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3 razones para implementar el "aprendizaje invertido" en la enseñanza de idiomas

      
Fuente: Shutterstock

¿Conoces el “aprendizaje invertido”? Se trata de un modelo pedagógico en el que los alumnos, desde sus casas, aprenden los conceptos del lenguaje a través de recursos digitales interactivos, para luego poner en práctica estos conocimientos en clase con la ayuda del profesor. En inglés se conoce este método como “Flipped classroom”, que literalmente significa “aula invertida”.

Este modelo semipresencial presenta diversas ventajas tanto para el docente como para el alumno. En esta nota, te compartimos 5 razones por las que deberías incorporar el aprendizaje invertido a la hora de enseñar idiomas:  

 

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1. Se aprovecha mejor el tiempo en clase

Es que, a través de dispositivos móviles y recursos interactivos, los alumnos aprenden en sus casas aquellos conceptos como gramática y vocabulario, lo que permite que en clase se puedan dedicar a poner en práctica lo aprendido con la ayuda del profesor. Los profesores, en lugar de únicamente “dictar” el conocimiento, se convierten en guías que acompañanan a sus estudiantes en su proceso de aprendizaje.

Por este motivo, de acuerdo con la organización Education First, el aprendizaje invertido de idiomas permite que los docentes puedan “centrarse donde es más necesario”, hacer hincapié en los aspectos prácticos y tratar las dificultades específicas de los estudiantes.  

 

2. Permite fortalecer las habilidades de conversación

Como los alumnos adquieren las nociones teóricas del lenguaje en sus casas, los docentes pueden enfocarse en conversar con los estudiantes, en lugar de tener que corregir ejercicios o leer en voz alta, lo que ayuda a fortalecer las habilidades de comunicación oral y estimular la participación de la clase.

Este aumento en la interacción docente-alumno, además, contribuye a mejorar el clima de la clase y el vínculo entre ambas partes, lo que hace del aprendizaje un proceso más ameno y motivante.

 

3. El alumno trabaja a su propio ritmo y con mayor motivación

Al ser responsable de su propio proceso de aprendizaje, el alumno puede organizar sus horarios, dedicar más tiempo a lo que más le cuesta y menos a los temas que ya domina. Esto le ahorra la embarazosa tarea de pedir explicaciones extra en clase o distraerse por no entender de lo que se está hablando, así como perder tiempo escuchando explicaciones sobre un tema que ya ha comprendido.

Por otro lado, al aprender con la ayuda de materiales interactivos y clases en línea hace que el estudio sea más interesante, estimulante y divertido.


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