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Una casa flotante para hacerle frente al invierno

      
Foto: Universidad EAFIT
En Holanda y en Canadá son comunes las casas anfibias en plataformas de concreto. Sin embargo, como su costo es alto, los estudiantes modificaron el diseño para hacerlo asequible al contexto colombiano.
‘La Niña’ es un nombre que denota ingenuidad y ternura. Todo lo contrario al fenómeno ambiental que tanto daño causó en los campos y en las ciudades colombianas desde abril de 2010 y del que continúan observándose estragos.

Y es que este temporal de lluvias, vendavales, borrascas e inundaciones convirtió a muchos lugares de la geografía nacional en cuerpos de agua, lo que afecta hasta el momento a cerca de 3.500.000 personas.

No obstante, en lugares como La Mojana -norte colombiano- las crecientes son de cada año. Aparezca o no ‘La Niña, los niveles de los ríos más importantes del país, el Cauca y el Magdalena, crecen dos veces en los 365 días, por lo que sus habitantes están acostumbrados a lidiar con inclemencias, aunque no en un 100 por ciento.

Así, una solución para este problema permanente surgió de tres estudiantes de Ingeniería de Diseño de Producto de EAFIT. Una casa flotante, sobre una plataforma que se construye al aprovecharse botellas desechadas de plástico, se creó con el fin de proporcionar vivienda barata y de autoconstrucción.

De ahí surgió la spin off Anfibia, una empresa que, con el apoyo de la Universidad mediante su Centro para la Innovación, Consultoría y Empresarismo (Cice), se dedica en el momento a la construcción de un modelo funcional completo de una casa de 36 metros cuadrados.

“Al mirar el problema no se quiso dar solución con una construcción palafítica (vivienda primitiva construida por lo común dentro de un lago, sobre estacas o pies derechos) y se pensó en algo que pudiera durar en el tiempo”, explica Lina Marcela Castaño Bedoya, una de las estudiantes participantes en la spin off. Y agrega la estudiante: “De esta manera, nuestra plataforma se levanta del suelo a medida que va entrando la inundación, ayudándose de pilones para regular el desplazamiento vertical”.

Además, son estos mismos pilones los que ayudan a bajar la plataforma cuando cede la inundación. Y mediante una innovación en el diseño, se garantiza que la casa quede nivelada al piso cuando se asienta. “Desde noviembre de 2010 logramos poner a flotar un módulo de 9 metros cuadrados. Por otro lado, la estructura que diseñamos es rígida y los pilones ayudan a amortiguar las olas que se puedan presentar”, indica Sergio Andrés Molina Saldarriaga, uno de los estudiantes creadores de la casa flotante.

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