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El chico estaba confundido, no sabía exactamente qué libro le habían pedido. '¿El Llano en llamas no es lo mismo que Pedro Páramo?', preguntó. Fue entonces cuando Mónica le regaló una de sus inmensas sonrisas, y el verde de sus ojos cayó directo en la cara del chico: 'Juan Rulfo era un escritor mejicano, su obra está compuesta por dos libros: El llano en llamas, que son sus cuentos, y su novela, Pedro Páramo. ¿Cuál de los dos quieres?' El niño escogió la novela.

El pasado jueves 1º de Mayo, día internacional del trabajo, se supone que es el día en que nadie trabaja, pero en la Feria no fue así. Como Mónica López y las demás vendedoras de libros, impulsadoras o modelos de protocolo de la Feria, fueron muchas las chicas que ese día demostraron que además de ser hermosas, eran mujeres inteligentes y trabajadoras.

Carolina Blanco tiene 21 años y estudia Finanzas en UniLatina. Aunque ha permanecido entre los pasillos y pabellones de Corferias desde que inició el evento el pasado 23 de abril, no ha tenido tiempo de ver libros. Carolina trabaja como impulsadora de Norma y es la encargada de 'llevar gente para que se inscriban en la rifa de un computador'.

Desde que inició la Feria, ha sido muy común ver las filas de asistentes frente a alguien con un computador portátil colgándole del cuerpo. Si los asistentes se inscriben, dan sus datos, pueden participar en la rifa de un computador similar a que llevan los chicos colgando de su pecho. Carolina es la encargada de persuadirlos para que se inscriban. 'Es jarto tener que venir a trabajar hoy día del trabajo', confiesa Carolina, 'pero si una no hace este trabajo ¿entonces quién?'.


Diana Aguirre piensa algo similar. Aunque Diana, una hermosa y elegante rubia de buena estatura, ya tiene bastante experiencia como 'modelo de protocolo', precisa, esta Publicista de la San Martín tiene más de 5 años de trabajar en ferias como Agro Expo, la Feria del Cuero y del Automóvil, y no es la primera vez que trabaja en la Feria del Libro. Desde el stand de El Tiempo que Diana atiende, le queda poco tiempo de ojear libros, pero gracias a ella, muchos de los asistentes salen de Corferias enterados de las mejores opciones y descuentos para afiliarse al periódico más importante del país, y recibir los demás productos de esta casa editorial.

A sus 19 años, Nataly Romero también ha adquirido suficiente experiencia. 'Soy modelo de protocolo desde los trece años', cuenta Nataly, que exhibe en sus manos El poder de la coincidencia de David Richo. Nataly dice creer en las coincidencias, aunque no tenido tiempo de leer el libro que exhibe y que varios compradores agarran de los estantes de Editorial Norma.

La experiencia de Nataly le ha servido incluso, para dictar clases de protocolo en la agencia Tairo Visión. Estas dos labores, Nataly las aprovecha para ganar algo de dinero extra que luego invierte en sus estudios de enfermería superior en la Manuela Beltrán. Aunque 'aquí en la Feria no pagan muy bien', confiesa esta hermosa chica de labios delgados y rostro tierno, que por su experiencia sabe dónde hay mejores dividendos cuando de Ferias se trata. 'Lo mejor son las ferias de carros o en lanzamientos de marcas'.

Además de todos los beneficios que ya sabemos para la lectura y la cultura del libro en el país, la Feria Internacional del Libro de Bogotá se ha convertido año tras año en una importante oportunidad para que estudiantes de literatura puedan ganar un poco de dinero rodeados de libros.



Ese es el caso de Andreína Raventas, una venezolana de 27 años graduada en Literatura de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela. Aunque Andreína acepta que el trabajo puede ser muy duro pues 'pasamos todo el día de pie y terminamos con dolor de piernas', también aclara que puede ser muy divertido, 'sobre todo cuando logras explicarle el valor de un libro, de una edición', dice Andreina.

Por eso mismo brillan los ojos de Mónica López. Ella, como Andreina, también estudió Literatura, aunque Mónica se acaba de graduar de la Universidad Javeriana con una tesis en literatura infantil, 'un análisis de Roald Rahl sobre su libro Cuentos en verso, para niños perversos', puntualiza Mónica. Aunque el título parece un poco fuerte para los niños, Mónica confianza que ya se lo leyó a Tomás, su hijo de siete años, 'y le encantó'.

A Tomás también le gustan los cuentos de vampiros, los cuentos clásicos y los populares, historia que Mónica acostumbra a leerle todas las noches. 'Hay que incentivar la lectura y la literatura desde la niñez como un ejercicio de placer lúdico, algo que se haga desde casa', dice Mónica. 'Esa es la única forma de lograr que la lectura de verdad sea algo cultural'. No hay duda que Tomás debe ser un niño muy feliz, no sólo iluminado por el verdor de los ojos de su madre, sino por la lucidez de sus palabras convertidas en cuentos.

De la misma manera, Mónica y todas las demás vendedoras de libros de Feria, iluminan a los asistentes para que no se pierdan entre tanto libro y encuentren el camino que los llevará a divisar ese placer lúdico de leer.
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