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Hablar en público: aprende a dominar el recurso de la pausa

      

Si te interesa mejorar tus habilidades a la hora de hablar en público, debes conocer uno de los recursos más subestimados pero más efectivos: la pausa. Unos segundos de silencio puede tener efectos positivos en tu discurso y en la audiencia. En esta nota te enseñamos cómo emplear esta herramienta correctamente.

 

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Es que la pausa, bien empleada, pasa completamente desapercibida por el público pero tiene grandes beneficios: permite controlar el ritmo del discurso, tiene la capacidad de generar impactos emocionales que involucran a la audiencia –tales como el suspenso o la intriga– y también brinda la oportunidad de tomar unos segundos para ordenar tus ideas antes de seguir hablando, en lugar de recurrir a muletillas.

 

Técnicas del uso de pausas

Las pausas pueden ser empleadas por causa de distintos fines y objetivos. A continuación te acercamos los distintos tipos de pausas, según fueron clasificadas en “Six Minutes: Your guide to be a confident and effective speaker”:

 

  • Pausas “punto” y pausas “coma”

Una de las pausas más comunes son las que sustituyen las comas y los puntos del lenguaje escrito. Estos segundos de silencio permiten que el público reflexione más acerca de tus palabras y puedan vincularlas a sus propias experiencias. Recuerda que las pausas que separan oraciones deberían ser más cortas que aquellas que actúan a modo de coma.

 

  • Pausas “párrafo”

Cuando tu discurso vaya a pasar de una idea a otra, deberías incorporar una pausa “parrafo” tal como emplearías un “punto y aparte” en el lenguaje escrito. Son especialmente necesarias cuando retomas tu discurso luego de contar una historia o anécdota.

 

  • Pausas “énfasis”

Si tu objetivo es hacer énfasis en una palabra, realizar una pausa antes y después es un recurso efectivo para conducir la atención del público hacia ella. La pausa previa hará que el público esté expectante de lo que viene, y la posterior hará que sea más fácil de recordar.

 

  • Preguntas retóricas

Hacer una pequeña pausa luego de realizar una pregunta retórica al público es natural y recomendable, ya que brinda un espacio para que la audiencia reflexione internamente acerca de lo que has dicho.

 

  • Pausa al pasar de diapositiva

Si estás empleando una presentación de PowerPoint o similar, deberías hacer una pausa al cambiar de dipositiva, ya que esto permite que el público la examine. El largo de esta pausa dependerá de qué tan compleja siempre la imagen, aunque recuerda que, cuando de diapositivas se trata, menos es más.

También puedes aprovechar este momento para recomponer tus pensamientos, decidir qué viene a continuación e incluso tomar un poco de agua. Si estás nervioso, hacer una pausa, en lugar de titubear o comenzar a hablar más rápido, hará que tu inquietud pase desapercibida. 



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