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Cómo trabajar duro cuando ya no te interesa lo que haces

      
Fuente: Shutterstock

Muchas personas atraviesan esta situación: pasan meses o años en un trabajo y en determinado momento sienten que se trata de un ciclo cumplido, que ese empleo ya no tiene nada para ofrecerles y simplemente dejan de sentir interés en las tareas o en los proyectos a completar. ¿Te sientes identificado con este panorama? En esta nota te acercamos algunos consejos para que tu productividad no disminuya y tu reputación laboral se mantenga intacta:

 

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Cambia tu perspectiva

Según el portal de consejos profesionales y orientación vocacional The Muse, si te sientes desanimado respecto a los labores de cada día, debes plantearte lo siguiente “Al final del día, este sigue siendo tu trabajo. Aunque estés buscando algo nuevo, todavía no sabes cuánto tiempo llevará encontrarlo. Así que por ahora, esto es lo que hay. No ‘renuncies’ antes de renunciar”.

Por este motivo, debes realizar un esfuerzo para dejar de mirar tu trabajo como un calvario y, en su lugar, tomarlo como una oportunidad para crecer, aprender y adquirir nuevas habilidades. Esto no significa que debas quedarte para siempre en este empleo, pero sí que des el máximo mientras permaneces allí, por respeto a tu contrato y a tus compañeros.

 

Genera incentivos personales

The Muse recomienda, a su vez, generar un sistema de incentivos personales que te motiven a hacer el mejor trabajo posible. Si sientes que tu trabajo no te enriquece o no te genera satisfacción alguna, deberías tomar cartas en el asunto. Puedes lograr esto recompensándote por las tareas que completes, de formas tanto grandes como pequeñas, desde tomar un café con un colega de tu agrado hasta tomarte un día libre.

 

Planea los pasos a seguir

Si ya has decidido que esto es más que una mala racha o un período tormentoso o demasiado quieto en la empresa y que la única opción es realizar un cambio, es importante que en lugar de sufrir en silencio y procrastinar comiences a planificar los pasos a seguir en tu carrera.

Antes de decidirte por la renuncia, considera tener una reunión con tus superiores acerca de las posibilidades de un cambio en tu posición y las oportunidades de crecimiento dentro de la empresa.

Si determinas que la única opción es dar un paso al costado y buscar nuevos horizontes laborales, comienza a investigar el mercado laboral y esfuérzate por adquirir las habilidades más demandadas por las empresas (aprender a usar Excel, hablar en público, ser más organizado, etc.).  De esta manera podrás continuar superándote, ver una “luz al final del túnel” y estar tranquilo porque, sea cual sea el trabajo que estás haciendo, no será para siempre.


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