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5 hábitos para no dejarte llevar por tus emociones

      
La Inteligencia Emocional y sus beneficios para encontrarnos a gusto con nosotros mismos
La Inteligencia Emocional y sus beneficios para encontrarnos a gusto con nosotros mismos
  • Un autoanálisis puede ayudarnos a reconocer el foco de nuestro enojo.
  • Saber canalizar nuestra ira nos ahorrará situaciones embarazosas como resultado de haber perdido el control.
  • La Inteligencia Emocional es vital para “entrenarse” ante futuros problemas laborales o personales.

El hombre es un individuo emocional. Muchas de las acciones y reacciones que nos caracterizan forman parte de nuestra naturaleza y no tenemos por qué intentar deshacernos de ellas, pero si somos capaces de manejarlas estaremos más a gusto con nosotros mismos.

La ira, por ejemplo, es una de las emociones que más problemas puede acarrearnos a lo largo de nuestra vida. Si no sabemos controlarla, nos afectará física y mentalmente y traerá consecuencia en nuestra vida cotidiana. Entrenar a nuestro cerebro a canalizarla es la clave para salir airosos de cualquier situación inesperada o de una mala experiencia.

La inteligencia emocional es la capacidad de autoanálisis y entrenamiento personal para sobrellevar este tipo de situaciones, ver los problemas desde diferentes enfoques, actuar lo más coherente posible y dar con la mejor solución para nosotros y para los que nos rodean.

Ya sea para evitar el estrés o para mejorar nuestras condiciones académicas, profesionales o personales, controlar nuestras emociones es el entrenamiento más viable para poner freno a todo aquello que impide lograr y disfrutar de todas las buenas cosas que nos rodean.

1.- Evitar a las personas tóxicas

Saber poner punto y final a nuestra relación con personas que abusan de nosotros o de nuestra confianza nos hará ver el mundo desde otra perspectiva. Hay que saber decir basta y no dejar que la influencia negativa de otros estropeé nuestra felicidad.

2.- Autoanálisis para llegar al fondo de nuestras emociones

Dar con el foco del problema puede ayudarnos a canalizar mejor nuestra ira. Cuesta ser honestos con nosotros mismos, pero si nos paramos a pensar y damos con la raíz de nuestro disgusto, será más fácil tratarlo o pedir ayuda para dejarlo atrás y seguir adelante.

3.- Saber cuál es el momento adecuado para responder

Estar familiarizado con la inteligencia emocional es saber cuál es el momento adecuado para prestar a una solución a un conflicto. No reaccionan emocionalmente, saben que cuando las cosas “están en caliente” sus buenos argumentos se pierden junto con su autocontrol.

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4.- Hacer una pausa para reflexionar

Realizar una simple pausa de 6 segundos puede cambiarlo todo. En esos segundos nuestro cerebro puede apreciar las ventajas y desventajas que implica tomar una decisión u otra. ¿Cuántas situaciones embarazosas hemos podido evitar si hubiéramos realizado este ejercicio?

5.- Ser los primeros en solucionar un malentendido

Las personas que saben de inteligencia emocional no tienen ningún problema en aceptar su error o pedir disculpas (incluso cuando no tienen la culpa). Ser maduros en este aspecto evita romper relaciones personales o profesionales que más adelante pueden ser más dolorosas.

La capacidad de la inteligencia emocional y del autocontrol supone un descanso para nuestro cerebro para no preocuparse por cuestiones dolorosas. No hay nada más sano que mantener un equilibrio emocional en nuestra vida diaria y tampoco es que cueste mucho conseguirlo.



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