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Accesibilidad arquitectónica debe incluirse en plan de estudios

      
No se trata de una iniciativa caprichosa sino de una problemática que Diego ha tenido que afrontar durante su carrera, por eso explicó que “lo más importante es que desde la formación académica se deben dar las bases para que a la hora de diseñar y ejecutar proyectos arquitectónicos éstos se hagan adecuadamente”.<br/><br/> Si hay algo por lo que se caracteriza Diego Mauricio es por su perseverancia y fuerza de voluntad, por eso el incidente que sufrió en 2004 en el que perdió ambas piernas no le quitó las ganas de vivir ni mucho menos el sueño de convertirse en un gran arquitecto, pero no de cualquier institución si no de la UN. <br/><br/> “Ingresé a la <a href=https://noticias.universia.net.co/publicaciones/noticia/2010/05/06/257782/primer-monociclo-nacional-diseno.html target=_blank><strong>Facultad de Arquitectura </strong></a>en el año 2000 y no precisamente para estudiar lo que quería, empecé Construcción con la ilusión de pasarme después para Arquitectura y lo logré, pero después del accidente, en otras condiciones físicas y mentales porque ya no era el mismo”, precisó. Y aunque fue un duro comienzo, regresar a la universidad por la que siente tanto cariño, reencontrarse con sus amigos y tener el apoyo incondicional de su familia, fueron motivos suficientes para no renunciar a sus metas y dedicarse un 100% a su carrera. <br/><br/> A pesar de que en la <a href=https://noticias.universia.net.co/vida-universitaria/noticia/2010/05/13/452948/investigadores-universidad-javeriana-cali-rumbo-exterior.html target=_blank><strong>Universidad</strong></a> se encontró con muchas barreras para su <a href=https://noticias.universia.net.co/movilidad-academica/ target=_blank><strong>movilidad </strong></a>no se dio por vencido, al contrario estas dificultades lo animaron a identificar los espacios inaccesibles y a proponer alternativas de solución no solo para su propio beneficio, sino para el de toda la comunidad universitaria. Fui así como surgió el proyecto Por una arquitectura sin barreras- Accesibilidad arquitectónica que tiene como objetivos diagnosticar e incentivar la eliminación de barreras arquitectónicas en la Sede, específicamente en el bloque 24, Facultad de Arquitectura. <br/><br/> “Como parte del trabajo realicé un sistema de señalética basado en los colores del semáforo y pegué las calcomanías en diferentes puntos de la facultad, con el fin de sensibilizar a toda la comunidad acerca de la importancia de tener espacios accesibles”, señaló Echeverri González. Explicó que “dependiendo del color se identifican los lugares, por ejemplo el verde significa que es accesible, el amarillo que tiene restricciones y el rojo que es inaccesible”. <br/><br/> En el proceso de investigación Echeverri González también realizó una serie de fichas informativas, en las que se resumen las problemáticas de los edificios públicos educativos. “Por ejemplo hay dificultades en el ingreso y cambios de nivel de los edificios, faltan rampas, las escaleras no cuentan con pasamanos adecuados y el ancho de las puertas no cumple con los parámetros establecidos por la normativa. <br/><br/> Precisamente en Colombia rige la Ley 1346 de 2009 por la cual se aprueba la “Convención sobre los Derechos de las personas con Discapacidad”, amparada por la Asamblea General de la Naciones Unidas el 13 de diciembre de 2006 y en la que se reconoce entre otros, la importancia de la accesibilidad al entorno físico y educativo de la población discapacitada. <br/><br/> Y es que según Diego Mauricio Echeverri aunque en la<strong><a href=https://noticias.universia.net.co/publicaciones/noticia/2007/01/21/252883/universidad-nacional-construye-celdas-solares-costo.html target=_blank>Universidad</a></strong>y en la ciudad se han hecho esfuerzos para cumplir con la normativa, se siguen cometiendo errores, por eso enfatiza en la necesidad de incluir en el plan de estudios de los programas académicos que tienen que ver con diseño y construcción arquitectónica, temáticas relacionadas con accesibilidad, no solo pensando en personas en situación de discapacidad sino en toda la comunidad. <br/><br/> “Hoy la accesibilidad no solo está dirigida a personas con movilidad reducida o con alguna discapacidad, se enfoca más bien a un diseño para todos en el cual todos los proyectos, servicios y productos son concebidos para usos comunes”. Cada vez con más herramientas, teoría y sobre todo basado en su propia experiencia, Diego Mauricio siguió buscando nuevos conocimientos, fue así como se propuso conseguir una beca para realizar un intercambio académico fuera del país, ¿y adivinen qué? Efectivamente lo logró. <br/><br/> Su promedio de 3.8 y otros documentos fueron suficientes para que Diego se convirtiera en uno de los beneficiarios de la beca “Erasmus Mundi”. Gracias a ella pudo viajar a España, país en el que se radicó por seis meses para realizar un Experto sobre Accesibilidad y Entorno Físico en la <strong>Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada. </strong><br/><br/> Hace poco Diego Mauricio regresó al país, satisfecho y feliz por otro sueño logrado, llegó cargado de historias, experiencias y muchos conocimientos que espera sean tenidos en cuenta por quienes toman las decisiones a la hora de planificar y edificar, para que realmente se construyan espacios incluyentes, espacios para todos. Ya Diego Mauricio no recorre el campus universitario en silla de ruedas, con un par de prótesis, la ayuda de muletas y la compañía infaltable de su padre, ha vuelto a caminar. <br/><br/>
No se trata de una iniciativa caprichosa sino de una problemática que Diego ha tenido que afrontar durante su carrera, por eso explicó que “lo más importante es que desde la formación académica se deben dar las bases para que a la hora de diseñar y ejecutar proyectos arquitectónicos éstos se hagan adecuadamente”.

Si hay algo por lo que se caracteriza Diego Mauricio es por su perseverancia y fuerza de voluntad, por eso el incidente que sufrió en 2004 en el que perdió ambas piernas no le quitó las ganas de vivir ni mucho menos el sueño de convertirse en un gran arquitecto, pero no de cualquier institución si no de la UN.

“Ingresé a la Facultad de Arquitectura en el año 2000 y no precisamente para estudiar lo que quería, empecé Construcción con la ilusión de pasarme después para Arquitectura y lo logré, pero después del accidente, en otras condiciones físicas y mentales porque ya no era el mismo”, precisó. Y aunque fue un duro comienzo, regresar a la universidad por la que siente tanto cariño, reencontrarse con sus amigos y tener el apoyo incondicional de su familia, fueron motivos suficientes para no renunciar a sus metas y dedicarse un 100% a su carrera.

A pesar de que en la Universidad se encontró con muchas barreras para su movilidad no se dio por vencido, al contrario estas dificultades lo animaron a identificar los espacios inaccesibles y a proponer alternativas de solución no solo para su propio beneficio, sino para el de toda la comunidad universitaria. Fui así como surgió el proyecto Por una arquitectura sin barreras- Accesibilidad arquitectónica que tiene como objetivos diagnosticar e incentivar la eliminación de barreras arquitectónicas en la Sede, específicamente en el bloque 24, Facultad de Arquitectura.

“Como parte del trabajo realicé un sistema de señalética basado en los colores del semáforo y pegué las calcomanías en diferentes puntos de la facultad, con el fin de sensibilizar a toda la comunidad acerca de la importancia de tener espacios accesibles”, señaló Echeverri González. Explicó que “dependiendo del color se identifican los lugares, por ejemplo el verde significa que es accesible, el amarillo que tiene restricciones y el rojo que es inaccesible”.

En el proceso de investigación Echeverri González también realizó una serie de fichas informativas, en las que se resumen las problemáticas de los edificios públicos educativos. “Por ejemplo hay dificultades en el ingreso y cambios de nivel de los edificios, faltan rampas, las escaleras no cuentan con pasamanos adecuados y el ancho de las puertas no cumple con los parámetros establecidos por la normativa.

Precisamente en Colombia rige la Ley 1346 de 2009 por la cual se aprueba la “Convención sobre los Derechos de las personas con Discapacidad”, amparada por la Asamblea General de la Naciones Unidas el 13 de diciembre de 2006 y en la que se reconoce entre otros, la importancia de la accesibilidad al entorno físico y educativo de la población discapacitada.

Y es que según Diego Mauricio Echeverri aunque en laUniversidady en la ciudad se han hecho esfuerzos para cumplir con la normativa, se siguen cometiendo errores, por eso enfatiza en la necesidad de incluir en el plan de estudios de los programas académicos que tienen que ver con diseño y construcción arquitectónica, temáticas relacionadas con accesibilidad, no solo pensando en personas en situación de discapacidad sino en toda la comunidad.

“Hoy la accesibilidad no solo está dirigida a personas con movilidad reducida o con alguna discapacidad, se enfoca más bien a un diseño para todos en el cual todos los proyectos, servicios y productos son concebidos para usos comunes”. Cada vez con más herramientas, teoría y sobre todo basado en su propia experiencia, Diego Mauricio siguió buscando nuevos conocimientos, fue así como se propuso conseguir una beca para realizar un intercambio académico fuera del país, ¿y adivinen qué? Efectivamente lo logró.

Su promedio de 3.8 y otros documentos fueron suficientes para que Diego se convirtiera en uno de los beneficiarios de la beca “Erasmus Mundi”. Gracias a ella pudo viajar a España, país en el que se radicó por seis meses para realizar un Experto sobre Accesibilidad y Entorno Físico en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada.

Hace poco Diego Mauricio regresó al país, satisfecho y feliz por otro sueño logrado, llegó cargado de historias, experiencias y muchos conocimientos que espera sean tenidos en cuenta por quienes toman las decisiones a la hora de planificar y edificar, para que realmente se construyan espacios incluyentes, espacios para todos. Ya Diego Mauricio no recorre el campus universitario en silla de ruedas, con un par de prótesis, la ayuda de muletas y la compañía infaltable de su padre, ha vuelto a caminar.


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