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Actualidad universitaria

 
No cabe duda, la era digital está cambiando prácticas tan antiguas como necesarias para preservar y a la vez mantener viva la cultura y la sociedad -la escritura y la lectura-, de un modo similar a como, en su momento, aconteció con la aparición del alfabeto y el papiro y luego la imprenta y el papel, las que junto con la computadora digital constituyen las tres principales revoluciones tecnológicas directamente vinculadas con la lectoescritura.

Pero quizá la imposición del mundo digital sobre otras formas asociadas con la lectoescritura no sea tan categórica y apocalíptica como también así se pensó con el advenimiento de las que para la época eran las nuevas tecnologías, el cine, la radio, la televisión.

Ni talvez lo sea en el grado, calidad e intensidad que se supone o desea, aunque sí parece que vamos en esa dirección, según lo indica la tendencia y los más de un billón de usuarios de internet en el mundo, el 69% de la población norteamericana que accede a la red mundial de computadores, el 54% en Australia, el 39% en Europa, el 18% en Latinoamérica, el 15.8% en Colombia (que equivale a seis millones setecientos mil usuarios con una tasa de crecimiento de 800% en los últimos cinco años).

Es lo que sugiere David Reinking, profesor de la Universidad de Clemson, Estados Unidos, quien como invitado de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia al Seminario de Doctorado en Educación, presentó avances de "La investigación actual sobre destrezas y estrategias de comprensión lectora en Internet-, que adelanta junto con otros investigadores de la Universidad de Connecticut en dos estados norteamericanos.

Al analizar cómo la utilización de los medios digitales para la lectura y escritura de textos está cambiando de manera definitiva no sólo el concepto de la alfabetización -con las consecuentes y profundas transformaciones en las estructuras curriculares, los modelos de enseñanza y las prácticas pedagógicas tradicionales-, sino también nuestras maneras de comprender el mundo, el profesor Reinking señaló ante los asistentes a la Sede de Investigación Universitaria, el 28 de junio último, las que considera son características de la lectoescritura digital que, en contraposición, la diferencian de la impresa, valga decir, la interactividad, la multimedia, las formas no lineales como el hipertexto que expanden los límites y fronteras de la libertad y el control, y la pragmática de las convenciones y protocolos sobre cómo nos comunicamos, por qué medios, en qué ocasiones son propicias.

Sin embargo, y pese a las ventajas que se predican de las nuevas tecnologías y al creciente número de usuarios de internet, para el profesor Reinking es claro que todavía falta un trecho largo por recorrer, por un lado porque el libro -y en general el mundo impreso- todavía está muy afincado, es muy manejable, se puede llevar y leer en cualquier momento y lugar, y un porcentaje muy alto de la población -la más pobre y marginada- todavía no accede a las posibilidades que brinda el mundo digital, por razones económicas, pues los computadores y las conexiones son costosas.

Y por el otro lado, aparte de las resistencias al uso de las nuevas tecnologías en los ámbitos escolares, principalmente por los que Reinking denomina inmigrantes digitales, quienes sí tienen el privilegio de acceder a internet -entre ellos los llamados nativos digitales, las generaciones después de la década de los 80"s- hacen un uso muy restringido de la herramienta, a veces como si se tratara de un medio propio del mundo impreso.

El primer momento histórico de la revolución tecnológica de la lectoescritura digital -considera Reinking- fue la aparición del computador personal, que dejó de estar en la oficina y entró a la casa. "Pero ahí mismo no impactó la lectoescritura -recuerda- porque las personas estaban utilizando las computadoras como una máquina de escribir electrónica-.

El siguiente evento que revolucionó la lectoescritura digital -dice- fue la invención del internet. "Pero antes de estas dos formas digitales de lectoescritura contemporáneas no había más, quizá la única que podría mencionar fueron las computadoras que utilizaron para analizar la obra de Shakespeare, porque había quienes decían que nunca escribió-, precisa.


Docentes digitales
En torno a la aparición del alfabeto y el papiro, la imprenta y el papel y la computadora digital y la pantalla -las tres invenciones con incidencia directa en la lectoescritura- una de las mayores preocupaciones que se suscita en el ámbito académico es cómo la era digital está repercutiendo en el proceso enseñanza-aprendizaje y qué clase de docente se requiere para conciliar contenidos y herramienta.

Sobre el particular, Reinking recuerda que una de las frases que más le gusta citar es la expresada por Seymour Papert, según la cual "los colegios tienen los computadores como las células blancas a un virus invasor-.

Se puede decir que para las generaciones posteriores a 1983 el mundo digital se ha convertido en su ambiente natural a través del cual acceden a un caudal amplio de información y de conocimientos, pero las anteriores y aun hoy algunos sectores poblacionales son inmigrantes digitales, según el profesor David Reinking, lo cual es de suyo uno de los mayores desafíos que enfrenta el sistema educativo, que debe esforzarse por tender puentes para que la era digital y el mundo impreso contribuyan a la lectoescritura en el proceso enseñanza-aprendizaje.

Pero su visión no es [tan] pesimista. Porque, estima, "no es ninguna confabulación de las escuelas, simplemente las computadoras y el internet en escritura digital todavía no están muy acomodadas a las ideas convencionales de la cátedra-. Y añade que una de las cosas en las que insiste la sociedad internacional para la tecnología de la educación en sus estándares internacionales es en la necesidad de que se introduzcan cambios en los colegios de forma significativa.

"Si es que vamos a integrar la tecnología a la cátedra del salón de clase en una forma significativa -afirma- tenemos que pasar de una instrucción centrada en el profesor por una centrada en el estudiante, que sea no sólo visual o auditiva, sino que implique todos los sentidos, alrededor no de un solo libro sino multimedial, de un ambiente individualista y aislado, a uno colaborativo-.

Y, entonces, cómo evaluar a los estudiantes, le suelen preguntar muy preocupados los profesores que se resienten ante la eventualidad de abandonar su lugar tradicional. "Es la mentalidad antigua -reflexiona-, donde el estudiante de manera individual hace su trabajo y se le pone una nota; esa es una mentalidad obsoleta-.

Y para superar tal mentalidad -insiste-, los profesores tienen que dejar de dar información y, en cambio, facilitar el intercambio. "Que el profesor facilite que los estudiantes intercambien información alrededor del mundo con otros estudiantes, en vez de hacer cosas donde él es responsable de dar todo el conocimiento; tenemos que dejar de ser pasivos y reactivos y ser activos y proactivos, más flexibles, movernos de la instrucción artificial de los libros a las situaciones del mundo real que podemos trabajar en internet, todo lo cual implica cambios dramáticos en nuestra mentalidad de cómo enseñar en un salón de clase. Todo lo cual inhibe o evita el progreso en los colegios y en los salones de clase para moverse del mundo impreso al digital-, asevera.

Agrega que las investigaciones acerca de qué clase de profesor o cuáles son las características de quienes cambian la mentalidad de que todo tiene que ser impreso y los que son capaces de integrar la tecnología digital a su cátedra, indican que éstos últimos a menudo están centrados en el estudiante, tienen la tecnología no como un fin sino como un medio de conseguir sus metas pedagógicas, y están permanentemente buscando alternativas para su práctica, para su currículo, tratando de mejorar la forma en que llegan al estudiante, en que la información impacte al estudiante.

"Algunos están contentos con la forma tradicional de enseñar y para ellos es muy difícil abrazar la tecnología, darle la bienvenida en sus salones de clase-, dice, aunque precisa, no se trata de que abandonen las herramientas que brinda el impreso, sino que se establezca un puente entre las formas antiguas y las contemporáneas.

Una forma de ayudar a los profesores renuentes a pasar de la mentalidad del mundo impreso al digital -anota- fue cuando salieron los cd en los cuales empezaron a pasar enciclopedias al formato electrónico, las multimedia, y fue un buen ejemplo de cómo vincular el antiguo mundo al digital.

Y para crear puentes entre lo tradicional y el mundo contemporáneo -dice-, "no debemos pedir que sea sólo on line, sino que el cambio puede ser gradual: una forma de ayudarle a estos profesores de irse de la página impresa a la pantalla es involucrar los estudiantes y los profesores en comunicación auténtica, donde no necesitan ni textos ni libros, simplemente meterlos en una comunicación como el e-mail-.

Pero, además, considera que es bueno que los profesores hablen de los cambios que estamos experimentando y que hablen de las diferencias y ventajas entre los textos impresos y los digitales, las ventajas de ir a la biblioteca vs el internet. "También debemos ayudarles a los estudiantes para que tengan estrategias funcionales para la lectoescritura, que utilicen los medios en una forma apropiada, que los entiendan-, dice, y agrega que para aprovechar el internet se deben desarrollar, entre otras, habilidades tales como identificar buenas preguntas, localizar, sintetizar y criticar la información y comunicarla. (LJLB)


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