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Estudio revela que la cuarta persona entrevistada tiene más posibilidades de obtener el trabajo

      
Fuente: Shutterstock

Investigadores de la Universidad Old Dominion de Virginia, Estados Unidos, analizaron más de 600 entrevistas de trabajo de 30 minutos de duración. Este estudio, que fue publicado en el Journal of Occupational and Organizational Psychology, reveló que la cuarta persona en ser estrevistada es la que obtiene más atención de los responsables de Recursos Humanos.

 

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Curva de atención

Aunque se cree que en las entrevistas laborales “la primera impresión es lo que cuenta”, por lo que el entrevistador juzgaría al postulante en los primeros segundos del encuentro, el estudio demostró que este proceso de decisión toma alrededor de cinco minutos para el primer entrevistado.

Este “período de decisión”, en el que el responsable procesa la información brindada por la persona que están evaluando, se extiende hasta los ocho minutos cuando se trata del cuarto entrevistado. No obstante, a partir de la quinta entrevista el tiempo que se toma el entrevistador para formarse una opinión acerca del candidato comienza a acortarse. Por lo tanto, el cuarto candidato sería quien cuenta con más oportunidades para “impresionar” a quienes se encuentran del otro lado de la mesa.

Según los investigadores, este fenómeno se debe a que por cada candidato que pasa, los entrevistadores basan su opinión no solo en la información presentada por éste, sino en la de los entrevistados anteriores, ya que deben realizar una comparación entre todos los interesados.

Este esfuerzo cognitivo requeriría que el “período de decisión” se alargara con cada candidato, ya que cada vez hay más información que procesar. Sin embargo, a medida que esta demanda cognitiva aumenta –a partir del cuarto entrevistado– el cerebro de quien realiza la entrevista comienza a verse abrumado y a actuar de forma automática. 

Los investigadores consideran que juzgar rápidamente a los candidatos puede resultar en una decisión errónea, ya que un entrevistado puede empezar una entrevista con el pie izquierdo pero luego mejorar, o a la inversa. Por lo tanto, realizar juicios en los primeros minutos de la conversación no es lo más justo ni conveniente para la empresa.


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