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Cruzada para salvar al tití gris

      
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Tití gris, especie endémica de Colombia. Foto tomada de la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional perteneciente a Jorge Contreras.

Hoy es considerado como vulnerable y en peligro de extinción por diversos organismos y autoridades ambientales nacionales e internacionales.

Su pequeña figura de pelaje plateado, pardo rojizo y blanquecino aspira a convertirse en bandera ecológica de los municipios de Amalfi, Anorí, Gómez Plata y Guadalupe, en el nordeste antioqueño, y de una extensa región que va desde el norte del Tolima hasta el sur de Bolívar, entre los ríos Magdalena y Cauca.

La propuesta para salvar de la extinción y conservar a este diminuto animal, cuyo peso máximo llega a los 500 gramos en edad adulta, hace parte de las Estrategias de manejo y conservación de la especie en el área de influencia del proyecto hidroeléctrico Porce III, en Antioquia, investigación desarrollada por el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (ICN), en alianza con Empresas Públicas de Medellín (EPM), dueña del embalse.

El tití gris está presente en cerca de 8.235 hectáreas de la zona de influencia del proyecto hidroeléctrico iniciado en el 2004, de las cuales 3.223 hectáreas están clasificadas como hábitats óptimos, 2.204 como hábitats adecuados, 2.640 como poco apropiados y 168 como inapropiados.

La densidad ecológica poblacional es de 286 individuos por kilómetro cuadrado en Anorí y de 111 en Amalfi-La Manguita. Los investigadores subrayan que las mayores concentraciones del primate están en áreas de bosques intervenidos y rastrojos altos, lo cual es atribuido a su adaptabilidad.

Para implementar las estrategias ya iniciadas, y que se deben realizar anualmente, los biólogos proponen tres líneas de acción: Biológica-ecológica-etológica, Manejo y conservación, y Educación ambiental. La primera consistirá en actualizar la información sobre la presencia de la especie, el tamaño de las poblaciones y su crecimiento.

 

Disminuir los riesgos

Asimismo, habrá que estimar cada dos años el tamaño del área ocupada y el uso que la especie le da a estos espacios. También se requiere hacer anualmente dos muestreos y la caracterización de las especies vegetales que le sirven de alimentación.

A partir de la observación directa en campo, la información de los habitantes de la región y la revisión de la literatura existente, la alimentación del tití gris está compuesta por frutas, yemas, flores y tallos de plantas como el caracolí, cedrón, ceiba, cirpo, yarumos, coronilla, niguito, guama, higuerón, perillo, arrayán y guayaba, especies que se encuentran entre los 344 y 1.806 metros sobre el nivel del mar. También consumen artrópodos pequeños y vertebrados como ranas y lagartijas.

Las metas del manejo y conservación buscarán disminuir constantemente los riesgos de accidentalidad por atropellamiento en las vías, así como contribuir a su conservación a través de la caracterización genética de la población y evaluaciones de su estado de salud, cada cinco años. Se suma la recuperación de los ecosistemas naturales del área de influencia de la hidroeléctrica, durante diez años, mediante planes de restauración.

Como parte de las primeras tareas se realizaron seis talleres de socialización de las estrategias, a personas de la comunidad, personal administrativo del proyecto y de mantenimiento de vías, conductores y ejército, a quienes se les explicó el tema con la ayuda de una presentación digital y un folleto.

 

Especie “sombrilla”

El propósito, hacia el futuro, es replicar el proceso de alfabetización y concientización sobre la importancia del tití gris en todas las veredas y sectores del área de interés, que sea multiplicado por los estudiantes y profesores.

“Una acción clave es disminuir la cacería y el comercio ilegal. Para ello se debe involucrar a la comunidad rural, la empresa, la academia y las autoridades ambientales. Las acciones más reales y concretas que podemos ejecutar van encaminadas hacia la educación ambiental”, afirmó la bióloga Luz Elena Rueda Campiño, quien encabezó la investigación junto con el biólogo Iván Manuel Sánchez Dueñas y el director del Instituto de Ciencias Naturales, Jaime Aguirre Ceballos.

En el área de influencia del Porce III, los titíes grises están expuestos a riesgos y sufren accidentes bajo diferentes circunstancias. Durante la indagación se conocieron casos en los que murieron electrocutados al subirse a las redes eléctricas y atropellados por vehículos al atravesar las carreteras.

Como respuesta, se planteó la necesidad de construir un paso elevado que reemplazara los cables del sistema de redes y conectara las copas de los árboles que utilizan los micos en su paso por las instalaciones. El puente fue construido y costó 4 millones 200 mil pesos.

Con el desarrollo y cumplimiento del protocolo de manejo y conservación se busca, adicionalmente, que el primate pueda ser utilizado como “sombrilla”’ o “paraguas” en beneficio de otras especies de fauna y flora silvestres de la región.

Si las estrategias se hacen efectivas, a mediano plazo el tití gris será la especie bandera de esta región colombiana, gracias a la contribución de la investigación del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UN de Colombia y al interés de EPM, pero sobre todo al compromiso de las comunidades asentadas en la zona.

 

 




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