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La cama antiescaras es la novena patente de EAFIT

      
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Este es un prototipo construido en 2010. El grupo de investigación desarrolla un producto mejorado que estará listo próximamente Fuente: Archivo privado
 
Un grupo de investigadores eafitenses se dio cuenta de que era posible evitar, por lo menos en parte, las consecuencias de la inmovilidad en las personas. Gracias a esta innovación, quienes deben permanecer en cama por mucho tiempo, debido a inconvenientes de salud, podrán prevenir posibles enfermedades causadas por la quietud permanente.

La Superficie dinámica para el tratamiento y la prevención de úlceras en la piel, también conocida como cama antiescaras, cuenta con un sistema que ante la ausencia del movimiento en el cuerpo, permite que este lo realice la cama. De esta manera puede realizarse la oxigenación y circulación normal de sangre y tejidos, que mantienen la piel sana y detienen la aparición de heridas o úlceras.

Este prototipo logró que la Superintendencia de Industria y Comercio le otorgara, mediante la resolución 00720 que se entregó el 23 de enero de 2013, una patente como modelo de utilidad.

Santiago Correa Vélez, del Grupo de Investigación en Ingeniería de Diseño (Grid), tuvo la idea después de observar y estar en contacto permanente con el sector de la salud. Así empezó a pensar en la solución, una estructura móvil ascendente y descendientemente que permitiera calibrar la altura y diera un respiro a los pacientes.

Sus novedades principales son el uso de dos tipos diferentes de movimientos: el de transferencia, que hace una especie de balanceo de la persona, tal como si estuviera en una cuna; y el de trendelemburg que permite aliviar el reflujo y los problemas de circulación sanguínea.

"Tiene los movimientos de espalda y de piernas, empleados en este tipo de modelos de uso médico, y también cuenta con masajeo ondulatorio, para aliviar y disminuir la aparición de las ulceras", explica Alejandro Velásquez López, investigador del proyecto y docente del pregrado en Ingeniería de Diseño de Producto.

La creación inició en noviembre de 2007 y con esta la Universidad ya cuenta con nueve patentes: seis por modelo de invención y tres por utilidad. La idea ahora es comercializarla y continuar mejorándola, pues ya realizaron una segunda versión, mucho más sofisticada y fácil de fabricar, que en el momento se encuentra en proceso de patente.

Reconocimiento del proyecto

El camino fue largo y complicado, pero fue todo un aprendizaje. Así lo relata el profesor Alejandro Velásquez, quien recuerda que la idea de proteger la creación nació en un taller sobre redacción de patentes.

"El proceso empezó en 2009, ellos nos presentaron la inquietud sobre la solicitud de patente, entonces empezamos a conversar sobre la novedad del producto y realizamos todo el examen inicial de patentabilidad. Incluso vimos la cama en varias oportunidades", recuerda Paula Rivera Montoya, jefa del Departamento de Contratos y Convenios, experta en propiedad intelectual y derechos de autor.

También realizaron un estudio de mercado apoyados por el Centro para la Innovación, Consultoría y Empresarismo de EAFIT (Cice), para conocer las posibilidades de mercado y la magnitud del impacto en la sociedad.

"El campo de acción es gigantesco por varios motivos: la población mundial es cada vez más anciana, aumenta el número de gente que vive sola y cada día tendemos a depender más de la tecnología. Se trata de una solución para mejorar la calidad de vida en este sentido", manifiesta Correa Vélez.

Agrega que el mercado de las ideas es bastante promisorio, por eso su grupo de investigación continúa trabajando en el tema de la innovación y por el momento tiene tres patentes en trámite, con desarrollos que solucionarán problemas puntuales, ya sea en la industria o la vida cotidiana de muchas personas.

Iniciativas como esta se convierten en evidencias del aporte de la academia al sector productivo y la solución de necesidades prácticas en la comunidad.

"Es una verificación o confirmación de que la Universidad está contribuyendo a la creación de nuevo conocimiento y nuevas ideas, es una confirmación de que va por el camino de la innovación y la posibilidad de contribuir a la creación de nuevos productos comerciales", asegura Félix Londoño González, director de Investigación de la Universidad EAFIT.


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