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Pero ¿cuánto saben los ciudadanos acerca de estos mecanismos de participación?, ¿son efectivos?, ¿quién los controla?, ¿cómo se puede acceder a ellos? Estas y otras preguntas inquietaron a Silvia Cogollos y Jaime Ramírez, miembros del grupo Política Social y Desarrollo de la Universidad Javeriana, quienes adelantaron la investigación "Alcances y limitaciones del cabildo abierto como mecanismo de participación ciudadana en el caso de Bogotá-.

La investigación tuvo como objetivo observar hasta qué punto los mecanismos de participación, específicamente el Cabildo Abierto, tienen o no efectividad y si su desarrollo apunta a la resolución de los problemas de la comunidad.

Otro punto importante dentro del análisis fue el grado de apropiación que tienen los ciudadanos de estos elementos.

Cabildo Abierto
Forma de participación ciudadana reconocida por la constitución Política de Colombia que compete a los municipios, corregimientos y localidades. Los ciudadanos tienen derecho a pedirle a los consejos comunales, distritales o locales la organización de reuniones, por lo menos dos veces dentro del periodo de mandato, para que sean atendidas sus dudas o inquietudes con respecto a temas de interés para la comunidad.

El cabildo abierto se inscribe en lo que se reconoce como democracia participativa, en donde la ciudadanía puede intervenir en la toma de decisiones que afectan su vida. Estos mecanismos de participación ejercen control político porque los funcionarios deben atender el llamado de la comunidad y actuar sobre sus inquietudes.

"Nos interesó el tema del Cabildo Abierto porque no se conoce mucho acerca de este mecanismo y porque vislumbramos un potencial de estudio respecto a los efectos que podía tener la política en cuanto al mejoramiento de la calidad de vida de las personas-, afirmó Jaime Ramírez.

La investigación se desarrolló en dos partes. La primera estuvo enfocada en los antecedentes históricos del Cabildo Abierto que se remontan a Roma, a los reinos ibéricos y a la colonia en donde los vecinos se reunían para discutir cuestiones de interés común.

Además se hizo una reflexión teórica acerca de la democracia participativa y la participación ciudadana. La segunda etapa correspondió al examen del Cabildo Abierto en el caso de Bogotá, en un periodo comprendido desde 1994 hasta 2004.

La metodología utilizada para la investigación consistió en la recolección de las actas que daban cuenta de cada uno de los Cabildos realizados en la capital. Para sistematizar el gran número de información recogida (aproximadamente 2.000 folios) los investigadores idearon una matriz de recopilación y depuración de datos. Esta matriz los clasificó según la entidad que realizó el cabildo, el número de acta, quiénes lo promovieron (ciudadanía), la fecha, el tema a tratar, el periodo legal, los agentes participantes (ciudadanos y funcionarios), las problemáticas y los acuerdos establecidos.

Entre los resultados que se recogieron del análisis se afirma que el Cabildo Abierto es efectivamente un mecanismo a través del cual las personas pueden participar individual o grupalmente. "Los ciudadanos del común pueden tener acceso a este mecanismo. En uno de los Cabildos que analizamos, se discutió el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) y asistieron desde ambientalistas hasta trabajadoras sexuales. Todos ellos intervinieron e hicieron uso de su derecho a participar-, enunció la investigadora Silvia Cogollos.

Se cuenta que el Concejo de Bogotá realizó en el periodo de indagación 19 cabildos, mientras que en las 20 localidades sólo hicieron nueve. Esto demuestra, según el análisis, la poca frecuencia de estas reuniones, el desconocimiento por parte de la comunidad y la falta de difusión acerca de dichos mecanismos de participación.

Según la Constitución Nacional, el Cabildo debe ser convocado a petición de la ciudadanía y deben realizarse por lo menos dos reuniones de este tipo durante el periodo de mandato, lo cual no ocurre en la mayoría de los casos.

"También se evidenció la falta de actividad política y de liderazgo en las localidades, además del desconocimiento por parte de los mismos ediles acerca de la existencia del Cabildo. En general no hay una educación política, ni por parte de los funcionarios públicos, ni por parte de los ciudadanos-, señaló Jaime Ramírez.

En la investigación se observó que las inquietudes por parte de la comunidad estuvieron enfocadas tanto a temas micro como macro, así como la construcción de colegios y a problemas generales como la normatividad de carreras administrativas o el POT. También se evidenció la problemática social de Bogotá en donde, según las localidades, los problemas variaban radicalmente pasando por la legalización de barrios y la instalación de servicios públicos, hasta peticiones acerca del mejoramiento de las zonas verdes del sector.

Otro aspecto que hallaron los investigadores, fue la poca asistencia de los funcionarios citados a los Cabildos, en su lugar mandan delegados los cuales no tienen poder de decisión. Esto determina que los acuerdos hechos en el Cabildo no lleguen a acciones concretas o a dilatar el tiempo en que se resuelvan las problemáticas sociales.

Además de generar desconfianza por parte de la comunidad hacia los servidores públicos.

En conclusión, según la investigación y los resultados, es necesarios que se fortalezca la imagen del Cabildo Abierto ante los ciudadanos para que se establezca como mecanismo y sean escuchadas sus peticiones.

Silvia Cogollos y Jaime Ramírez como producto de su investigación publicaron el artículo "El camino tortuoso de la participación ciudadana. Una mirada al Cabildo Abierto en Bogotá-, en la revista Universitas Humanística63 de enero a junio de 2007. Este artículo recoge los principales hallazgos de la investigación y alude especialmente al engorroso proceso por el que tienen que pasar las personas para llegar a convocar al Cabildo y posteriormente el proceso para la atención de su solicitud.

¿Que hay que hacer para citar a un Cabildo?

1. Recoger firmas (del 0,5 % del censo electoral de la zona)
2. Pasar una propuesta en donde se especifique el tema a tratar ante la entidad respectiva.
3. Programar una reunión por parte del Concejo o la JAL y hacerla pública especificando la fecha, la hora, el lugar y el tema.
4. Escoger un vocero que represente a la comunidad. Las personas que se inscriban con tres días de anticipación a la reunión y que además presenten un resumen escrito de su intervención, también pueden ser escuchadas.
5. Dar respuesta a la comunidad. Después de que se haya llevado a cabo la reunión, las entidades responsables e implicadas en los temas tratados tienen la obligación de responderle a la comunidad en una semana por medio de los voceros.
6. Responder. La respuesta debe hacerse pública en una audiencia en donde igualmente puede participar la comunidad.

Fuente: http://www.lablaa.org/blaavirtual/ayudadetareas/poli/poli46.htm
http://docencia.udea.edu.co/derecho/constitucion/cabildo_abierto.html
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