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Desde una visión meramente económica, la felicidad de las personas está asociada al nivel de ingresos que poseen para satisfacer sus necesidades y deseos. De la misma forma, se piensa que el desarrollo de la sociedad está relacionado con el Producto Interno Bruto (PIB), el crecimiento del ingreso, y la mayor provisión de bienes.

Sin embargo, hace un par de décadas esa visión tradicional y limitada está siendo revaluada por académicos de la talla de Ruut Veenhoven, profesor Emérito de la Universidad de Erasmus de Róterdam (Holanda), quien visitó este año la Universidad de los Andes para tratar de entender por qué Colombia se encuentra en los primeros lugares de la World Database of Happiness, que él ha venido consolidando desde la década de 1970 y la cual es reconocida como la base de datos más completa (incluye información de 130 países) sobre el bienestar subjetivo y la felicidad en el mundo. Según Eduardo Wills, profesor de la Facultad de Administración de Los Andes, quien lidera los estudios sobre el bienestar subjetivo en Colombia, en esta nueva forma de entender el bienestar de la sociedad es importante comprender que para medir el desarrollo lo más importante es preguntar sobre la satisfacción con la vida que llevan las personas y no, como ha venido ocurriendo, que lo definan desde el gobierno.

Lo interesante del país es que tiene condiciones objetivas complejas: desigualdad, pobreza, violencia, etc. y por lo tanto no se debería esperar una percepción de bienestar. Sin embargo, se encuentran altos niveles de bienestar con condiciones objetivas negativas.

"Estamos hablando de bienestar subjetivo y no de felicidad, porque es un término que se puede banalizar y desafortunadamente se asocia con: visión hedonista de la vida, placer, pasarla bueno, tomarse unos tragos, tener satisfacción inmediata, rumba, etc.-, asegura Wills.

Entonces no es hablar de felicidad en el sentido de sentir placer sino en término de bienestar subjetivo, que es más amplio porque tiene tres dimensiones: en primer lugar está el tema de sentir placer (que es emocional); en segundo, el compromiso con lo que se hace, con el trabajo, la vida, la familia, el llevar una buena vida; y tercero, el sentido o el significado de lo que se hace.

Para tratar de tener una visión más amplia del fenómeno, el profesor Wills y un grupo de investigadores de Los Andes adelantan una investigación en Bogotá y en cuatro regiones del país cuyos resultados preliminares ya empiezan a dar luces y los cuales permiten sugerir cinco posibles explicaciones.


Primera explicación
Según Wills, parece que en las sociedades latinas la gente tiene un sesgo cuando se le pregunta sobre cómo se siente frente a su vida. Se da el fenómeno de deseabilidad social, es decir que las personas contestan lo que el encuestador quiere oír, o, por otra parte, no revelan su secretos. Por ejemplo, un latino no dirá abiertamente que está deprimido. Sin embargo, Wills advierte que aunque hay algo de cierto en esto se trata de un problema de método y por lo tanto no está comprobado.

Segunda explicación
A pesar de estar en malas condiciones, los factores culturales colombianos y latinoamericanos hacen que la gente se sienta bien con su vida. Según Wills, se está explorando la importancia de las redes sociales, de la familia, de los barrios, por ejemplo, en donde la gente encuentra apoyo y resuelve sus necesidades a través de amigos, compadres, paisanos, vecinos, etc.

Según los estudios internacionales, por el valor que se le da a la familia y al grupo más cercano, Colombia está muy arriba en colectivismo. Aquí, la familia es sin duda la que juega el papel más importante. Eso ha sido más evidente en barrios con menores ingresos, ya que en la medida que aumentan los niveles de ingreso se pierden esas redes sociales, agrega el profesor de Los Andes.

Tercera explicación
La forma como las personas establecen sus metas es importante para alcanzar el bienestar subjetivo. En economías más desarrolladas la gente se pone metas muy altas para mantener sus altos niveles de consumo, pero difícilmente las pueden alcanzar. En Colombia, por su parte, la gente tiene que sobrevivir, rebuscarse y el día a día lleva a establecer metas más modestas, realistas y fáciles de alcanzar. Eso genera un grado de satisfacción distinto frente al de otros que, a pesar de contar con altos ingresos, no alcanzan sus metas. Según Wills, evidentemente la gente no se muere por desempleo.

Cuarta explicación
Los colombianos son conformistas, es decir, la gente no necesita muchos bienes materiales para estar bien. Al respecto Wills advierte que esta hipótesis, por las implicaciones valorativas que puede tener, requiere una profunda investigación, ya que en el caso de las políticas públicas, por ejemplo, podría llevar a pensar de manera errónea que a los pobres hay que dejarlos en las condiciones en las que se encuentran.

Quinta explicación
El haber vivido en un entorno negativo: más de cinco décadas con violencia, condiciones de vida difíciles y crisis políticas e institucionales, hace que la gente les dé más valor a pequeños logros y los exalte muchos más que en otras sociedades. Entornos de crisis hacen que la gente no se suma en la desesperación sino lo contrario. Wills reconoce que alrededor de esta hipótesis apenas están iniciando a trabajar, ya que es un campo de investigación reciente donde hay posiciones contradictorias.

Algunos investigadores relacionan personalidad con mayores niveles de bienestar subjetivo. Los sicólogos definen la personalidad con cinco variables, una de las cuales es la extroversión, y en Colombia esa parece ser más alta que en otros países y estaría relacionada con mayor niveles de satisfacción y de bienestar colectivo, agrega.

En Bogotá, por ejemplo, los resultados preliminares muestran que la espiritualidad (no solo religión) juega un papel importante en la relación con el bienestar subjetivo. Wills destaca el papel que está jugando la religión como movimiento social, ya sea a través de movimientos carismáticos, cristianos, protestantes, nueva era, hinduistas o budistas, lo que hacen es aglutinar a la gente para que genere capital social. En Colombia hay una explosión de este tipo de movimientos como ocurrió hace algunos años en Brasil. Sin embargo, hasta ahora lo que se ha realizado es un ejercicio cuantitativo, agrega Wills.

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