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Autodisciplina: la clave del bilingüismo

      
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El inglés es hablado por un cuarto de la población mundial Fuente: Ingimage

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Según David Crystal (Encyclopedia of the English Language, Cambridge University Press), en el 2000, había ya mil millones de personas aprendiendo inglés, un idioma hablado por un cuarto de la población mundial. Sin embargo, muchos abandonan la misión de hacerse bilingües poco después de empezar.

¿Cuál es el secreto de los que han logrado vencer la barrera del miedo y han logrado hacerse a una lengua extranjera?

Fernando Bejarano, director nacional de Servicio de American System Service, especialista en estudios de lenguas y literatura inglesa de Brooklands College de Inglaterra, ofrece algunos consejos prácticos para superar los obstáculos autoimpuestos, que a primera vista pueden parecer los más difíciles de superar.
 

1. El miedo es el mayor enemigo de la práctica

La vergüenza de cometer errores en público o el simple hecho de ser estricto con uno mismo se convierten en un temor paralizante que bloquea al aprendiz de lenguas. No caiga en la trampa de temer a los errores, especialmente en una disciplina que prácticamente se alimenta de los errores para llegar al progreso. Recuerde que cada error corregido es un paso más hacia la excelencia.

2. La autodisciplina no es un valor innato, es un talento que se cultiva

La disciplina no es un valor inherente al ser humano, es un hábito que se aprende. La educación va encaminada, entre otras cosas, a inculcar la importancia de la disciplina en la vida diaria. Sin embargo, aún los más disciplinados tienen que luchar contra el autosaboteo. La diferencia radica en no rendirse, en no ponerle atención a la voz interna que dice “hoy no” o “no puedo”. Esto significa que no hay excusas en imaginarias fallas de carácter para evadir la disciplina.

3. La actitud “todo o nada” no ayuda

El aprendizaje de una lengua, aún la materna, es un proceso que jamás termina. Pretender dominar un idioma extranjero a la perfección es una quimera. Piense en su propia lengua, en las palabras que conoce y usa habitualmente comparadas con todas las palabras del diccionario. Esta no es una imagen desalentadora; todo lo contrario. Se necesita apenas una fracción de todo lo que encierra un idioma para hacerse entender. Poco a poco esa fracción irá creciendo, solo es cuestión de no detenerse.

4. Práctica, no estudio

No es raro reaccionar de manera desfavorable ante lo que nos transporta a recuerdos desagradables. Relacionar el aprendizaje de lenguas con un método estricto de estudio puede generar rechazo inconsciente. Por eso hay que pensar que se está practicando, no estudiando. Para esto también es importante llevar el aprendizaje a entornos más relacionados con la vida real que con el aula o el diccionario. Escuchar canciones, ver películas, participar en juegos en otro idioma, etc., son experiencias de inmersión en el idioma que favorecen su retención a largo plazo.

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