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Actualidad universitaria

¿Podría explicarnos qué consecuencias tiene la globalización de la economía en la educación superior?
La globalización está impulsada por dos factores económicos subyacentes. En primer lugar, la globalización se ve impulsada por las fuerzas del mercado, ya sea por la amenaza de la competencia o por el aliciente de los beneficios. En segundo lugar, la globalización se ve impulsada por la revolución en el transporte y las comunicaciones, que ha derribado los obstáculos implícitos en la distancia y el tiempo. En este mundo, la educación se transforma a una velocidad que habría sido inimaginable, y mucho menos previsible, hace dos décadas. Hasta no hace tanto, la educación era, en conjunto, lo que los economistas llamaban un bien no comercializable, y sólo había una única forma de realizar transacciones transfronterizas en el área de la educación superior, en función de la cual los consumidores pasaban a ser productores, dado que los estudiantes de distintas partes del mundo iban a estudiar a las principales universidades, sobre todo en sociedades industriales.

En los últimos años, el mundo de la educación superior se ha visto transformado por las fuerzas del mercado y por el progreso técnico yuxtapuesto a la globalización. El proceso ha generado distintos tipos de transacciones transfronterizas en la educación superior. Por una parte, los productores se acercan a los consumidores: las universidades establecen campus en otro s lugares del mundo o ponen en marcha cursos de corta duración en campus de países anfitriones. Por otra parte, los consumidores se acercan a los productores: las universidades desarrollan cursos a corto plazo y de corta duración en sus propios campus para los estudiantes extranjeros. Pero también nos encontramos con una tercera situación en la que no es necesario que el productor y el consumidor se acerquen: un mundo de videotransmisiones, comunicaciones por satélite y cursos a distancia.

Sin duda, los modos y medios a través de los que se ofrece la educación están cambiando con rapidez. Sin embargo, los mercados y la globalización también están modificando la naturaleza de las instituciones de educación superior, el contenido de la educación superior y los objetivos de la investigación. El ejemplo más evidente es el modo en que la sociedad presiona a las universidades para impartir cursos que capaciten a la población para el mercado laboral. Esos cursos son lucrativos, de modo que también se convierten en una fuente de ingresos para las universidades. Pero no se trata sólo de la enseñanza, sino que también se ve afectada la investigación. No cuesta encontrar financiación para la investigación en ciencias de la vida, economía, gestión, informática o tecnologías de la información. Sin embargo, es difícil hallar recursos para la investigación en literatura, historia, filosofía o lingüística. Incluso en el ámbito de la ciencia se pone cada vez más énfasis en la investigación aplicada en vez de en la investigación básica o teórica.

En ese caso, ¿cuáles son los principales beneficios y los principales efectos negativos de lo que ha afirmado?
Las fuerzas desatadas por la expansión de los mercados y el mayor ímpetu de la globalización conllevan tanto oportunidades como riesgos.

Consideremos las oportunidades: las universidades pueden aprender que la competitividad es importante, algo que siempre se ha reconocido en la investigación, pero no lo suficiente en la enseñanza; asimismo, las universidades pueden adquirir consciencia de la importancia de ponerse al día continuamente, ya que el mundo se transforma, se amplían las fronteras del conocimiento y cambian las necesidades en el mundo laboral; a partir de los mercados, las universidades también pueden tomar consciencia de la importancia de ser responsables y rendir cuentas ante el alumnado y ante la sociedad en general.

Consideremos los riesgos, relacionados con los objetivos de las universidades a corto y largo plazo. Aunque la educación superior se rige cada vez más según lo que se considera útil o rentable a corto plazo, las universidades tienen una función a largo plazo. Las instituciones de educación superior deben seguir enseñando filosofía o matemáticas, así como continuar investigando en el área de la ciencia básica, aunque no haya una aplicación o un uso inmediatos. La educación no consiste solamente en conceder títulos que permitan al alumnado ser apto para el mundo laboral, sino que su función también es formar a buenos ciudadanos. Esos valores son la esencia de las universidades.

Hay un viejo proverbio budista que dice: "La llave de la puerta del Cielo podría ser también la llave de la puerta del Infierno. - Para la educación superior, para las universidades, esforzarse por reducir al mínimo los costes y los riesgos y aumentar al máximo los beneficios y las oportunidades supone un auténtico reto.


¿Y cómo debe hacerse?
Existen dos métodos claramente diferenciados para hacerlo.

A un primer nivel, las universidades deben reconocer la importancia de la competitividad, motivo por el que deben adaptar los planes de estudio y los métodos pedagógicos. Al mismo tiempo, las universidades deben tener cuidado de no limitarse a cursos por los que cobran tasas elevadas o centrarse simplemente en la investigación que recibe financiación externa. Igual de importante es que las universidades garanticen que la cultura de los mercados y los beneficios no defina sus actividades o decisiones, ya sea con respecto al acceso o la contratación.

A un segundo nivel, los países y las sociedades deben crear las condiciones iniciales para disponer de una educación primaria que siente las bases y una educación superior que ofrezca conocimientos avanzados de máxima calidad. Si los países en vías de desarrollo no han creado esas condiciones iniciales, existe un verdadero riesgo, ya que la internacionalización de la educación y la provisión de educación superior como servicio por parte de universidades afianzadas en sociedades industriales podría tener dos consecuencias: podría reprimir las capacidades nacionales de la educación superior y reducir los vínculos con el contexto local.

Por lo tanto, esta cuestión debe abordarse a nivel de la s instituciones de educación superior, especialmente las universidades, pero también debe afrontarse a nivel de países y sociedades, en lo relativo a las políticas en materia de educación superior. No deberíamos permitir que los mercados y la globalización definieran el programa de la educación superior.

En Asia se encuentran dos de los mayores sistemas educativos del mundo (China y la India). ¿Cómo cree que evolucionará la demanda de educación superior en esos dos países?
En la actualidad, la tasa bruta de matriculación de estudiantes universitarios es aproximadamente del 10 % en la India y del 15 % en China, mientras que en las sociedades industriales se acerca al 50 %. Por lo tanto, preveo un aumento exponencial de la demanda de educación superior en China y la India, lo cual es atribuible, en parte, a las aspiraciones de los individuos y las sociedades y, en parte, a la demanda de gente capacitada que va a surgir con el rápido crecimiento económico, en un mundo de mercados y globalización.

De hecho, entre ahora y el año 2025, la educación superior tendrá que ampliarse considerablemente en China y la India por la necesidad de formar en educación superior a la elevada proporción de jóvenes que tiene su población. Será, en parte, una cuestión de expansión y, en parte, una cuestión de excelencia. En parte, también consistirá en la inclusión de aquellos que, hasta ahora, no han tenido acceso a la educación superior. En última instancia, la expansión de la educación superior tendrá ; un profundo impacto en el crecimiento económico y en las oportunidades sociales en esos dos países. Es posible que esto sea un juego de suma positiva para la economía mundial. Dentro de 20 años, China y la India podrían ser lo suficientemente grandes como para impulsar el crecimiento económico en la economía mundial. Creo que el envejecimiento de las sociedades industriales, que va a contribuir a la reducción de los productores y al aumento de los consumidores en el mundo industrializado, se compensará, en cierto sentido, con el desarrollo de los recursos humanos que la educación superior en China y la India aportará.

Deepak Nayyar es profesor de Economía de la Jawaharlal Nehru University, New Delhi. Ha enseñado economía a la University of Oxford, la University of Sussex y el Indian Institute of Management, Calcutta. Hasta hace poco era Rector de la University of Delhi. El profesor Nayyar participó como ponente en la "Sesión inaugural: Retos presentes y futuros de la educación superior en el contexto de la globalización- de la IV Conferencia Internacional de Barcelona sobre Educación Superior: "Educación superior: nuevos retos y roles emergentes para el desarrollo humano y social-, celebrada en marzo de 2008 y es autor del artículo "La Globalización y los mercados: retos de la educación superior- publicado en el Informe GUNI La Educación Superior en el Mundo 3: Nuevos retos y roles emergentes para el desarrollo humano y social-.

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* Artículo publicado originalmente en el boletín electrónico de la GUNI, Global University Network for Innovation. Para más artículos y suscripción gratuita al boletín, visite este enlace.


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