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Están en todos los sectores, desde el comercio y la industria, hasta los servicios, la salud y el sistema financiero. A ellas se les conoce como pymes -denominación de pequeñas y medianas empresas-, y según las estadísticas del Banco Mundial son el soporte del tejido social de todo el continente, ya que se encuentran en grandes centros urbanos, ciudades intermedias, poblaciones pequeñas y los más remotos y apartados sitios rurales, porque en el campo abundan en las más diversas actividades de la producción agropecuaria.

Sin embargo, las pymes, padecen diversos problemas que les restan eficiencia, productividad y competitividad. "Son tantas sus dificultades como el mismo número de ellas, y aunque no existe Gobierno que las incorporen sus políticas sociales -incluidas leyes, decretos y resoluciones-, su rezago con la gran empresa es apreciable", afirma el presidente del Instituto Latinoamericano de Liderazgo, consultor internacional y profesor universitario, Jorge Yarce Maya.

De acuerdo con el Instituto, que reúne a líderes de América Latina y cuya sede principal se encuentra en Bogotá, entre los trastornos que afectan a la pequeña y mediana empresa de la región se encuentra la informalidad. Según el ex decano de la facultad de Administración de Empresas de la Universidad de los Andes de Colombia y actual consultor empresarial, Jorge Hernán Cárdenas, este fenómeno afecta al 50 por ciento de las mipymes, una sigla que cobija a la microempresas -con sus dos y hasta tres empleados- y las pequeñas (cinco a 10 ó 15 empleados, dependiendo el país) y las medianas (hasta 200 empleados).

Este es el caso de Colombia, en donde existen problemas estadísticos amplios y detallados sobre la informalidad. Un estudio de la Fundación para el Desarrollo y la Educación Superior (Fedesarrollo) encontró que el fenómeno llega al 55 por ciento. "Pero puede ser más porque nuestras encuestas nos arrojan un 63 por ciento", afirma el presidente de la Asociación de las Micro, Pequeñas y Medianas Industrias (Acopi), un sector que genera en el país el 63 por ciento del empleo en los 32 departamentos y 1.002 municipios del país.

El problema con la informalidad, no radica sólo en la ausencia de un registro mercantil para que las acredite ante los bancos y les aprueben préstamos, la ausencia de apoyo de los organismos institucionales y la carencia de acceso a las agencias de cooperación internacional, sino que generan empleo de mala calidad y se cierran las puertas para ingresar a los mercados externos, reconoce el directivo.

Hugo Betancur, director de Visión, la Unidad de Consultoría y asesoría y formación empresarial de la Universidad de la Sabana, señala que el problema de las pymes está asociado a la ausencia de la gestión empresarial de sus cúpulas directivas. Un factor determinante que contribuye a la informalidad es que muchas de estas unidades productivas nacen de la necesidad de muchos emprendedores y no de una decisión pensada, dice.

En América Latina impera la ley del garrote y la zanahoria. Es decir se amenaza con cierres de aquellos establecimientos que no cumplan con el pago oportuno de impuestos, pero según un Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Comercio de Cali, una ciudad industrial de Colombia, hay que inculcar la idea de que estar legal sí paga y que con los requisitos al día las empresas se le abren opciones para el crecimiento, la productividad y la competitividad.

Cristina Rico Carroll, docente de la Universidad del Norte, ubicada en Barranquilla (Colombia), y experta en selección de personal ejecutivo advierte que afortunadamente en los últimos diez años, los directivos de las pymes han entendido que los negocios no se pueden administrar eficazmente sin cumplir al pie de la letra con las normas legales. "Ahora se observa que presidentes, vicepresidentes y personal directivo van a la universidad a prepararse y capacitarse en temas gerenciales y administrativos", precisa. Y Agrega: en la academia se les señala la importancia de entrar a la formalidad.


Atraso tecnológico
Las pymes también invierten poco en tecnología, y cuando lo hacen, muchas veces adquieren equipos, maquinaria y software que no es la apropiada. ¿Por qué? "Porqué para modernizarse primero hay que enfocarse en el eje del negocio y después sí pensar en la tecnología", señala Juan Carlos López, ejecutivo de la consultora multinacional de tecnología y negocios Neoris.

Para Germán Andrés Camacho, coordinador del programa Zeiky, un Centro de Información y Asesoría en Comercio Exterior, promovido por la Universidad Sergio Arboleda, muchos directivos pyme ignoran la importancia de la tecnología y las comunicaciones, un componente ineludible de la competitividad en el mundo de los negocios contemporáneos. "El gerente pyme en América Latina generalmente es empírico y no tiene el hábito de capacitarse y actualizarse permanentemente, que es una exigencia de la sociedad de la información", afirma Camacho, un experto en finanzas y comercio exterior, con estudios de MBA en la materia.

Un reciente estudio de la Fundación para el Desarrollo Sostenible en América Latina (Fundes), presenta cifras desalentadoras: las pymes, sobre todo las más pequeñas, solo invierten el 2 por ciento de sus presupuestos en tecnología. "Por supuesto, una empresa que no se actualice tecnológicamente, está condenada a un atraso en competitividad y productividad", advierte Camacho.

Para quien fuera el decano de administración de empresas de la prestigiosa Universidad de los Andes, Jorge Hernán Cárdenas, cuando un empresario piensa en presupuesto para tecnología, lo asimila a un gasto y no una inversión. "Adquiere lo más barato o simplemente lo menos apropiado para el foco de su negocio, y entonces el resultado es adverso o por lo menos insuficiente", dice el experto.

Capital humano, a medias
Pero además, ahora que el paradigma es la especialización, la formación, preparación y actualización permanente del capital humano -denominado en muchas organizaciones como el cliente interno- y la selección por competencias, las pymes están fuera de lugar, con el agravante de que es un defecto generalizado en América Latina, señalan los expertos.

Pedro Niño, director del Inalde, la Escuela de Negocios de la Universidad de la Sabana de Bogotá, señala que lo más importante de las empresas no son las cifras ni su estado de pérdidas y ganancias (P&G) sino su capital humano. En la misma línea se pronuncia Juan Carlos Echeverry, profesor de la Universidad de los Andes: "En la pequeña y mediana empresa hay ausencia, por supuesto no en todas, de planes de carrera, no existen procesos de selección apropiados que determinen las habilidades, destrezas, aptitudes y conocimientos de los aspirantes". Echeverri fue promotor de la Ley Mipyme en Colombia que le dio un orden institucional a los programas de apoyo al sector.

En la mayoría de las empresas de menor tamaño de América Latina, sostiene Andrés Escobar, un economista de la Universidad los Andes, con especializaciones en el exterior sobre gerencia pública, la forma más visible de conseguir empleo es a través de recomendaciones.


Un obstáculo llamado mercadeo
En un reciente foro organizado simultáneamente en Bogotá y Caracas por la Corporación Andina de Fomento (CAF), una entidad que ha reorientado su estrategia de desarrollo hacia la población más vulnerable, se coincidió en que las pymes saben producir, pero no saben vender. En opinión de Ã?ngela Enríquez, experta en mercado y docente de universidades como la Sergio Arboleda, con sede en Bogotá, "les cuesta mucho adoptar una estrategia de marketing en donde el eje del negocio sea el cliente, la segmentación de mercados, la identificación de nuevas oportunidades de negocios y el giro hacia nuevas unidades".

Generalmente, añade, el gerente pyme considera el marketing como un gasto y no como una inversión, y por tanto su base de clientes difícilmente crece, ni se crean nuevas ofertas de bienes y servicios, así exista un gran potencial en el mercado.

En definitiva, afirma Martha Lucia Restrepo, docente de la Universidad del Rosario, "el cliente es el que hace rentable un negocio, no el producto. Esta afirmación significa que las empresas dependen de los mercados y la forma como estos reaccionan ante sus propuestas de productos o servicios". Y explica: "con esta afirmación no se quiere negar, de otra parte, que la eficiencia en el proceso de producción, el manejo de los costos, la administración del canal y demás componentes del precio sean importantes. Pero una vez que se ha garantizado un producto competitivo, la otra parte de la tarea queda en manos del cliente".

Todo esto es válido para cualquier empresa, sea oferente de bienes o servicios, pequeñas o grandes. La gran diferencia es que las pymes no lo aplican, afirma Restreo.

Restricción al crédito
No habrá negocio posible sin la posibilidad de tener acceso al crédito pero, en opinión de los expertos, éste es un bien escaso en las pymes, por varias razones: la informalidad, el desorden administrativo que caracteriza a algunas pequeñas y medianas empresas, la falta de liderazgo, la ausencia de garantías reales y la carencia de información.

Según explica el presidente de Bancolombia, Jorge Londoño, quien dirige la entidad financiera más grande de Colombia, con sucursales en Centroamérica, "la primera condición que todo microempresario debe contemplar es tener transparencia en el suministro de la información y mantener una contabilidad organizada". Para Londoño, también es válido buscar asesoría para un diagnóstico de la situación del negocio y poder implementar mecanismos que mejoren su estructura financiera.

Aunque en los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), conformada actualmente por Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia, pues Venezuela se retiró, las distintas asociaciones de pymes han venido trabajando en la constitución de un Fondo de Garantías Regional, el acceso al crédito sigue siendo limitado. Si bien la banca se ha abierto a este segmento de la economía y la ve como un buen negocio, la misma calificación de riesgo de las pymes hace que los créditos se "castiguen" con mayores tasas de interés y menores plazos de amortización, señala el presidente de Asociación Colombiana de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, Norman Correa.

La razón es sencilla: al tener mayores niveles de riesgo, los bancos les cobran más y les reducen el tiempo de financiación, lo que en muchas ocasiones las excluye del mercado financiero tradicional, explica el directivo.


¿Y el futuro?
Aunque el diagnóstico anterior parezca poco halagador para un sector que participa tanto en la generación de empleo y la producción, se han emprendido acciones por parte de gobiernos, agencias internacionales de cooperación y organismos multilaterales para promover, impulsar y apoyar al sector pyme. Solo que es un trabajo de largo plazo, tal y como afirmó recientemente en su discurso de presentación de la nueva política de microfinanzas el presidente del BID, Luis Alberto Moreno.

Las pymes, según el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) deben trabajar mucho en el tema de la innovación - y Chile, Brasil y México-, son pioneros en la región; en aspectos como la asociatividad para poder competir internacionalmente; y en la creación de cluster para aumentar la productividad y competitividad.

Este sector, según diagnóstico del Banco Mundial, tiene fortalezas como poder acomodarse con mayor flexibilidad a los cambios que demanda en mundo de los negocios contemporáneos. Pero también, dice Ben Schneider, un experto del desarrollo, promoción y divulgación del concepto de Outsourcing o Tercerización, en subcontratar, pues en la región existe la cultura empresarial por parte de las pymes de querer hacerlo todo.

Desde el punto de vista institucional existen en cada país de la región muchos organismos que apoyan la pyme, y que van desde Sebrae en Brasil, Corfo en Chile, Fomipyme y Expopyme en Colombia, hasta la Secretaria de la Pyme y Desarrollo Regional en Argentina, hasta la Secretaria para la Pyme en México y Conapyme en Honduras.

El Propio BID ha delegado en el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) la responsabilidad de dirigir distintos programas -financiación, tecnología, comercio, capacitación, innovación y modernización, entre otras-, y apoyar al sector. Lo mismo sucede con el Banco Mundial, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que son el brazo derecho de las pymes en la región.

La idea es que este tipo de empresas, señala el presidente del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), se inserten en el proceso de globalización y pasen de ser empresas de subsistencia a comportarse como corporaciones, que lo son, con políticas de gobierno corporativo, que participen activamente en las estrategias de la Responsabilidad Social Empresarial y que a la vez formen parte del Pacto Global (de responsabilidad social corporativa), propuesto en 1999 por el entonces Secretario General de la ONU, Kofi Annan.

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