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Las laderas de Bogotá han sido, a través de la historia, sitio de permanente exploración minera. Con el tiempo, esos escarpados fueron urbanizados, trayendo problemas de estabilización de terrenos. Lozano Zafra, a través de la fotointerpretación de imágenes aéreas y el análisis multitemporal estableció los sitios vulnerables de esa localidad. Esta clase de estudios podrían aplicarse a toda la ciudad para determinar cuáles son los pasivos ambientales por causa de la minería.

"Un pasivo ambiental se refiere a aquellas afectaciones sobre el ambiente que no tiene responsables concretos y por ello, el Estado asume los costos. Esto se da porque autoridades anteriores no hicieron cumplir las normas o no vigilaron ciertos procesos como las exploraciones mineras en las laderas de Bogotá y la posterior urbanización. Es diferente a una deuda ambiental, que es cuando se conoce al que hizo el daño. En Colombia no existía un concepto claro de pasivo ambiental, y ese es uno de los aportes de mi investigación", aseguró Lozano.

Los cerros que bordean la Sabana de Bogotá se han constituido en fuentes de materiales de construcción, cuya explotación se intensificó desde la década de los años 50 del siglo XX y se mecanizó desde los años 70. Las extracciones, que se llevan a cabo sin ninguna técnica, han sido progresivamente abandonadas y, en muchos casos, urbanizadas, con lo cual se constituyen en pasivos ambientales que deben ser intervenidos por el Estado, según la geóloga.

Para el caso del Sur de Bogotá y en particular de Ciudad Bolívar, la extracción sobre unidades arenosas y lodosas fue intensa y dada la marginalidad de la población de la mayor parte de la zona, la urbanización se llevó a cabo de manera espontánea o ilegal sin tener en cuenta la inestabilidad de los antiguos frentes de extracción.

El trabajo de la joven consistió en iniciar la cuantificación de los pasivos ambientales, acudiendo a la interpretación de fotografías aéreas tomadas desde los años 40. Así pudo establecer cómo ha sido la transformación de los terrenos. Se observa, por ejemplo, como una cantera de hace 30 años es hoy un sitio densamente poblado.

"En general, todos los frentes de extracción minera hoy están urbanizados, lo que representa un riesgo latente para muchos barrios. Esta fue la causa del deslizamiento en los barrios Espino y La Carbonera de esa localidad, catalogado como uno de los más grandes de América Latina. Además, se cuantificó la inversión hecha por el Estado en el pago de pasivos ambientales en comparación con el aporte al Distrito en regalías por exploración minera", señala la investigadora.

La estudiante añade que esta información es útil para que las entidades diseñen mejor los planes de ordenamiento territorial y así evitar que se desarrollen planes de vivienda en terrenos que, por su historia minera, son inestables.
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