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Por qué escribir cuentos cortos puede convertirte en un mejor escritor

      
Fuente: Shutterstock

Ray Bradbury (1920-2012), escritor de “Farenheit 451” y “Crónicas marcianas,” recomendaba a los escritores principiantes escribir un cuento corto a la semana. Además de ayudarte a practicar, producir tantos textos probablemente llevará a que termines con una buena historia en tus manos: “Te reto a escribir 52 cuentos malos. No se puede”, dijo Bradbury.

 

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Aunque escribir cuentos cortos no es nada fácil, al tener una extensión más reducida que una novela constituyen una manera eficaz de ejercitar la prosa. A continuación, te compartimos los 5 motivos por los que escribir cuentos puede convertirte en un mejor escritor:

 

1. Lograrás definir tu estilo

Al trabajar con un texto de extensión más limitada, los cuentistas deben ser especialmente cuidadosos con su selección de palabras y construcción de las oraciones. Por este motivo, desarrollar un estilo propio se hace más sencillo con esta práctica.

 

2. Aprenderás a desarrollar la forma y la estructura de las historias

Al tratarse de una “mini novela”, los cuentos también deben tener un inicio, un desarrollo y un final, solo que en menos palabras. Por ende, el escritor debe saber qué información realmente aporta a la historia y qué no. Cada detalle de tus descripciones, diálogos y acciones debe contar si quieres generar un cuento de calidad. Escribir cuentos cortos te enseñará a diferenciar lo esencial de lo accesorio.  

 

3. Experimentarás con distintos “hechos desencadenantes”

En literatura, los hechos desencadenantes son los incidentes que “disparan” el desarrollo de la historia, causan distintas acciones en los personajes y permiten que el show continúe. Son la clave para que el lector se mantenga interesado en la narración. Los giros argumentales o la búsqueda de cierto objeto son algunos ejemplos. Los cuentos cortos abren las puertas a la experimentación con distintos tipos de recursos y giros de la trama, lo que te permitirá definir qué funciona y qué no de acuerdo a tu estilo y preferencias.

 

4. Podrás probar distintos puntos de vista

Narrar en primera persona, en segunda o tercera, ser narrador omnisciente –que conoce los pensamientos y acciones de todos los personajes– o un mero observador: estas son decisiones que debes tomar a la hora de escribir un cuento. Sin embargo, ser coherente con el punto de vista a lo largo de la narración es una de las mayores dificultades que presenta la escritura. Alternarlos sin ton ni son puede desconcertar e incomodar al lector. Por este motivo, los cuentos representan una gran oportunidad para practicar qué punto de vista favorece más a la historia. Al ser de una extensión más limitada que la de una novela, puedes probar reescribir el texto con distintos “narradores” sin que se te vaya la vida en ello.

 

5. Practicarás la construcción de tus personajes

¿Qué nos hace voltear la página de un cuento? Quizás sea una historia intrigante, pero lo más probable es que genuinamente nos importe qué le ocurrirá a los personajes. Los personajes insulsos o unidimensionales pueden ser muy perjudiciales para el interés del lector. Es por ello que un escritor debe prestar especial atención a cómo desarrolla la construcción de las estrellas de su narración. La naturaleza breve de un cuento permite experimentar sin culpa con distintas técnicas para dar vida a los personajes.


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