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¿Cómo mejorar la relación con tu jefe?

      
La actitud como pilar fundamental en la relación con tu jefe
La actitud como pilar fundamental en la relación con tu jefe
  • ¿Tienes miedo de enfrentar a tu jefe? ¿Su sola presencia te pone nervioso?

  • No es necesario que veas a tu jefe como un enemigo o un tirano, simplemente ponte en su lugar, piensa en sus objetivos, que serán los de la compañía; y la relación será buena.

  • ¿Trabajar adecuadamente es siempre una garantía de buena relación? No siempre, pero cumpliendo objetivos, todo es más fácil. Debes conocerlos en detalle y solicitar ayuda y guía si lo necesitas. Claridad es la clave.

Durante las primeras etapas de la carrera profesional, muchos trabajadores consideran a su jefe o superior como una especie de enemigo del que hay que mantenerse alejado. A medida que se avanza en la carrera, esta idea comienza a desaparece y la figura del jefe comienza a ser la del “aliado” con el que alcanzar objetivos comunes.

Ni amigos ni tiranos, los jefes no son más que colegas o profesionales con más responsabilidades que las que nosotros tenemos a cargo. Mantener esta imagen permitirá visualizar a los jefes como iguales pero al mismo tiempo con el respeto que un superior debe inspirar.

El Informe Randstad Award correspondiente a 2016 indicó que el 49% de los trabajadores españoles desearía trabajar en un ambiente agradable y libre de estrés. Para lograrlo, uno de los aspectos más importantes es tener un buena relación con compañeros y superiores. Esta no necesariamente debe ser una relación de amistad, sino que debe ser estrecha pero en su justa medida y siempre en un nivel profesional.

¿Cómo tener una buena relación laboral con tu jefe?

Si crees que esta podría mejorar, existen algunas acciones que puedes realizar:

1. Conoce tus objetivos y la manera de llegar a ellos

Si eres válido para la empresa y tu trabajo marca la diferencia, la inseguridad frente a un superior o hacia cualquier otro miembro de los diferentes equipos de la compañía; desaparecerá.

¿De qué forma puedes adquirir esa seguridad?

Conoce claramente tus objetivos, y acuerda con tu jefe la forma de llegar a ellos. Ofrecer ideas razonadas, velar por tu propia productividad y por lo tanto, por los objetivos de la compañía; serán siempre las mejores armas de cualquier trabajador.

2. Ofrece ayuda, juega en equipo

El equipo se hace con individuos que cumplen con sus tareas de forma independiente, eso es una realidad: si no cumples con tu parte, el equipo se verá perjudicado. Ahora bien, practica la empatía y apoya a tus compañeros cuando sea necesario, el equipo es la clave y juntos se consigue llegar mucho más lejos.

3. Aléjate de los cotilleos y de las disculpas por temas personales

Todas las oficinas tienen 2 personajes: el cotilla y el “llorón”.

El cotilla, aquel que normalmente trabaja poco, pero tiene tiempo a comentar la vida de todos los compañeros y por supuesto, mucho más tiempo aún para comentar todo aquello que pueda ser considerado “negativo” de la compañía.

El llorón, el que sin tener graves problemas personales (que si es así, la visión deberá ser otra), siempre encuentra una excusa para culpar a otros o a las circunstancias para justificar su ineficiencia.

¿Eres uno de ellos? Piénsalo con detenimiento. Aléjate de este tipo de comportamiento, no solo por la relación con tus jefes, sino por tu propia felicidad.

4. No te desesperes por obtener su aprobación

Algunos empleados se desviven por convertirse en los favoritos del jefe, ocupándose de aparentar en lugar de aprender. Es probable que algunos managers acepten esta práctica y que, de hecho, adopten a un trabajador como su favorito, pero la realidad es que esta es una carrera muy corta y dependiente del “favor” de una persona.

No seas este trabajador. No te desesperes por lograrlo, porque la mayoría de los jefes de hecho detestan esta conducta.

5. Pide y acepta consejos

No tienes que saberlo todo, y pedir ayuda es una actitud que demuestra inteligencia en lugar de debilidad.

Recurre a tu jefe cuando quieras un consejo o simplemente saber cómo estás realizando tu trabajo. No se trata de hacerlo de forma demasiado frecuente, porque no debería ser necesario; pero tener una reunión de revisión de proyectos y/o objetivos debe ser una costumbre. En estas reuniones no está mal pedir consejo, demostrando que buscas superarte y que para lograrlo la opinión de la persona a la que reportas, importa.

 

Dedícate a hacer tu trabajo y deja que este hable por ti, el resto fluirá solo. Ese es el mejor consejo que podemos darte para asegurar que la relación con tu jefe sea buena.

Si existe algún problema específico, tensiones o molestias evidentes, lo mejor será proponer una charla honesta en la que solucionarlos.

Si a pesar de tus esfuerzos la relación de trabajo no es buena tienes dos caminos: recordar que no es posible caer bien a todo el mundo e intentar que eso no te importe; o buscas un nuevo trabajo en el que sí logres sentirte a gusto, porque a fin de cuentas todo trabajador merece sentirse cómodo en su lugar de trabajo.



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