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Economía colombiana: ¿estamos ante un proceso de desindustrialización?

      
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La nueva propuesta estatutaria se fundamentará en el respeto por los valores humanos Fuente: Unimedios
Ana Paola Gómez, subdirectora de política industrial y comercial del Departamento Nacional de Planeación (DNP), destaca que “la industria no ha dejado de crecer en los últimos 50 años”

Con respecto al comportamiento de la última década, la funcionaria asegura que el sector presentó caídas durante el año pasado y entre 2010 y 2011 debido a los efectos de las crisis internacionales, principalmente, sobre las exportaciones.

Reconoce que la participación de la industria dentro del Producto Interno Bruto (PIB) ha variado, pero que las caídas no han sido significativas. Incluso, habla de un proceso de “desaceleración y no de desindustrialización”.

Además, Gómez insiste en que el crecimiento de la participación en el PIB de sectores como la minería y los servicios, en detrimento de la industria, es parte de la“evolución” de las economías, como también lo muestra la experiencia internacional.

Del otro lado, el profesor José Guillermo García, decano de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad Nacional de Colombia, dice que es innegable el proceso de desindustrialización que vive el país.

“La industrialización en Colombia es persistente. Inició en los años ochenta y ha tenido una continuidad, salvo unos años de lo corrido de este siglo gracias a factores que favorecieron el crecimiento de la industria frente a otros sectores”, explica García.

Raúl Ávila, profesor de la FCE, muestra en cifras cómo ha sido este proceso: “A finales de la década del setenta y el ochenta la industria aporta el 20% del PIB. Hoy en día contamos con una participación promedio que bordea el 12%”.

Y al parecer, en los últimos años se ha agravado. José Antonio Ocampo, profesor de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), asegura que “estamos en la peor coyuntura” y dice al Gobierno que “tapar el sol con las manos no es una buena estrategia”.
 
Concretamente, Ocampo se refiere a que el crecimiento económico en los últimos cuatro años ha sido el más desequilibrado, pues fue impulsado casi exclusivamente por la minería, la construcción y los servicios bancarios.
 
Además, rechaza el argumento de la desindustrialización como parte del desarrollo. “Eso ocurre cuando los países alcanzan niveles de ingresos per cápita que son dos o tres veces superiores a los de América Latina”.
 
Y agrega: “Colombia empezó a desindustrializarse más o menos a una tercera parte del nivel de ingresos per cápita que le correspondería de acuerdo con los patrones internacionales. Por eso, muchos hablamos de desindustrialización precoz”.
 
Todo esto con los efectos negativos de una desindustrialización como fondo. El decano García concluye que “en la medida en que el sector industrial se debilita, se van cerrando las posibilidades de resolver problemas estructurales del país como la pobreza, el desempleo y la informalidad”.
 

Política industrial

 
En lo que academia y Gobierno coinciden es en la necesidad de formular una política industrial que fortalezca el sector.
 
Ocampo asegura que el país cometió un gran error cuando décadas atrás decidió que la mejor política industrial ero no tener una. Por ello, “tenemos 30 años de rezago tecnológico comparados con mercados similares”.
 
El profesor está convencido que el país necesita de una política industrial que debe apuntar a dos objetivos: la innovación (entendida como todo lo nuevo en un contexto determinado) y las complementariedades productivas (empresas que generan impactos sobre otras empresas).
 
Otro elemento que debe temerse en cuenta es la internacionalización, pues la industria debe ser capaz de competir con otros mercados, pero sin que esto signifique un descuido del mercado interno y las posibilidades que genera la expansión de las clases medias.
 
Pero sobre todo debe mantenerse en el tiempo, pese a los cambios de Gobierno, como una política de Estado. Además, debe ir unida una política favorable a la estabilidad cambiaria y que permita el control de la revaluación de la moneda.
 
Por su parte, Gómez, del DNP, asegura que esta se debe enfocar a mejorar la competitividad y la productividad, esta última estancada desde hace un tiempo hasta ahora. En este sentido, aunque reconoce que no es una política industrial como tal, menciona el “Plan de impulso a la productividad y el empleo” como una iniciativa del Gobierno.
 
Todas estas discusiones se dieron en el marco del foro “¿Cómo afianzar el desarrollo industrial en Colombia?”, organizado por el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la FCE, que se realizó esta mañana en el Auditorio Alfonso López Pumarejo de la Universidad.
 

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