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11/09/2008
En la Autónoma de Occidente proponen nueva metodología para producir etanol
Un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Occidente (UAO), propone la obtención de bioetanol a partir de residuos lignocelulósicos derivados de la caña de azúcar. El objetivo será transformar estos sub-productos de la industria azucarera, en un producto benéfico para el medio ambiente, la economía y la cadena alimenticia del país.
El Grupo de Investigación en Biocombustible (Grubioc) de la Autónoma de Occidente, realizó un estudio acerca de la problemática de los energéticos, principalmente en la parte de biocombustibles, el cual arroja que uno de los grandes problemas a resolver, radica en desarrollar tecnologías para producir biocombustibles de segunda generación, específicamente, en la obtención de etanol a partir de residuos lignocelulósicos.
El etanol es producido por biocombustibles de primera generación, es decir, aquellos obtenidos del jugo de la caña de azúcar, los almidones como el maíz, la yuca, la papa, entre otros alimentos. El problema radica en que al conseguir etanol de este tipo de materias primas, se entra a competir con el uso de tierras para los alimentos.
Por lo anterior, este proyecto de investigación busca obtener etanol a partir de residuos de cosecha, a través de dos modalidades que no afecten la parte alimenticia: la primera, consistirá en la hidrólisis de residuos de la caña de azúcar para la obtención de azúcares simples como materia prima para la producción de etanol; el segundo, será encontrar microorganismos naturales que sean capaces de producir etanol a partir de la cofermentación de los azúcares obtenidos de los residuos de caña de azúcar.
Según Luz Marina Florez Pardo, coordinadora del Grupo de Investigación en Biocombustible (Grubioc) de la Autónoma de Occidente, dice que "este es el principal cuello de botella que existe a nivel mundial porque no hay microorganismos que sean lo suficientemente robustos para ser utilizados a nivel industrial y que sean capaces de asimilar tanto la glucosa, como los azucares de cinco carbonos para transformarlos en alcohol. En estos momentos la única levadura capaz de hacerlo es la de panadería o Saccharomyces cereviciae".
Este estudio hace parte de un proyecto aprobado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural para la obtención de alcohol o etanol a través de residuos lignocelulósicos, derivados de la caña de azúcar, donde participan Cenicaña, Asocaña y la Universidad del Valle.
¿Que son residuos lignocelulósicos?
Es la masa biológica que no tiene una disposición específica y que en la mayoría de los casos se deja en el campo para su descomposición natural. Está formado básicamente de tres grandes grupos de compuestos orgánicos: celulosa (polímero de la glucosa), hemicelulosa (polímero derivado de azúcares de cinco carbonos como la xilosa y la arabinosa) y la lignina.
Un proyecto clave para el país
Porque la metodología permite utilizar residuos de cosecha verde, de tal forma que se ajusta a las requisiciones del Ministerio del Ambiente en Colombia.
Aporte de nuevas metodologías que generan conocimientos.
Se aprovecharía la misma infraestructura existente en campo (área y costos) y en las destilerías, para hacer la transformación de los residuos, con lo cual se bajarían los costos de producción.
Por la utilización de residuos que actualmente no ofrecen económicamente ningún beneficio y que dependiendo de la época, puede producir efectos negativos en los rebrotes de caña del siguiente corte.
Colombia, después de Brasil, es el país en Suramérica que primero inició la producción de Bioetanol a partir de subproductos de la industria azucarera, por lo tanto tiene adelantada la experiencia en producción de etanol.
Producto de gran importancia y utilidad desde el punto de vista científico y académico para el país.
Impacto
Este proyecto disminuiría los costos por unidad de producto, ya que la planta se colocaría en las destilerías ya existentes, aprovechando la infraestructura de servicios, equipos y personal que se tenga, aumentando la capacidad instalada con lo que se bajarían los costos de producción.
Los costos de materias primas que son los que más impactan la estructura de precios del bioetanol, también se reducirían ya que no hay que disponer de tierras, agua, fertilizantes, pesticidas, mano de obra, equipo de mecanizado, etc, para la siembra de biomasa.
Tampoco se estaría compitiendo por tierra para la producción de alimentos, porque son otros costos intangibles los que están en juego como la conservación de mano de obra en el campo, aumento de empleo por el surgimiento de otro eslabón en la cadena del azúcar, que contempla el acopio, almacenamiento y transporte de residuos, etc. Además se tendría una materia prima que tiene mas azucares en forma de celulosa y hemicelulosa por hectárea, que los que aporta el mismo jugo de la caña.
"Con este proyecto queremos aportar una metodología novedosa que se pueda aplicar a cualquier tipo de residuos, no solo de caña de azúcar sino cualquier tipo de residuo vegetal para la producción de etanol. El gran impacto es que vamos a desarrollar biocombustibles que no van a competir con la seguridad alimentaria del pueblo colombiano", afirma la investigadora Florez.
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