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Actualidad universitaria

 
En la Isla hay ocho manglares, cada uno con características particulares. Quizá el más llamativo está en el sureste, abajo de las populares playas de San Luis. Por supuesto, llama la atención por los árboles de manglar rojo, cuyas raíces sobresalen de la tierra como tentáculos, pero llama aún más la atención la forma como sobreviven, muy distintas de los demás manglares conocidos.

"Este ecosistema es interesante porque es el único, registrado, que vive sin contacto directo del mar y sin flujo de agua dulce", dice Sánchez. En efecto, una carretera separa a este manglar de la costa, por lo que en época de verano se puede caminar sin problemas hasta su interior.

Por lo general, cuando se habla de manglar de inmediato llegan imágenes de mosquitos y pantano, pero este no es el caso. Es en invierno cuando el agua inunda este bosque de árboles centenarios. En las temporadas secas los árboles toman agua subterránea.

"En la investigación encontramos que el manglar rojo (rhizopora mangle) es polinizado por el viento y por una clase particular de mosco. Lo que hacemos es mirar cómo se da la reproducción de estos sistemas, ver cómo ellos podrían responder y reproducirse naturalmente para colonizar otros lugares", manifiesta el joven biólogo.

Según él, esto es importante debido a que los manglares están seriamente amenazados por diversos factores y es vital saber cómo pueden responder, por ejemplo, al aumento del nivel del mar, la contaminación humana y la misma reducción de sus tierras por el aumento de las construcciones.

"Los manglares son, muchas veces, mal valorados por las comunidades debido a la relación que hacen con los bichos, el mal olor y las aguas oscuras, pero han adquirido gran importancia, sobre todo por los servicios ambientales que brindan. Por ejemplo, protegen a las costas de la erosión, proveen fuente de alimento y de madera. Lo más importante, generan nuevo suelo y pueden proteger contra tormentas y huracanes", indica el estudiante de Maestría.

Uno de los manglares más grandes de San Andrés es el localizado en Old Point (Punto Viejo). Este se acerca más a la imagen tradicional del manglar, con insectos y pantano a la vista. Aquí prospera el manglar negro (Avicennia germinans). A diferencia del manglar de San Luis, este sí tiene contacto con el mar. David Sánchez detectó que es polinizado por avispas, abejas y moscas.

En la actualidad, los manglares del mundo están siendo deforestados entre 1 y 2 por ciento anual. En el caso de San Andrés, algunos constructores están quitándole espacio al mangle para darles cabida a hoteles. Entre tanto, aunque en mucha menor proporción de lo que se puede ver en la costa Caribe colombiana, el mangle de la Isla también está siendo contaminado por basuras.

Para llevar a cabo su trabajo, el novel investigador capturó insectos, tomó muestras del polen, cuantificó cuánto polen transportaba cada insecto, y con esto pudo ver cuáles insectos eran polinizadores y cuáles son las características de cada especie de mangle de acuerdo con la cantidad de insectos con los que está relacionado. "El mangle que es polinizado por varios insectos parece que es más efectivo en su reproducción", anota David.

El mangle blanco (Laguncularia racemosa) también es común en la isla de San Andrés; este es polinizado, principalmente, por moscas. Al igual que las otras especies, sus hojas ayudan a crear suelo nuevo, por la cantidad de materia orgánica que genera.

En esta tierra insular este aspecto es bastante relevante pues, según explica Sánchez, estos manglares generan menos sedimentos que sus parientes de la costa caribeña continental. Esto se debe a que no se irrigan de agua dulce.

"Lo que puede pasar si llegase a subir el nivel del mar es que los manglares se desplacen más hacia el interior, colonizando áreas tierra adentro, pero son aspectos que hay que analizar más. Por lo pronto queremos generar recomendaciones de manejo para las autoridades ambientales".

En opinión de David, la importancia de investigar estos temas va más allá de lo biológico, "debe haber algún impacto sobre la comunidad. Aunque la biología es una ciencia básica, en alguna medida uno le puede dar una relación con la gente y sobre todo en el contexto del cambio climático".

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