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Colombianos migran a España: quiénes y por qué

      
Lucía Nieto Huertas, Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, Madrid - España. Tomado de UNperiódico, mayo 2006.

Las razones que hacen del fenómeno migratorio un asunto que amerita atención son, en esencia, diferentes para las sociedades receptoras y para las "expulsoras". En España, es innegable que la llegada sostenida de inmigrantes y su instalación suponen una transformación social profunda con grandes implicaciones. Según cifras de enero de 2006, un 8,5% de la población total del país es extranjera y uno de los flujos migratorios que en tiempos recientes ha contribuido a este aumento es el de los colombianos, situado en el cuarto lugar. En Colombia, un hecho contundente que evidencia el interés que la migración internacional ha tomado en los últimos años y que va más allá del impacto de las remesas, radica en que de cada cien colombianos, de 8 a 10 residen de manera permanente fuera del país.

Los emigrantes

El crecimiento de este colectivo fue muy lento hasta 1999. Durante el año 2000 se duplicó el número y, desde entonces, el crecimiento se ha acelerado de forma espectacular. Se encuentra en los estadios iniciales del ciclo migratorio, con predominio de primo-inmigrantes, aquellos que inician una cadena migratoria que, en un elevado número de casos, será continuada. Se trata de jóvenes adultos en edad económicamente activa con un nivel medio de educación, tanto hombres como mujeres, acompañados por sus cónyuges, parejas u otros miembros de la familia y de procedencia predominantemente urbana. La mitad tiene una relación de pareja estable y solo dos tercios de ellos están viviendo en España con su pareja.

Migrar es una decisión personal. Muchos dejan a su familia, y las principales razones son económicas y laborales, dejando muy de lado la influencia de la violencia y la inseguridad como motivos para ello. La entrada y permanencia se da por vías distintas a las legales: entran con visado de turista y permanecen tras su expiración. En su aventura cuentan con la ayuda de redes migratorias, por ahora simples, que brindan el alojamiento como principal apoyo.

La mayor parte de los emigrantes abandonan sus empleos en Colombia buscando mejores trabajos y condiciones de vida, y al llegar encuentran uno muy pronto, dada la potente demanda de mano de obra foránea. En su primer empleo se ocupan en el servicio doméstico, en la construcción y en otros empleos no cualificados, indistintamente del nivel educativo y consiguen ganar más del doble que en Colombia. Este primer empleo, la mayoría de las veces, incumple las regulaciones legales en el mercado de trabajo español, en consecuencia de la falta de autorización de residencia y trabajo.

Experimentan una gran movilidad laboral, con el fin de mejorar su situación, y tienen una tasa de actividad notablemente superior a la de los españoles. Una vez estabilizado el proceso de adaptación laboral, la mayor parte se ubica en el sector de servicios y con el tiempo obtiene un contrato de trabajo, muchos de duración indefinida, dándose, por el contrario, bajo nivel de empleos temporales. A pesar de esas situaciones positivas y de que en promedio triplican sus ingresos mensuales, se percibe un notable desajuste entre el nivel de cualificación y los trabajos se desempeñan con una considerable discriminación en el trato.

Los que se quedan

Según el perfil definido del emigrante colombiano a España, es de esperarse que el relativo éxito de la empresa migratoria y, especialmente, la optimización de su nivel de ingresos repercutan de manera directa en las condiciones de vida de aquellos que se han quedado. Los hogares de origen de estos colombianos llevan recibiendo dineros del exterior desde hace cerca de cinco años, pertenecen a estratos socioeconómicos medio- medio/medio-bajo, con bajos niveles educativos. En éstos, los ingresos ya han sido incorporados en los hábitos de consumo y gasto, gozando de mejores condiciones en la vivienda y su equipamiento, y se destinan principalmente a alimentos y bebidas, servicios públicos y pagos relacionados con la vivienda, lo que redunda en una clara dependencia de estos recursos.

El nivel de ocupación es dos veces más alto entre los emigrantes en comparación con los residentes en Colombia. Esto confirma indirectamente que las altas tasas de desempleo, los empleos de baja calidad, la destrucción de puestos de trabajo y la reducción de los ingresos de los hogares, ocurridos a partir del segundo quinquenio de los años noventa en Colombia, podrían haber sido causas determinantes de la emigración. La baja tasa de actividad de los residentes se podría explicar por las dificultades laborales y por el efecto de sustitución de ingresos por causa del envío de remesas.Es importante mencionar que, emocionalmente, el emigrante se encuentra bajo las presiones generadas por las expectativas fundadas en el éxito de su experiencia. Más cuando se trata de un fenómeno de migración predominantemente parental, en la que quien migra hace el compromiso de la manutención de su hogar en el país de origen.

Se debe llamar la atención sobre aquellos emigrantes que retornan; aunque en el momento no se trate de una variable determinante llegará a serlo en un futuro cercano.

Señales de permanencia

A pesar de lo reciente del fenómeno migratorio a España, se evidencian señales de que es un colectivo proclive a permanecer y establecerse. Una valoración positiva de su experiencia migratoria con respecto a sus objetivos originales y la satisfacción respecto de su estancia en el otro país apuntan en este sentido.

El perfil sociodemográfico y la condición de primo- inmigrantes determinan un potencial considerable de reagrupación familiar en el próximo futuro y, combinado con la juventud del grupo, la progresiva aparición de una segunda generación. A tal grado que quienes llevan más tiempo ya han recurrido a la reunificación de la pareja o familia o a la formación de nuevas familias.

Los colombianos en España se sienten parte de los dos países, factor emocional revelador de generación de procesos de integración y que se refuerza con la manifiesta intención de muchos de quedarse. La principal razón para la permanencia es de carácter laboral y considerando la situación de ventajas económicas que se genera en los hogares de origen por el envío periódico de dinero, se condiciona más la estancia.

A medida que aumenta el tiempo de permanencia hay optimización de las condiciones laborales, de acomodación y vivienda. Esto sugiere mejoras en la situación económica y en el conocimiento y control del entorno laboral y social. También es mayor el número de quienes obtienen la legalidad residencial y laboral, y la proporción de los que solicitan la nacionalidad española o piensan hacerlo.

No es arriesgado resaltar el refuerzo positivo producido por los que retornan. Los datos sugieren que, a su regreso, han ascendido en la escala socioeconómica, sea por las remesas o a consecuencia de los ahorros con los que ingresan al país. Aspecto que estimula el efecto "llamada", haciendo que se establezca una dinámica de intercambio entre los que retornan y los que migran, balanza de "intercambio migratorio" que se va inclinando hacia los que se van.


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