animales de todas partes del mundo han criticado una y otra vez este tipo de prácticas, manifestando y reclamando que se logre un cambio. Y finalmente, luego de tantos años de luchar por este objetivo, parece que la propia ciencia ha encontrado la solución: los organoides.

¿Qué son los organoides?

Con este término se hace referencia a un conjunto de células madre que pueden ser reprogramadas para convertirse, por ejemplo, en células neuronales o hepáticas. De este modo, se transforman y comportan como un órgano real.

De alguna forma, los organoides permiten crear pequeñas versiones de los órganos tradicionales, con las que los científicos pueden trabajar en el laboratorio para investigar la forma de actuar de determinados virus y enfermedades e incluso probar en ellos posibles curas.

Estos se inventaron en el año 2008 en el Hubrecht Institute de Utrecht, en Holanda. Su creación se atribuye al biólogo molecular Hans Clevers y su equipo de trabajo que, a partir del trabajo con células madre, logró este valioso avance con el que prácticamente se pueden cultivar pequeñas versiones de determinados órganos dentro del laboratorio.

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En el siguiente vídeo de EPOfilms, el mismo Hans Clevers cuenta cómo su equipo llegó a este descubrimiento y las utilidades que puede tener la creación de pequeños órganos dentro del laboratorio:

¿Por qué es recomendable usar organoides?

La gran ventaja de estos organoides es que, a diferencia de los animales, permiten el trabajo en órganos exactamente iguales a los humanos. Es decir, con los mismos comportamientos y funciones. Por lo tanto, no solo terminarían con las pruebas en animales, sino que permitirían lograr resultados más exactos con menos pruebas.

Empleando este método, los científicos podrían reducir el número de ensayos antes de la creación de un fármaco o medicamento y, con ello, acelerar la creación de curas para determinadas enfermedades.

Por si fuera poco, el costo de estos ensayos también consigue ser menor con este sistema, con lo que es probable que los institutos logren realizar más pruebas con el mismo presupuesto y así crear más avances científicos sin necesidad de invertir más dinero.



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