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Como lo muestran los comerciales de televisión, hasta la peor y más vulgar de las manchas de tinta, pintura, barro o grasa tienen un enemigo imbatible: los detergentes. Gracias a ellos en cualquier hogar se puede mantener a raya la mugre. Pero al lavar y deshacerse de la suciedad, son pocos los que se preguntan qué rumbos toma esa agua jabonosa expulsada de la casa, la lavandería, el lavaautos, un restaurante o un hotel.

Lo cierto es que ese símbolo de pulcritud al llegar a los ríos genera enormes capas de espuma, que impiden que el oxígeno y la luz ingrese al agua y esta se depure por sí misma en su cauce natural gracias a la acción de bacterias que se encargan de degradar la materia orgánica contaminante. En los lagos provocan el aumento excesivo de algas debidoal fosfato de los detergentes; a su vez, generan gran cantidad de material vegetal en descomposición que se acumula en el lecho del lago, lo que genera la muerte de este cuerpo de agua. Al dificultar el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono y, dado que la descomposición empieza a ocurrir en ausencia de oxígeno, se generan metano, amoníaco y sulfuro de hidrógeno que dan mal olor al agua. Los peces, que para vivir requieren oxígeno disuelto, mueren.

Con una profunda convicción ambiental, Sebastián Isaac Pacheco, ingeniero químico de la Universidad Nacional Sede Manizales, decidió trabajar en una solución que mitigara el nocivo impacto de los detergentes. Fue así como inventó una unidad que remueve el detergente biodegradable de las aguas para que estas vuelvan a ser usadas.

"La idea surgió porque en ciudades como Manizales, donde disfrutamos de abundante agua de calidad -pues baja pura de la montaña-, no existe una conciencia de su importancia", comenta Sebastián. También explica que el mayor problema lo ocasionan los detergentes de origen sintético, que contienen tensoactivos duros no biodegradables, diseñados para una buena disolución y ablandamiento de la tensión superficial del agua para remover mejor la mugre.

Los ríos colombianos llevan más de 20 años recibiendo estos químicos, que han aumentado entre un 20 y 25% los fosfatos del agua. La invitación de Sebastián es a hacer uso de aquellos detergentes libres de fosfatos que se biodegradan entre 4 y 8 horas, en condiciones naturales, después de ser empleados.

La unidad inventada por Sebastián, cuyo nombre comercial es Aquasost, remueve entre 87% y el 98% del detergente biodegradable y permite que el agua sea reutilizada después de pasar a través de una unidad de potabilización, filtración y desinfección.

Una vez que el agua sale de la lavadora, sería canalizada a tanques de un metro cúbico de capacidad y luego pasaría a la unidad, que mide dos metros de largo por ochenta centímetros de alto y un metro de ancho. Tiene una capacidad de tratamiento y remoción del detergente de hasta 10 metros cúbicos por día, está hecha en acero inoxidable, consume poca energía, es compacta, portátil y de fácil mantenimiento.

Ahora Manizales cuenta con un nuevo empresario con muchos deseos de generar empleo, al tiempo que promueve el cuidado del medio ambiente. Su empresa se llama Isagreen IT (Isaac Green Industria Tecnológica), que además presta servicios de consultoría ambiental, asesoría en la certificación ISO 14001 y evaluación y diseño de unidades de tratamiento de aguas residuales. Isagreen IT está siendo asesorada por el Parque de Innovación Empresarial de la Sede, en la que también se están incubando otras 15 novedosas ideas de estudiantes, egresados y profesores de la UN.


Tecnología propia


Aquasost se plantea como una solución para grandes consumidores de agua que, según los datos recolectados por Sebastián, son lavanderías, hoteles y lavaautos. El caso de las lavanderías es el más crítico, pues el consumo de uno de estos establecimientos es, en promedio,para una sola lavadora pequeña de 2.100 litros de agua por día y supera hasta en un 525% el consumo del sector que le sigue, es decir, los lavaautos, que usan para un solo carro 50 litros de agua por día.

Si Aquasost fuera utilizado en una lavandería, habría un ahorro del 85% al 94% del agua, gastaría 315 litros diarios y no 2.100, es decir, ahorraría 1.785 litros al día.

Aunque se han inventado unidades similares en Norte América y Europa, mediante micro-filtración, el agua filtrada solo puede usarse para riego o lavado de calles, además son demasiado costosas, por lo que económicamente su uso es inviable. La principal innovación de Aquasost, que es un desarrollo tecnológico propio, no solo reside en su bajo costo, permite que el agua pueda ser reutilizada en las lavanderías.

Además de ahorrarles hasta el 94% del agua, las empresas que implementen soluciones ambientales que contribuyan a ahorrar agua, a hacer uso eficiente del agua y a descontaminar los cauces de los ríos obtienen incentivos tributarios y beneficios fiscales. Uno de ellos es la Ley 223 de 1995, según la cual se hace una deducción de hasta el 20% en la renta líquida por inversiones en mejoramiento y control ambiental.

En este momento Sebastián con el apoyo del Parque de Innovación Empresarial está haciendo los trámites legales para patentar la idea, además de ponerla a participar en concursos como Ventures, Destapa futuro de la fundación Bavaria, la convocatoria del Fondo emprender del Sena y en el programa Promoción y apoyo a la innovación científica y al desarrollo tecnológico del Fondo Regional de Garantías del Café S.A., para obtener el dinero que le permitirá construir el prototipo.

Así, en poco tiempo y con tecnología 100% manizaleña, empresas como las lavanderías tendrán a su alcance una alternativa que les permitirá limpiar no solo ropa, también el agua que se lleva la suciedad.


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