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Docentes: 5 consejos para reducir el estrés laboral

      

El fin de los cursos está cada vez más cerca, y aunque la perspectiva de las vacaciones es agradable, no lo es tanto el cansancio que se siente a esta altura del año. Según un estudio publicado en la Revista Colombiana de Psicología y Ciencias Sociales, los docentes de primaria y secundaria son muy propensos a padecer el síndrome de “burnout” –literalmente “estar quemado”– que se describe como “la sensación de fracaso y una existencia agotada que resulta de una sobrecarga por exigencias de energías, recursos personales y fuerza espiritual del trabajador”.

 

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¿Sientes que el estrés está llegando a un extremo? Te acercamos cinco tips de docentes expertos recogidos por The Guardian para que puedas afrontarlo:

 

1. Identifica el origen de tu estrés

Antes de poder lidiar con el estrés, necesitas saber exactamente cuál es su causa. Haz una lista que detalle todo lo que te está causando malestar, y luego divídela entre aquello que puedes controlar y aquello que no. Concéntrate en buscar soluciones para aquellas cosas que puedas controlar a través de metas realistas y positivas.

 

2. Practica una técnica de relajación

Si no acostumbras meditar o practicar yoga o pilates, existen otras técnicas de “mindfulness” –plena consciencia– que puedes aplicar para aminorar la marcha y reducir los niveles de estrés. Una de ellas es llegar unos minutos antes al salón de clases y sentarte en tu pupitre con música relajante. Intenta visualizar el día que tienes por delante con una actitud positiva, viéndote a ti mismo siendo lo más calmo posible frente a las situaciones que se te presenten, ya sea con tus alumnos, colegas o superiores.

Otra técnica que puedes aplicar es la del 7/11, que implica inhalar durante siete segundos y exhalar por once. El objetivo, al prolongar la exhalación, es llegar a un estado mental más calmo antes de responder impulsivamente ante una situación adversa.  

 

3. Lleva un día a la vez: 

Si dejas que el estrés te envuelva continuamente no te permitirás disfrutar de las alegrías que conlleva la docencia, y cuando mires para atrás quizás te arrepientas de no haber disfrutado más el año. Intenta llevar un día a la vez, sin dejar que las cosas pequeñas te abrumen. Admite que mucho de lo que sucede en el salón de clases escapa a tu control y pide ayuda siempre que la necesites.

Elena Aguilar, colaboradora del sitio educativo Edutopia, llama la atención sobre el hecho de que la mayoría de los docentes y funcionarios que conoce se saltean el momento del almuerzo, y si almuerzan lo hacen mientras califican trabajos, planifican las clases o realizan otras tareas. La experta recomienda tomarse en serio –aunque sea una vez a la semana–el momento del almuerzo. Aprovéchalo para concentrarte en la comida y conversar con un colega, sin quejarse de los estudiantes ni de cualquier otro tema relacionado al trabajo.

 

4. Háblalo con tus colegas

Por más que quejarse continuamente del trabajo en el almuerzo o los recreos no es de gran ayuda, sí es necesario de vez en cuando dialogar de forma abierta acerca de la carga laboral y el estrés. Los docentes deberían ponerse de acuerdo para determinar qué cantidad de trabajo es razonable y cuál no.

 

5. Define metas realistas

Si cada día te planteas hacer una cantidad enorme de tareas, siempre te irás a casa con una sensación de fracaso. Al comienzo de cada día, realiza una lista con las metas que deseas alcanzar procurando que sean realizables. Al final de la jornada examina lo que has podido hacer y lo que no, y para el segundo caso pregúntate por qué no has conseguido realizar esta tarea. Si no conseguiste corregir todos los exámenes porque pasaste media hora hablando con un estudiante que necesitaba apoyo, “debes darte cuenta de que no fue tu culpa no cumplir con todas tus tareas y que en su lugar hiciste algo muy bueno”, explica The Guardian.

Elena Aguilar recomienda eliminar de la agenda la mayor cantidad de actividades posibles: “no necesitas ir a cada evento deportivo que ofrezca la escuela para que tus estudiantes sepan que apoyas sus intereses extracurriculares, ni tampoco necesitas ir a cada reunión semanal para estar informado de las decisiones. Reduce lo que haces y la información que recibes. Aminorar la marcha ayuda a crear un espacio para la reflexión, el pensamiento y la consciencia. No llenes cada minuto”.


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