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Actualidad universitaria

 
La lluvia ácida se forma cuando la humedad en el aire se combina con el óxido de nitrógeno y el dióxido de azufre, emitidos por fábricas, centrales eléctricas y vehículos que queman carbón o productos derivados del petróleo. La lluvia normalmente presenta un Ph aproximado de 5,6, debajo de esa cifra de acidez se considera como lluvia ácida.

"Hemos visto que el Ph de la lluvia que está cayendo ha ido disminuyendo, lo que nos ha estado indicando que tenemos lluvia ácida y pasamos de tener Ph de 6 a 5,0 o 5,5, dependiendo del mes del año", explicó Carmen Elena Zapata, profesora de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional en Medellín y directora de la Red de Monitoría de Calidad del Aire del Área Metropolitana (Redaire).

Los resultados obtenidos hasta ahora hacen parte del estudio 'Evaluación de los niveles de contaminación en las zonas del Valle de Aburrá', realizado en convenio entre el Área Metropolitana y la Nacional, donde se analizan, además del material particulado, el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógenos, el ozono y compuestos orgánicos volátiles como el benceno, el tolueno y xilenos.

Según la docente, las cifras de lluvia ácida en la ciudad son preocupantes, sobre todo porque afecta a los árboles, que pierden su color, sus hojas y la capa de grasa protectora, la cual es corroída por el depósito seco de dióxido de azufre (SO2). Las plantas más afectadas son aquellas que toman directamente el agua a través de sus hojas, como los musgos y líquenes.

Por otra parte, los animales herbívoros se ven afectados, ya que al acidificarse los suelos, las plantas que aquellos ingieren acumulan una mayor cantidad de metales pesados (aluminio, cadmio, entre otros). A la lluvia ácida se le atribuye también la contaminación de los suelos y las aguas, el daño de edificaciones y el deterioro del cemento hasta desmoronarlo. Incluso, la erosión en las construcciones, estatuas y monumentos de piedra.

En los ecosistemas acuáticos, entre más acidez tenga la lluvia, más especies de plantas y animales declinan o desaparecen, debido a que las interacciones y la química de sus habitantes son extremadamente complejas.

De acuerdo con el estudio, la lluvia ácida es muy similar en las estaciones de monitoreo de la Universidad Nacional y Universidad Pontificia Bolivariana en los meses comprendidos entre junio y noviembre de 2007. Además, se nota un aumento en la acidez para agosto y octubre de ese mismo año.

"Es posible notar que el Ph de la lluvia ácida medido en el año 2007 ha diminuido significativamente, alcanzando un valor mínimo de 4.04 y 4,03 para las dos estaciones, respectivamente, el 28 de agosto. Sin embargo, existen muchos valores de Ph en los años 2005 y 2006, que se encuentran por debajo de los dos datos ya mencionados", recalca la investigación.

La estación UN, por ejemplo, reporta altos valores de Ph que se encuentran por debajo del límite de la lluvia natural, esto se debe a que este sector es uno de los puntos más contaminados dentro del Área Metropolitana, lo cual está fuertemente ligado con la generación de la lluvia ácida.

Sus consecuencias aumentan con la época de invierno. En Medellín, los meses de mayo de 2006 y noviembre de 2007 fueron los de mayor presencia de lluvia ácida y en los que las precipitaciones reportaron concentraciones de Ph por debajo del límite de la lluvia natural.

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