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Universidad Nacional diseña prótesis parcial de mano

      
El caso trabajado fue el Danny Silva, quien a los 8 años en el taller de su padre, quien trabajaba en la elaboración de artesanías en metal y de estructuras como puertas de seguridad, ventanas, cerchas y todo lo relacionado con el metal, tuvo un accidente con una de las máquinas y quedó con los dedos meñique y pulgar atrofiados, el dedo índice como el del medio quedaron muy comprometidos en el suceso y fueron amputados.<br/><br/> Esta circunstancia llevó a Cristian Silva y Jhon Muñoz, profesionales de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Nacional, y a un grupo interdisciplinario de profesionales a pensar en cómo reconstruir miembros superiores con prótesis de bajo costo, con tecnología e innovación. <br/><br/> El análisis inicial evaluó la pérdida significativa de la movilidad, la hipertrofia en algunos músculos y el tejido débil de la mano de Danny. En el diagnóstico quedó en evidencia, además, la necesidad cosmética. El proyecto Diseño mecánico y cosmético de una prótesis parcial de mano fue, sin duda, un proceso pensado en el paciente, desde sus necesidades, posibilidades, capacidades residuales y desde lo que él quería, percibía y sentía. <br/><br/> Se realizaron diferentes prototipos para llegar al definitivo que supliera las necesidades del paciente. El primero se realizó con duracover, material tipo cartón, que “sirvió para probar que los ángulos de la envoltura de la mano estuvieran bien y que correspondieran a lo que se ve en un dedo”, expresó Silva. <br/><br/> El segundo modelo fue diseñado en acrílico, material que por sus componentes podría ser más funcional y aplicable al caso. Pero finalmente fue el acero inoxidable el escogido. “Los anteriores materiales no tenían la rigidez para hacer una prótesis que soportara las cargas que una mano normalmente maneja, el cartón solo era para probar la movilidad, el acrílico se rompía, en cuanto al acero pensamos que el peso iba a ser un factor importante, pero al final se evidenció que este era el adecuado”, agregó Muñoz. <br/><br/> En la parte estética se perfeccionó el modelo de prótesis aplicando la ciencia que hace que las extremidades artificiales parezcan reales, “con el proyecto se evidenció que tanto la parte cosmética como la funcionalidad son de la misma magnitud, al paciente le interesa que ambas sean muy funcionales y estéticamente admirables”, afirmó Silva. <br/><br/> Para Nancy Landinez, fisioterapeuta de la UN y quien se sumó a este proyecto, las prótesis tratan de suplir no solo una necesidad funcional sino una necesidad de autoimagen, autoconcepto de la imagen corporal y de cómo se siente dentro de la sociedad, “saber que al final muchas personas como Danny pueden hacer una actividad con toda su mano completa, independientemente de si la mueven mejor o no, es cuestión de sentirse integral, sentirse completo”. <br/><br/> Toda prótesis tiene que tener una fase de entrenamiento y adaptación. El tiempo de realización y adaptación de la prótesis de Danny fue de tres meses. “El ideal es acercarse al 100% de la funcionalidad de la mano, aunque es difícil, en este proyecto fue de un 90%”, explicó Christian. <br/><br/> Entre los beneficios se destacan la accesibilidad de la prótesis al público debido a su bajo costo y la simplicidad, porque no necesita control de una tarjeta, electricidad o batería para funcionar, ya que es netamente mecánica, es decir, que la prótesis se apoya del movimiento de la propia mano para poder realizar todas las operaciones normales. <br/><br/> Se rescata la interdisciplinariedad lograda, la interacción de los miembros de la UN que hicieron parte del proyecto: la ingeniería en cabeza del profesor Diego Garzón, la parte fisioterapeuta para controlar el organismo y los ingenieros Silva y Muñoz, quienes además fueron galardonados en el concurso Otto de Greiff por su excelencia en este trabajo. <br/><br/> Para Danny, quien motivó este proyecto, el resultado de la prótesis fue positivo, se suplieron las necesidades tanto en su funcionalidad como en su parte cosmética, lo cual ayudó a que perdiera el miedo a que le vieran su mano. “A él ya realmente no le importa si tiene la prótesis o no, ya no siente que lo están rechazando o que lo están atacando”, concluyó Jhon. <br/><br/> El ideal de estos profesionales de la UN es perfeccionar el modelo de la prótesis, mejorando sus mecanismo con una cosmesis, más estética, y empezar a construir otro tipo de prótesis para manos, partes del brazo, partes de la pierna, entre otras, y así contribuir al bienestar tanto funcional como cosmético de quienes, por diversas circunstancias, les hace falta una parte de su cuerpo. <br/><br/>
El caso trabajado fue el Danny Silva, quien a los 8 años en el taller de su padre, quien trabajaba en la elaboración de artesanías en metal y de estructuras como puertas de seguridad, ventanas, cerchas y todo lo relacionado con el metal, tuvo un accidente con una de las máquinas y quedó con los dedos meñique y pulgar atrofiados, el dedo índice como el del medio quedaron muy comprometidos en el suceso y fueron amputados.

Esta circunstancia llevó a Cristian Silva y Jhon Muñoz, profesionales de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Nacional, y a un grupo interdisciplinario de profesionales a pensar en cómo reconstruir miembros superiores con prótesis de bajo costo, con tecnología e innovación.

El análisis inicial evaluó la pérdida significativa de la movilidad, la hipertrofia en algunos músculos y el tejido débil de la mano de Danny. En el diagnóstico quedó en evidencia, además, la necesidad cosmética. El proyecto Diseño mecánico y cosmético de una prótesis parcial de mano fue, sin duda, un proceso pensado en el paciente, desde sus necesidades, posibilidades, capacidades residuales y desde lo que él quería, percibía y sentía.

Se realizaron diferentes prototipos para llegar al definitivo que supliera las necesidades del paciente. El primero se realizó con duracover, material tipo cartón, que “sirvió para probar que los ángulos de la envoltura de la mano estuvieran bien y que correspondieran a lo que se ve en un dedo”, expresó Silva.

El segundo modelo fue diseñado en acrílico, material que por sus componentes podría ser más funcional y aplicable al caso. Pero finalmente fue el acero inoxidable el escogido. “Los anteriores materiales no tenían la rigidez para hacer una prótesis que soportara las cargas que una mano normalmente maneja, el cartón solo era para probar la movilidad, el acrílico se rompía, en cuanto al acero pensamos que el peso iba a ser un factor importante, pero al final se evidenció que este era el adecuado”, agregó Muñoz.

En la parte estética se perfeccionó el modelo de prótesis aplicando la ciencia que hace que las extremidades artificiales parezcan reales, “con el proyecto se evidenció que tanto la parte cosmética como la funcionalidad son de la misma magnitud, al paciente le interesa que ambas sean muy funcionales y estéticamente admirables”, afirmó Silva.

Para Nancy Landinez, fisioterapeuta de la UN y quien se sumó a este proyecto, las prótesis tratan de suplir no solo una necesidad funcional sino una necesidad de autoimagen, autoconcepto de la imagen corporal y de cómo se siente dentro de la sociedad, “saber que al final muchas personas como Danny pueden hacer una actividad con toda su mano completa, independientemente de si la mueven mejor o no, es cuestión de sentirse integral, sentirse completo”.

Toda prótesis tiene que tener una fase de entrenamiento y adaptación. El tiempo de realización y adaptación de la prótesis de Danny fue de tres meses. “El ideal es acercarse al 100% de la funcionalidad de la mano, aunque es difícil, en este proyecto fue de un 90%”, explicó Christian.

Entre los beneficios se destacan la accesibilidad de la prótesis al público debido a su bajo costo y la simplicidad, porque no necesita control de una tarjeta, electricidad o batería para funcionar, ya que es netamente mecánica, es decir, que la prótesis se apoya del movimiento de la propia mano para poder realizar todas las operaciones normales.

Se rescata la interdisciplinariedad lograda, la interacción de los miembros de la UN que hicieron parte del proyecto: la ingeniería en cabeza del profesor Diego Garzón, la parte fisioterapeuta para controlar el organismo y los ingenieros Silva y Muñoz, quienes además fueron galardonados en el concurso Otto de Greiff por su excelencia en este trabajo.

Para Danny, quien motivó este proyecto, el resultado de la prótesis fue positivo, se suplieron las necesidades tanto en su funcionalidad como en su parte cosmética, lo cual ayudó a que perdiera el miedo a que le vieran su mano. “A él ya realmente no le importa si tiene la prótesis o no, ya no siente que lo están rechazando o que lo están atacando”, concluyó Jhon.

El ideal de estos profesionales de la UN es perfeccionar el modelo de la prótesis, mejorando sus mecanismo con una cosmesis, más estética, y empezar a construir otro tipo de prótesis para manos, partes del brazo, partes de la pierna, entre otras, y así contribuir al bienestar tanto funcional como cosmético de quienes, por diversas circunstancias, les hace falta una parte de su cuerpo.


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