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Voluntariado, práctica universitaria que necesita mayor impulso

      
<p style=text-align: justify;>Así lo concluyó Victoria Salazar Gil en su tesis de maestría titulada “El voluntariado universitario, propuesta para la gestión del entorno ético de las Universidades”.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>La magíster en Ingeniería Industrial de la U.N. Sede Manizales explica que la perspectiva del voluntariado como filantropía ha variado a través de los años, pues hoy se piensa como algo más subsidiario donde ganan los dos actores involucrados.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>En el ámbito universitario, esta práctica contribuye al fortalecimiento del entorno ético, ya que el estudiante perfecciona sus principios y valores éticos, y como sujeto social genera un aprendizaje basado en la realidad.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>“Lo que se propone en la tesis es un modelo de voluntariado universitario para la gestión de entornos éticos, donde ambas partes ganan. Por ejemplo, la universidad puede apalancar estrategias en los ámbitos de investigación, docencia y extensión, a partir de una metodología sobre cadenas de impacto, que promueve la Agencia de Cooperación Alemana GIZ”, explica Salazar Gil.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>Este método de investigación sustenta que desde la diferencia que existe entre un beneficio directo, al otorgar algún servicio a la población, y un beneficio indirecto, entendido como aquel que con el paso del tiempo provoca cambios de valor altamente agregado, las acciones se convierten en proyectos de impacto que, incluso, pueden moldear políticas institucionales.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>“La tesis ahonda, desde el punto de vista de la ingeniería industrial, que las prácticas voluntarias deben ser apalancadas desde la gestión y deben ser administradas, por lo cual no deben dejarse del lado de la informalidad”, indica la autora de la investigación.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>Asimismo, expresa que son útiles para disminuir la deserción, pues el estudiantado empieza a compartir sus experiencias de vida, reforzar cualidades y aptitudes e interactuar con la sociedad.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>Por ello, la integrante del grupo en Ética Empresarial y Empresariado Social de la Sede argumenta que un programa de voluntariado debe plantearse, evaluarse y gestionarse. Asimismo debe incluir indicadores y contar con una estructura transversal para demostrar que contribuye a una formación integral del estudiante.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>“Se es más consciente cuando se trabaja con la comunidad, es un conocimiento basado en experiencias, eso es lo que se busca con el modelo”, dice.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>Prácticas de voluntariado</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>La investigación de Victoria Salazar se remonta al 2006, cuando estructuró un programa de voluntariado en la Sede Manizales con los estudiantes que hacían parte del Programa de Admisión Especial (PAES) y del de Admisión y Movilidad Académica (Peama).</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>Luego, y a partir del proyecto Fortalecimiento del Capital Social, liderado y aplicado en todas las sedes de la U.N., la joven investigadora logró la inclusión del voluntariado dentro del subproyecto sobre sistema de gestión de ética organizacional.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>“El principal aporte es la idea de consolidar un programa de voluntariado para toda la Universidad, además de la posibilidad de incluir la propuesta como un proyecto de extensión universitaria y línea de investigación que se pueda replicar en otras instituciones”, asevera.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>La investigadora cuestiona el hecho que en Colombia las prácticas de voluntariado sean fomentadas principalmente por universidades privadas y se confundan con otras estrategias sociales.</p><p style=text-align: justify;> </p><p style=text-align: justify;>“Aunque la U.N. hace parte de la Red Iberoamericana de Voluntariado con el programa Peama, no hay coherencia con las acciones del voluntariado, ya que este se enfoca hacia la inclusión social, lo cual es paradójico pues países como España, Argentina y Brasil mueven el voluntariado a nivel estructural y existen políticas nacionales, convocatorias y recursos para manejar el voluntariado universitario”, puntualiza.</p><p> </p>
Fuente: 123rf

Así lo concluyó Victoria Salazar Gil en su tesis de maestría titulada “El voluntariado universitario, propuesta para la gestión del entorno ético de las Universidades”.

 

La magíster en Ingeniería Industrial de la U.N. Sede Manizales explica que la perspectiva del voluntariado como filantropía ha variado a través de los años, pues hoy se piensa como algo más subsidiario donde ganan los dos actores involucrados.

 

En el ámbito universitario, esta práctica contribuye al fortalecimiento del entorno ético, ya que el estudiante perfecciona sus principios y valores éticos, y como sujeto social genera un aprendizaje basado en la realidad.

 

“Lo que se propone en la tesis es un modelo de voluntariado universitario para la gestión de entornos éticos, donde ambas partes ganan. Por ejemplo, la universidad puede apalancar estrategias en los ámbitos de investigación, docencia y extensión, a partir de una metodología sobre cadenas de impacto, que promueve la Agencia de Cooperación Alemana GIZ”, explica Salazar Gil.

 

Este método de investigación sustenta que desde la diferencia que existe entre un beneficio directo, al otorgar algún servicio a la población, y un beneficio indirecto, entendido como aquel que con el paso del tiempo provoca cambios de valor altamente agregado, las acciones se convierten en proyectos de impacto que, incluso, pueden moldear políticas institucionales.

 

“La tesis ahonda, desde el punto de vista de la ingeniería industrial, que las prácticas voluntarias deben ser apalancadas desde la gestión y deben ser administradas, por lo cual no deben dejarse del lado de la informalidad”, indica la autora de la investigación.

 

Asimismo, expresa que son útiles para disminuir la deserción, pues el estudiantado empieza a compartir sus experiencias de vida, reforzar cualidades y aptitudes e interactuar con la sociedad.

 

Por ello, la integrante del grupo en Ética Empresarial y Empresariado Social de la Sede argumenta que un programa de voluntariado debe plantearse, evaluarse y gestionarse. Asimismo debe incluir indicadores y contar con una estructura transversal para demostrar que contribuye a una formación integral del estudiante.

 

“Se es más consciente cuando se trabaja con la comunidad, es un conocimiento basado en experiencias, eso es lo que se busca con el modelo”, dice.

 

Prácticas de voluntariado

 

La investigación de Victoria Salazar se remonta al 2006, cuando estructuró un programa de voluntariado en la Sede Manizales con los estudiantes que hacían parte del Programa de Admisión Especial (PAES) y del de Admisión y Movilidad Académica (Peama).

 

Luego, y a partir del proyecto Fortalecimiento del Capital Social, liderado y aplicado en todas las sedes de la U.N., la joven investigadora logró la inclusión del voluntariado dentro del subproyecto sobre sistema de gestión de ética organizacional.

 

“El principal aporte es la idea de consolidar un programa de voluntariado para toda la Universidad, además de la posibilidad de incluir la propuesta como un proyecto de extensión universitaria y línea de investigación que se pueda replicar en otras instituciones”, asevera.

 

La investigadora cuestiona el hecho que en Colombia las prácticas de voluntariado sean fomentadas principalmente por universidades privadas y se confundan con otras estrategias sociales.

 

“Aunque la U.N. hace parte de la Red Iberoamericana de Voluntariado con el programa Peama, no hay coherencia con las acciones del voluntariado, ya que este se enfoca hacia la inclusión social, lo cual es paradójico pues países como España, Argentina y Brasil mueven el voluntariado a nivel estructural y existen políticas nacionales, convocatorias y recursos para manejar el voluntariado universitario”, puntualiza.

 


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