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Los 10 errores que cometen las personas al escuchar

      
<p>Si alguna vez has sido víctima de un malentendido, sabrás lo importante que es una buena comunicación para la convivencia humana. Así como es gratificante saber que realmente nos escuchan cuando hablamos, de la misma manera hay que atender al interlocutor cuando se dirige a nosotros. Tanto sea en ambientes laborales y académicos como en la intimidad de tu hogar, saber <strong>escuchar al otro es una habilidad esencial.</strong></p><p> </p><p><span style=color: #ff0000;><strong>Lee también</strong></span><br/><a style=color: #666565; text-decoration: none; title=5 consejos para tomar buenos apuntes en la universidad href=https://noticias.universia.net.co/educacion/noticia/2015/08/03/1129230/5-consejos-tomar-buenos-apuntes-universidad.html>» <strong>5 consejos para tomar buenos apuntes en la universidad</strong></a></p><p> </p><p>El <strong>Dr. Ralph G. Nichols</strong>, experto en el estudio de la escucha y la comunicación interpersonal, escribió en la década del 60 acerca de los malos hábitos de las personas al escuchar, material que hasta el día de hoy se imparte a los alumnos de universidades prestigiosas como la de <a href=https://www.dartmouth.edu/~acskills/success/notes.html target=_blank>Dartmouth</a> en Estados Unidos. En esta nota, te acercamos estos <strong>10 errores que no debes cometer al escuchar:</strong></p><p><strong> </strong></p><p>1. <strong>Tachar al tema de “poco interesante”</strong></p><p>Los malos escuchas consideran que ciertos temas son demasiado insulsos o tediosos como para merecer su atención, y emplean esto como excusa para distraerse desde el principio.</p><p>Los buenos escuchas, en cambio, se concentran porque saben que podrán obtener algo útil de este discurso. Es decir, el orador les dará algo que puedan <strong>aprovechar.</strong> Los buenos escuchas saben que de cualquier ponencia se puede obtener información o datos prácticos que siempre les convendrá tener en mente, aunque sea para el futuro.</p><p> </p><p>2. <strong> Criticar al orador</strong></p><p>Los malos escuchas no tardan en encontrar todo tipo de defectos en el peinado, atuendo, discurso o forma de expresarse de quien está hablando. Los buenos escuchas saben que el mensaje es mucho más importante que la apariencia del mensajero.</p><p>  </p><p>3. <strong>Reaccionar antes de tiempo</strong></p><p> Reaccionar fuertemente a una parte del discurso antes de escucharlo en su totalidad puede descalabrar completamente el entendimiento del resto del mensaje. Un buen escucha no realiza juicios sobre la ponencia <strong>hasta que el orador no haya terminado de exponer su punto de vista.</strong></p><p><strong> </strong><strong> </strong></p><p>4. <strong>Escuchar solamente para obtener datos</strong></p><p>Los malos escuchas solamente buscan obtener datos y hechos cuando escuchan una presentación. Aunque sin duda son importantes, quedarse solo con estas partes del mensaje puede facilitar un posterior olvido. Los buenos escuchas saben <strong>apoderarse del contexto y las ideas principales</strong> que conectan y le dan sentido a estas piezas.</p><p> </p><p>5. <strong>Buscar una estructura determinada</strong></p><p>Si el orador realiza su presentación siguiendo una forma estructurada, el escucha tomará apuntes en base a esa estructura. Sin embargo, muy pocas ponencias se realizan en base a lineamientos cuidadosamente preparados, ya que la mayoría se desenvuelven de forma espontánea. Por este motivo, los buenos escuchas son flexibles y no se paralizan si el locutor toma un rumbo inesperado en su discurso.</p><p>  </p><p>6. <strong> Fingir atención</strong></p><p>Fijar la mirada en el disertante y asentir con la cabeza sin tener idea de lo que esta persona dice es una postura clásica de quien no sabe escuchar, ya que se resguarda en esta “falsa atención” para dejar que su mente divague. Una audiencia atenta, por el contrario, practica una escucha activa y dinámica, en la que el cuerpo gasta energía y esfuerzo.</p><p> </p><p>7. <strong>Ser propenso a las distracciones</strong></p><p>Los malos escuchas son vulnerables a las distracciones. Ya sea moviéndose demasiado o hablando con quien tienen al lado, no tardan en interferir con su propia atención y la de los demás. Los buenos escuchas saben adaptarse a estos cambios en el ambiente y logran ignorarlos.</p><p> </p><p>8. <strong>Ir por el camino fácil</strong></p><p>Los malos escuchas son los primeros en cambiar de canal cuando aparece una presentación “seria” en la televisión u otro medio. Continuar con este hábito es contraproducente si lo que se quiere es ejercitar la habilidad de la escucha.</p><p> </p><p>9. <strong>Dejarse afectar por palabras “controversiales”</strong></p><p>Existen algunas palabras que traen consigo una carga emocional que puede abrumar a algunas personas y afectar su atención para el resto de la presentación. Un buen escucha no deja que un símbolo y las emociones que este genera se entrometan en su aprendizaje.</p><p> </p><p>10. <strong>Desperdiciar la diferencia entre la velocidad del habla y la velocidad del pensamiento</strong></p><p>Según el Dr. Ralph G. Nichols, quienes hablan frente a una audiencia lo hacen a un ritmo de 100 palabras por minuto. Sin embargo, las personas del público pueden procesar mentalmente entre 400 y 500 palabras por minuto mientras escuchan. Los buenos escuchas, en lugar de aprovechar esta diferencia para distraerse, <strong>emplean esta “ventaja”</strong> para recapitular lo que el orador ha dicho hasta el momento y anticipar cuál será su próximo punto.</p>

Si alguna vez has sido víctima de un malentendido, sabrás lo importante que es una buena comunicación para la convivencia humana. Así como es gratificante saber que realmente nos escuchan cuando hablamos, de la misma manera hay que atender al interlocutor cuando se dirige a nosotros. Tanto sea en ambientes laborales y académicos como en la intimidad de tu hogar, saber escuchar al otro es una habilidad esencial.

 

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» 5 consejos para tomar buenos apuntes en la universidad

 

El Dr. Ralph G. Nichols, experto en el estudio de la escucha y la comunicación interpersonal, escribió en la década del 60 acerca de los malos hábitos de las personas al escuchar, material que hasta el día de hoy se imparte a los alumnos de universidades prestigiosas como la de Dartmouth en Estados Unidos. En esta nota, te acercamos estos 10 errores que no debes cometer al escuchar:

 

1. Tachar al tema de “poco interesante”

Los malos escuchas consideran que ciertos temas son demasiado insulsos o tediosos como para merecer su atención, y emplean esto como excusa para distraerse desde el principio.

Los buenos escuchas, en cambio, se concentran porque saben que podrán obtener algo útil de este discurso. Es decir, el orador les dará algo que puedan aprovechar. Los buenos escuchas saben que de cualquier ponencia se puede obtener información o datos prácticos que siempre les convendrá tener en mente, aunque sea para el futuro.

 

2.  Criticar al orador

Los malos escuchas no tardan en encontrar todo tipo de defectos en el peinado, atuendo, discurso o forma de expresarse de quien está hablando. Los buenos escuchas saben que el mensaje es mucho más importante que la apariencia del mensajero.

  

3. Reaccionar antes de tiempo

 Reaccionar fuertemente a una parte del discurso antes de escucharlo en su totalidad puede descalabrar completamente el entendimiento del resto del mensaje. Un buen escucha no realiza juicios sobre la ponencia hasta que el orador no haya terminado de exponer su punto de vista.

  

4. Escuchar solamente para obtener datos

Los malos escuchas solamente buscan obtener datos y hechos cuando escuchan una presentación. Aunque sin duda son importantes, quedarse solo con estas partes del mensaje puede facilitar un posterior olvido. Los buenos escuchas saben apoderarse del contexto y las ideas principales que conectan y le dan sentido a estas piezas.

 

5. Buscar una estructura determinada

Si el orador realiza su presentación siguiendo una forma estructurada, el escucha tomará apuntes en base a esa estructura. Sin embargo, muy pocas ponencias se realizan en base a lineamientos cuidadosamente preparados, ya que la mayoría se desenvuelven de forma espontánea. Por este motivo, los buenos escuchas son flexibles y no se paralizan si el locutor toma un rumbo inesperado en su discurso.

  

6.  Fingir atención

Fijar la mirada en el disertante y asentir con la cabeza sin tener idea de lo que esta persona dice es una postura clásica de quien no sabe escuchar, ya que se resguarda en esta “falsa atención” para dejar que su mente divague. Una audiencia atenta, por el contrario, practica una escucha activa y dinámica, en la que el cuerpo gasta energía y esfuerzo.

 

7. Ser propenso a las distracciones

Los malos escuchas son vulnerables a las distracciones. Ya sea moviéndose demasiado o hablando con quien tienen al lado, no tardan en interferir con su propia atención y la de los demás. Los buenos escuchas saben adaptarse a estos cambios en el ambiente y logran ignorarlos.

 

8. Ir por el camino fácil

Los malos escuchas son los primeros en cambiar de canal cuando aparece una presentación “seria” en la televisión u otro medio. Continuar con este hábito es contraproducente si lo que se quiere es ejercitar la habilidad de la escucha.

 

9. Dejarse afectar por palabras “controversiales”

Existen algunas palabras que traen consigo una carga emocional que puede abrumar a algunas personas y afectar su atención para el resto de la presentación. Un buen escucha no deja que un símbolo y las emociones que este genera se entrometan en su aprendizaje.

 

10. Desperdiciar la diferencia entre la velocidad del habla y la velocidad del pensamiento

Según el Dr. Ralph G. Nichols, quienes hablan frente a una audiencia lo hacen a un ritmo de 100 palabras por minuto. Sin embargo, las personas del público pueden procesar mentalmente entre 400 y 500 palabras por minuto mientras escuchan. Los buenos escuchas, en lugar de aprovechar esta diferencia para distraerse, emplean esta “ventaja” para recapitular lo que el orador ha dicho hasta el momento y anticipar cuál será su próximo punto.


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