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Innovación: la tarea pendiente para mejorar la economía de los países emergentes

      
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Experto asegura que Perú es uno de los países con mejores indicadores de estabilidad económica Fuente: Universia
Damien Talbot, profesor de Ciencias de la Gestión del École Universitaire de Management Clermont-Ferrant (Francia), aseguró que “la proximidad geográfica es más que una baja distancia espacial; tiene que ver con una cercanía en las relaciones no económicas que están ligadas al territorio; por ejemplo, que los ingenieros de los laboratorios y los funcionarios de la empresa tengan sus hijos en la misma escuela y se encuentren en este tipo de espacios frente a frente para intercambiar información y saberes heterogéneos, lo que puede aportar a la innovación”, recalcó.

De igual forma, resaltó que en el caso de Airbus (la empresa aeronáutica francesa), ha podido convertir a Toulouse en un polo de desarrollo, pues “no es coincidencia que muy cerca de la planta más grande de la compañía, se encuentren las tres principales academias de formación aeronáutica de Francia”.

Por otra parte, el profesor invitado indicó que la proximidad geográfica trae muchas ventajas, “pero trae también problemas implícitos entre los laboratorios y las empresas por la divergencia de intereses, como los tiempos de producción científica, los conflictos sobre la propiedad de las patentes y las relaciones asimétricas entre contratistas (laboratorios) y contratantes (empresas)”.

Por último, Talbot hizo referencia a las nuevas tendencias de deslocalización de la producción y las oportunidades que eso ofrece para los países emergentes, “como las plantas que Airbus ha distribuido en lugares distantes de Europa Oriental y el Norte de África”. El académico concluyó que las grandes empresas “están utilizando una estrategia combinada de proximidad geográfica para la innovación y el desarrollo tecnológico, pero deslocalizan, por costos de producción, las fábricas en países emergentes creando nuevos clústeres”.

Perú: Un caso exitoso de crecimiento, pero con retos en innovación

“Me siento muy orgulloso del cambio que ha tenido la economía peruana, que pasó de estar, prácticamente, en la quiebra en los noventa a tener un crecimiento de 6% promedio en la última década”, mencionó el profesor Carlos Aquino de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), en el inicio de su presentación en la conferencia Desarrollo Científico e Innovación en Países Emergentes, realizada por el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID), de la Universidad Nacional de Colombia.

El académico mostró cifras que demuestran el trascendental cambio de la economía peruana; sin embargo, anotó que “Perú aún tiene una estructura productiva bastante débil y sigue exportando principalmente materias primas (75% de las exportaciones con poco valor agregado) y esto se debe a que el gasto en educación e investigación es mucho menor que en los países desarrollados”.

En cuanto al índice de competitividad, el profesor señaló que “Perú tiene buenos indicadores en estabilidad económica, con más de USD $67.000 millones en reservas para soportar mejor una recesión de la economía mundial, pero también tiene niveles muy bajos en institucionalidad, incluso dentro de América Latina somos de los más débiles por la incertidumbre política y la corrupción en el sistema judicial” enfatizó.

Aquino señaló que Perú, al igual que Colombia, necesita mayor inversión en ciencia y tecnología e incentivar para que la innovación llegue a la industria y no sólo a las materias primas, teniendo en cuenta que Perú “sólo invierte el 0,5% de su PIB en investigación, mientras países de la región como Brasil o Chile invierten cerca del 1.5%; por eso la exportación peruana de alta tecnología es el 0,4% del total, frente al promedio latinoamericano que es del 4,3%”.

Experimentación, el papel de las empresas y el uso de los conocimientos vernáculos para la innovación

El vicerrector de Investigación de la Universidad Nacional, Alexánder Gómez, durante su intervención, cuestionó la relación lineal entre las ciencias naturales (o ciencias puras) y la ingeniería, en donde primero nacen las teorías y luego estas son implementadas en los desarrollos tecnológicos, como lo evidencia “la experimentación para mejorar las máquinas a vapor de Sadi Carrot en el Siglo XIX, cuando descubrió la entropía, que es la base de la termodinámica; es decir, que muchas veces la tecnología va por delante de lo que llamamos ciencia básica” resaltó.

Retomando las palabras iniciales del decano de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la U.N., Gómez enfatizó en la necesidad de que se piense en el uso práctico de los conocimientos científicos y en que la investigación debe estar “siempre ligada a la solución de los problemas reales, teniendo como pilares la imaginación, los conocimientos teóricos y la experimentación”.

Por su parte, el profesor Óscar Benavides, de la FCE, destacó el papel de las empresas en el desarrollo tecnológico y la innovación. Utilizando la Teoría de las Firmas de Nelson & Winter, el académico expuso cómo las empresas realizan estos desarrollos “desde la variación en las rutinas productivas que desencadenan rediseños e innovación, que después entran en un proceso de selección determinado, casi siempre, por el mercado que en últimas define si la innovación fue exitosa o no”.

Además, hizo énfasis en que estos rediseños “llegan a ser beneficiosos y rentables para las firmas si logran un alto grado de complementariedad en el mercado, como por ejemplo, realizar aplicaciones para móviles que sean compatibles con los sistemas Android o iOS, que son dominantes en el mercado” concluyó.

Desde una mirada diferente del desarrollo tecnológico y científico, el docente de la FCE, Álvaro Zerda se centró en las grandes potencialidades que ofrecen los saberes de las comunidades indígenas, campesinas y negras en América Latina. Para el profesor, en la región no estamos aprovechando los conocimientos ancestrales de la Cuenca Amazónica, porque “están siendo utilizados por laboratorios farmacéuticos y universidades extranjeras, para el registro de patentes y la creación de productos medicinales, agroindustriales y químicos en general”.

Para que el país pueda sacar provecho en esta forma de abordar el desarrollo tecnológico, es necesario “garantizar la supervivencia de las comunidades que están desapareciendo y entender las ventajas económicas de la diversidad, y que este conocimiento ancestral es una forma de vida que hace parte de la concepción holística del mundo”, enfatizó Zerda, quien también destacó la labor de la sede de la Universidad Nacional en Leticia en el rescate de estos saberes para realizar investigaciones e innovaciones tecnológicas.

El punto en común entre todos los conferencistas fue que si bien el desarrollo en ciencia, tecnología y educación es una necesidad primordial para los países emergentes, aún falta mucho por aprender en cuanto a los caminos para que se genere una integración efectiva entre las empresas, las universidades y el Estado, y que, para el caso de Colombia, se logre alcanzar los niveles de producción tecnológica de los países desarrollados.

La visita de los invitados internacionales se desarrolló durante tres días e incluyó reuniones con los estudiantes de los programas de Maestría y Doctorado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad, en las cuales se pudieron compartir experiencias de investigación por parte de los estudiantes y recibir de los profesores aportes desde una visión internacional.

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