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Colombia: Noticias
Noticia
18/02/2007
El calentamiento global es un hecho y en el país los efectos ya son evidentes. Según datos del Instituto de Hidrología Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y el Departamento de Geografía de la Universidad Nacional de Colombia, la temperatura del aire aumentó entre 0,1 y 0,2 °C por decenio durante la segunda mitad del siglo XX.
La señal más clara es el retroceso de los nevados en el
país. En 1974 se disponía de un área de aproximadamente
94 kilómetros cuadrados (km2), en 2003 esta área disminuyó
a 55 km2. Cada año, estas zonas pierden entre 2% y 3% de
su superficie. En las costas colombianas se ha registrado
una tendencia al aumento del nivel medio del mar de tres a cuatro
milímetros anuales en el Pacífico y uno o dos milímetros en el
Caribe.
La frecuencia de las lluvias también ha aumentado o
disminuido en algunas regiones.
"Los cambios son progresivos y las consecuencias
afectarán a la próxima generación, en unos 60 años. No
vamos a ver un aumento brusco de la temperatura o del
nivel del mar; sin embargo, los efectos ya son evidentes y
por eso grupos de investigación de las universidades y otras
instituciones han desarrollado diferentes estudios con
resultados que orientan sobre qué hacer en Colombia",
explicó José Daniel Pabón, director del Departamento de
Geografía de la Universidad Nacional de Colombia e
investigador reconocido en el ámbito internacional sobre el tema
de cambio climático.
Dichos efectos fueron evaluados de forma preliminar en la
Primera Comunicación Nacional de Colombia ante la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático en 2001, cuya elaboración fue coordinada por el
Ideam.
"En estos documentos se presentó un diagnóstico de la situación del país, un inventario de gases efecto
invernadero (GEI) que contempla emisiones, fuentes y actividades que pueden ayudar a capturar dióxido de
carbono (CO2), que es uno de los gases de mayor preocupación en la agenda, por sus efectos en el calentamiento.
También se presentaron las acciones de mitigación, es decir acciones de reducción en la emisión de GEI y la
vulnerabilidad de los diversos sectores ante este fenómeno", indicó Luz Dary Yépez, coordinadora del Grupo de
Cambio Global de la Subdirección de Estudios Ambientales del Ideam.
Las actividades humanas emiten gases efecto invernadero
(GEI) que están aumentando las concentraciones naturales
de estos en la atmósfera. El dióxido de carbono (CO2) se
emite principalmente por el consumo de combustibles fósiles
para generar energía (carbón, petróleo y sus derivados, y gas
natural), por la tala y quema de bosques, y por algunos
procesos industriales como la fabricación del cemento.
El
óxido nitroso (N2O) y el metano (CH4) son emitidos por
actividades agrícolas (especialmente por la aplicación de
fertilizantes y por cultivos de arroz bajo riego), cambios en el
uso de la tierra y otras fuentes. Los clorofluorocarbonos
(CFCs) son emitidos por procesos industriales y otros gases
como el monóxido de carbono (CO), los óxidos de nitrógeno
(Nox) y compuestos orgánicos volátiles diferentes al metano
(que son precursores de ozono y de gases de efecto
invernadero directo), son emitidos en un gran porcentaje por
el sector transporte.
Las moléculas de los GEI tienen la capacidad de absorber y
reemitir la radiación infrarroja que proviene del sol y es
eminentemente térmica. Estos rayos son reflejados por la
superficie de la Tierra hacia el espacio, sin embargo, los GEI
absorben esta radiación en la capa inferior de la atmósfera
(Troposfera) en orden a mantener el equilibrio energético de
la misma, mantienen la radiación "dentro de la Tierra" e
influyen en el clima.
No obstante, el clima debe ajustarse de algún
modo a los incrementos en las concentraciones de
los GEI causados por el hombre. Este ajuste genera
progresivamente un cambio climático que se manifestará en
un aumento de la temperatura global (referido como
calentamiento global), que generará un aumento en el nivel
del mar, cambios en los regímenes de precipitación
(periodicidad de las lluvias) y en la frecuencia e intensidad de
los eventos climáticos extremos (tales como tormentas,
huracanes, fenómenos de El Niño y La Niña), y se presentará
una variedad de impactos progresivos sobre diferentes
componentes, tales como la agricultura, los recursos hídricos,
los ecosistemas, la salud humana, entre otros. (Fuente: "Cambio climático en Colombia y el Mundo". IDEAM)
De acuerdo con los resultados entregados en esa ocasión y presentados en resumen en el documento "Cambio
climático en Colombia y el mundo", se identificaron entre otras las amenazas, las situaciones concretas de
vulnerabilidad, los posibles problemas de salud, el efecto sobre el recurso hídrico del país y la afectación del sector
agropecuario.
En cuanto a las amenazas, el país puede verse afectado por el
incremento del nivel del mar, las modificaciones de la temperatura
media del aire y de la precipitación. En el incremento del nivel del
mar, se estableció que hacia el 2050-2060 podría presentarse un
aumento alrededor de 40 o 60 centímetros en las costas Caribe y
Pacífico colombianas, respectivamente. En relación con la temperatura
del aire, se estima que en la misma época, podría darse un aumento de
1°C a 2°C. En cuanto a la precipitación, se prevén cambios variados
para diferentes regiones, aumento para algunas y disminución para
otras, que estarían alrededor de (+ y -) 15%.
Para las zonas costeras e insulares se estableció, por ejemplo, que el
incremento del nivel medio del mar en un metro causaría la inundación
permanente de 4.900 km2 de costas bajas. Los sistemas naturales
como las playas y marismas serían los más afectados por la erosión y
la inundación del litoral.
La población que se encuentra en áreas expuestas a dicha inundación
es de aproximadamente 1,4 millones de habitantes. Para el litoral Caribe, sólo el 9% de las viviendas urbanas
presentó alta vulnerabilidad a la inundación, mientras que el porcentaje aumenta al 46% en el sector rural. En el
litoral Pacífico, 87% del sector rural y 48% de las viviendas del sector urbano son altamente vulnerables.
Para el litoral caribe, el análisis concluyó que en el sector agropecuario de las 7Â?208.299 hectáreas (ha) de cultivos
y pastos reportadas, 4,9% están expuestas a diferentes grados de amenaza por inundación. En el sector industrial,
se encontró que 75,3% del área ocupada por los establecimientos manufactureros en Barranquilla y 99,7 % en
Cartagena son de alta vulnerabilidad y se considera que 44,8 % de la malla vial terrestre tiene también este nivel
alto de vulnerabilidad.
En el caso de la isla de San Andrés, su área se reduciría entre 12 y el 17% debido al ascenso del nivel del mar. Las
zonas más afectadas representan la mayor parte de la riqueza natural de la isla por ser el sector donde se asienta
la infraestructura turística y comercial.
El estudio del sector agrícola determinó que las zonas más afectadas serían las de alta montaña, superiores a los
2700 metros sobre el nivel del mar, donde se cultiva principalmente papa, pastos para ganado y hortalizas. Por otro
lado, la región Caribe, los valles interandinos, la Guajira y los altiplanos cundiboyacense y nariñense son altamente
susceptibles a procesos de desertificación, es decir, a la degradación de los suelos hasta hacerlos improductivos.
Con respecto a la salud humana, se establecieron las zonas más expuestas a la malaria y el dengue,
enfermedades que podrían expandirse a causa del cambio climático. En este sentido estarían expuestos a la
malaria la totalidad de los municipios de los departamentos del Chocó y Guaviare; algunos municipios de
Putumayo, Caquetá, Amazonas, Meta, Vichada, Vaupés, Guainía y Arauca; las zonas de la vertiente del Pacífico de
los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca, y las correspondientes al Urabá antioqueño, sur de La
Guajira, Catatumbo y las zonas del Bajo Magdalena, Bajo Cauca, Nechí, Alto San Jorge y Alto Sinú.
En cuanto al dengue, las áreas de mayor vulnerabilidad se sitúan en Santander, Norte de Santander, Tolima, Huila,
Atlántico y Valle del Cauca.
La información presentada en la Primera Comunicación Nacional en 2001, dio pie para el desarrollo del Proyecto
Nacional Integrado de Adaptación (INAP) que se presenta como una propuesta piloto para el mundo y que, según
sus resultados, podrá ser replicada en otros países.
Fuente: Revista Innovación y Ciencia XI N° 3 y 4
Cortesía: José Daniel Pabón
"Colombia va bien en el tema de cambio climático. El país siempre es un referente mundial y, por ejemplo, el
proyecto INAP, financiado por el Banco Mundial, es el primero de su tipo y el banco está esperando los resultados
para financiar otros proyectos similares en el mundo", explicó Luz Dary Yépez.
Según Yépez, el objetivo de este proyecto es implementar medidas de adaptación al impacto del cambio climático
en diversos sectores e involucrar el tema en la política nacional para comenzar a tomar medidas. En este sentido,
se identificaron cuatro frentes de acción: la mejora en la obtención de información climática a través del
mejoramiento del sistema de monitoreo, el desarrollo de investigaciones cuyos resultados den pie a que los planes
de ordenamiento territorial incluyan el tema de cambio climático, ya sea para las regiones costeras o las de alta
montaña que serían las más afectadas; la implementación de un sistema de vigilancia llamado Sivigila para la
emisión de alertas tempranas de los posibles brotes o la expansión de Malaria y Dengue, de acuerdo a los cambios
en las condiciones climáticas; la exploración de opciones productivas sostenibles para las zonas de páramo que, por
el aumento de la temperatura, se volverían atractivas para los agricultores y pobladores aledaños.
"Como parte del proyecto INAP, con recursos adicionales del Gobierno del Japón, a través del Banco Mundial,
estamos trabajando, con mayor énfasis, el tema de los ecosistemas de alta montaña. Este proyecto derivado se
llama Phrd por las siglas en inglés de la agencia japonesa que realizó la donación y consiste del diseño de unos
protocolos para determinar los impactos del cambio climático en los ciclos del agua y del carbono", agregó Yépez.
Esto permitirá precisar el aporte de los ecosistemas al recurso hídrico del país y establecer el papel de los mismos
en el proceso de captura y emisión de dióxido de carbono.
El Ideam coordina el proyecto INAP en el ámbito nacional y ha establecido convenios con la Universidad Nacional
de Colombia - Sedes de Bogotá y Medellín, y la Universidad del Valle. Paralelamente, Colombia está desarrollando
actualmente la presentación de la Segunda Comunicación Nacional en el año 2009. Dentro de los objetivos está la
presentación del inventario de emisiones del país para los años 2000 y 2004, y la evaluación de las políticas que se
han formulado en cuanto a reducción de GEI, "aunque Colombia no está obligado a reducir las emisiones pero
existe un interés común por buscar alternativas de mitigación", agregó Yépez.
También se va a analizar la vulnerabilidad y a identificar medidas de adaptación de los impactos del cambio
climático en el aumento de la desertificación. Aunque en Colombia, no se ha visto como un problema, según
estudios del Ideam ya se identificó que en las áreas donde están los distritos de riego, sitio de actividades agrícolas
importantes, es donde está el mayor problema de desertificación.
En cuanto al tema de glaciares, el objetivo es identificar qué va a pasar cuando estos desaparezcan: cuándo va a
ocurrir, cuál va a ser el impacto ecológico, cuál es el impacto en el imaginario de la población al perder un
ecosistema como este, etc.
Por otro lado, existen investigaciones como las que ha llevado a cabo el grupo de meteorología de la Universidad
Nacional de Colombia - Sede Bogotá, que ha desarrollado entre otros proyectos, tesis sobre el impacto puntual del
cambio climático en algunos cultivos como el de la papa.
"Hay que prestarle más atención al sector agropecuario.
Los centros de investigación como Fedepapa, Cenicafé, etc., deberían incluir el tema de cambio climático y generar
proyectos de investigación cuyos resultados guíen a los productores ante el aumento de la temperatura", agregó
Pabón.
El tema del calentamiento global fue incluido en el Plan Nacional de Desarrollo y esto evidencia una voluntad
política del gobierno por agendar este tópico a nivel nacional. No obstante, en cuanto al papel de la Academia,
Yépez afirma que es necesaria también la creación de programas de posgrado relacionados con el tema de cambio
climático para la formación de profesionales más allá de la experiencia laboral.
Por otro lado, Pabón llamó la atención sobre la necesidad de considerar el tema del cambio climático más allá de
las intenciones políticas de turno, como una preocupación actual que, con el apoyo a la investigación y el
fortalecimiento del Ideam como ente coordinador, permitirá que el país cuente con estrategias de adaptación
apropiadas para afrontar los impactos venideros.
Efecto invernadero: Proceso físico a través del cual ciertos gases en la atmósfera absorben el calor de los rayos solares.
Gases Efecto Invernadero (GEI): Dichos gases incluyen dióxido de carbono (CO2), óxido nitroso (N2O), metano (CH4) y
clorofluorocarbonos (CFCs). De los cuales el dióxido de carbono es el que genera mayor preocupación porque al ser emitido en grandes
cantidades a la atmósfera está convirtiendo al planeta en un gran invernadero.
Mitigación: Se refiere a los esfuerzos para reducir las emisiones de gases efecto invernadero. Es la medida de respuesta más
importante para prevenir futuros impactos del cambio climático y consiste de acciones como el paso del uso de petróleo a gas (el
combustible fósil menos contaminante) o, mejor aún, el cambio de todo tipo de combustibles fósiles a energías renovables (solar o de
viento). También considera una reducción generalizada del gasto de energía e incrementar su eficiencia.
Adaptación: Conjunto de esfuerzos para lidiar con los impactos inevitables del cambio climático (debido a la falla de los esfuerzos de
mitigación). Durante los últimos años, la adaptación ha ganado protagonismo como una importante medida de respuesta, en especial
para los países pobres y más vulnerables, desde que se aclaró que algunos impactos son inevitables a corto y mediano plazo.
IPCC: Siglas del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático creado por las Naciones Unidas con el fin de reunir a
científicos destacados en el tema, para investigar acerca de las emisiones y concentraciones de gases efecto invernadero en la
atmósfera y su posible impacto en el planeta.
Fuente: International Institute for Environment and Development (IIED) - Traducción NOTICyT
La Subdirección de Meteorología del Ideam ha generado indicadores en algunas ciudades del país, con base en el análisis de las series históricas de
información de precipitación acumulada diaria y de los extremos diarios de temperatura (mínima y máxima del día), llegando a los siguientes resultados:
1. En gran parte del país hay tendencia al incremento de la precipitación anual mientras que hacia el suroccidente se
presenta una tendencia a la disminución, así como en zonas de la Cordillera Oriental (Bogotá, Bucaramanga y Cúcuta) y en la isla de San Andrés.
2. En la mayoría de las estaciones hay una tendencia al aumento de precipitaciones de alta intensidad (tormentas o aguaceros).
3. En la mayoría de las estaciones hay una tendencia al aumento de las temperaturas máximas y mínimas, lo que quiere decir que tanto las noches como
los días son más calientes.
4. En Chocó, que es la zona más lluviosa del país y una de las más húmedas del mundo, se observa una tendencia al aumento de los periodos húmedos.
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