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5 mitos de un ambiente laboral perfecto

      
<p style=text-align: justify;>¿Cómo te imaginas el trabajo perfecto? Seguro que se te vienen a la mente imágenes de grandes empresas, que ofrecen todo tipo de comodidades a los empleados, quienes siempre están contentos y felices. Un lugar donde todo marcha bien.</p><p style=text-align: justify;>Sin embargo, estas imágenes pueden confundirnos acerca de lo que realmente hace maravilloso a un ambiente laboral. A continuación, te compartimos los 5 mitos más comunes.</p><p style=text-align: justify;><strong> </strong></p><h4>1. Todos están felices. Todo el tiempo.</h4><p style=text-align: justify;>Es lógico y entendible pensar que en un ambiente en donde todo el mundo está de buen humor, el trabajo va a ser más fluido y agradable, y por lo tanto habrá más productividad. Es por esto que muchas compañías tratan de buscar maneras de incrementar el ánimo de sus empleados.</p><p style=text-align: justify;>Aunque esta búsqueda no es contraproducente, es recomendable tener en cuenta que cuando uno está eufórico, o extremadamente feliz, es más propenso a las distracciones, a los riesgos y a los errores. Es necesario que <strong>exista un balance saludable entre emociones positivas y negativas</strong> (enfado, vergüenza), ya que estas últimas ayudan a que los empleados corrijan rápidamente sus errores y generen un aprendizaje para el futuro.</p><p style=text-align: justify;>No es recomendable que los empleadores repriman las emociones negativas y busquen generar un ambiente alegre a toda costa.</p><p style=text-align: justify;><strong> </strong></p><h4>2. El conflicto casi no existe</h4><p style=text-align: justify;>A nadie le gusta tener problemas con un compañero de trabajo. Sin embargo, <a href=https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21842974>estudios</a> demuestran que los desacuerdos entre colegas pueden incrementar la productividad, siempre que el motivo de estos sea profesional y acerca de tareas concretas, en lugar de que el problema tenga origen a nivel personal.</p><p style=text-align: justify;>Al generarse un <strong>debate saludable y respetuoso, se motiva a los empleados</strong> a cuestionarse con más profundidad los pasos a seguir en determinada tarea. Si todos estuvieran de acuerdo desde el primer momento, quizás se pasarían por alto errores o detalles a modificar en pro de un mejor resultado o estrategia.</p><p style=text-align: justify;><strong> </strong></p><h4>3. Se cometen pocos errores</h4><p style=text-align: justify;>Si en el reporte mensual de un empresa el “Equipo A” reporta haber cometido 5 errores,  mientras que el “Equipo B” reporta haber cometido 10, a simple vista uno estaría inclinado a pensar que el equipo A es el más eficiente de los dos.</p><p style=text-align: justify;>No obstante, una <a href=https://jab.sagepub.com/content/32/1/5.short?rss=1&ssource=mfc>investigación</a> de la Universidad de Harvard demuestra que puede ser lo contrario. Quizás, el equipo B simplemente se siente más cómodo que el equipo A al momento de reconocer aquellos errores, lo que es un paso crucial para conseguir un rendimiento óptimo.</p><p style=text-align: justify;>En lugar de ver los errores como una catástrofe que debe ser evitada a toda costa, las empresas deben impulsar a sus empleados a aprender de ellos, <strong>buscando la superación y no la perfección.</strong></p><p style=text-align: justify;><strong> </strong></p><h4>4. Solo se contrata personal que “encaje” con la cultura de la empresa</h4><p style=text-align: justify;>Existe la idea de que ya no se contrata a los empleados por sus habilidades, sino porque su perfil (actitudes, forma de ser, preferencias) “encaja” con la cultura organizacional de la empresa. Al principio parece obvio que si todos los empleados tienen una actitud similar, se llevarán mejor entre ellos y por ende se incrementará su eficiencia.</p><p style=text-align: justify;>Esto no es necesariamente así, ya que a menudo ser muy similar a tus colegas lleva a ser complaciente en exceso. No existe la obligación de pensar diferente por lo que habrá menos desafíos. En general, <strong>exponer a las personas a considerar distintos puntos de vista es un objetivo más conveniente que asegurarse de que todos se lleven bien. </strong></p><p style=text-align: justify;><strong> </strong></p><h4>5. Las oficinas están repletas de cosas divertidas</h4><p style=text-align: justify;>Todos hemos oído hablar de aquellas oficinas que ofrecen todo tipo de actividades recreativas. Google ofrece canchas de tenis, volleyball, bolos, masajistas y comida gratis a sus empleados. Twitter, una pared de escalar.</p><p style=text-align: justify;>Esta tendencia se está expandiendo tanto que parece que para construir un lugar de trabajo extraordinario hay que convertir la oficina en un parque de diversiones. Esto no es así. <strong>Los empleados no precisan lujos para trabajar mejor, sino sentir sus necesidades satisfechas a nivel humano.</strong> Las empresas deben preocuparse por que su personal se sienta competente, cómodo, autónomo y en conexión con los demás.</p>
Fuente: Universia

¿Cómo te imaginas el trabajo perfecto? Seguro que se te vienen a la mente imágenes de grandes empresas, que ofrecen todo tipo de comodidades a los empleados, quienes siempre están contentos y felices. Un lugar donde todo marcha bien.

Sin embargo, estas imágenes pueden confundirnos acerca de lo que realmente hace maravilloso a un ambiente laboral. A continuación, te compartimos los 5 mitos más comunes.

 

1. Todos están felices. Todo el tiempo.

Es lógico y entendible pensar que en un ambiente en donde todo el mundo está de buen humor, el trabajo va a ser más fluido y agradable, y por lo tanto habrá más productividad. Es por esto que muchas compañías tratan de buscar maneras de incrementar el ánimo de sus empleados.

Aunque esta búsqueda no es contraproducente, es recomendable tener en cuenta que cuando uno está eufórico, o extremadamente feliz, es más propenso a las distracciones, a los riesgos y a los errores. Es necesario que exista un balance saludable entre emociones positivas y negativas (enfado, vergüenza), ya que estas últimas ayudan a que los empleados corrijan rápidamente sus errores y generen un aprendizaje para el futuro.

No es recomendable que los empleadores repriman las emociones negativas y busquen generar un ambiente alegre a toda costa.

 

2. El conflicto casi no existe

A nadie le gusta tener problemas con un compañero de trabajo. Sin embargo, estudios demuestran que los desacuerdos entre colegas pueden incrementar la productividad, siempre que el motivo de estos sea profesional y acerca de tareas concretas, en lugar de que el problema tenga origen a nivel personal.

Al generarse un debate saludable y respetuoso, se motiva a los empleados a cuestionarse con más profundidad los pasos a seguir en determinada tarea. Si todos estuvieran de acuerdo desde el primer momento, quizás se pasarían por alto errores o detalles a modificar en pro de un mejor resultado o estrategia.

 

3. Se cometen pocos errores

Si en el reporte mensual de un empresa el “Equipo A” reporta haber cometido 5 errores,  mientras que el “Equipo B” reporta haber cometido 10, a simple vista uno estaría inclinado a pensar que el equipo A es el más eficiente de los dos.

No obstante, una investigación de la Universidad de Harvard demuestra que puede ser lo contrario. Quizás, el equipo B simplemente se siente más cómodo que el equipo A al momento de reconocer aquellos errores, lo que es un paso crucial para conseguir un rendimiento óptimo.

En lugar de ver los errores como una catástrofe que debe ser evitada a toda costa, las empresas deben impulsar a sus empleados a aprender de ellos, buscando la superación y no la perfección.

 

4. Solo se contrata personal que “encaje” con la cultura de la empresa

Existe la idea de que ya no se contrata a los empleados por sus habilidades, sino porque su perfil (actitudes, forma de ser, preferencias) “encaja” con la cultura organizacional de la empresa. Al principio parece obvio que si todos los empleados tienen una actitud similar, se llevarán mejor entre ellos y por ende se incrementará su eficiencia.

Esto no es necesariamente así, ya que a menudo ser muy similar a tus colegas lleva a ser complaciente en exceso. No existe la obligación de pensar diferente por lo que habrá menos desafíos. En general, exponer a las personas a considerar distintos puntos de vista es un objetivo más conveniente que asegurarse de que todos se lleven bien.

 

5. Las oficinas están repletas de cosas divertidas

Todos hemos oído hablar de aquellas oficinas que ofrecen todo tipo de actividades recreativas. Google ofrece canchas de tenis, volleyball, bolos, masajistas y comida gratis a sus empleados. Twitter, una pared de escalar.

Esta tendencia se está expandiendo tanto que parece que para construir un lugar de trabajo extraordinario hay que convertir la oficina en un parque de diversiones. Esto no es así. Los empleados no precisan lujos para trabajar mejor, sino sentir sus necesidades satisfechas a nivel humano. Las empresas deben preocuparse por que su personal se sienta competente, cómodo, autónomo y en conexión con los demás.


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