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Docentes principiantes: 6 rutinas de apertura y cierre para aplicar en el aula

      
Fuente: Shutterstock

Los nuevos maestros se enfrentan a diversos retos cada día porque están aprendiendo a planificar sus clases, seleccionar las metodologías de enseñanza más propicias para un grupo particular de estudiantes y crear las condiciones necesarias para desarrollar su función. Te invitamos a seguir los consejos del portal Edutopia e implementar rutinas de apertura y cierre de una clase, que te ayudarán a instaurar una atmósfera de aprendizaje apelando a la anticipación para calmar la ansiedad de los estudiantes.



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¿Por qué aplicar rutinas de apertura y cierre en el aula?

Utilizar rutinas de apertura y cierre no solo crearán el ambiente de aprendizaje adecuado, sino que fomentan la comunidad entre compañeros, gestionan el aula y evalúan la comprensión de los estudiantes.

Las rutinas de apertura facilitan la anticipación de una expectativa inmediata cuando los estudiantes ingresan al aula, evitando los cuestionamientos y el nerviosismo que genera el desconocimiento sobre lo que se trabajará en el día de hoy. Una vez que los estudiantes se sumerjan en la clase con estas rutinas, es posible introducir cambios e innovaciones en las formas y contenidos que vendrán después, porque las condiciones necesarias se forjaron anteriormente.

Cerrar una lección o una clase funciona de igual manera en lo referido a la anticipación, pues los estudiantes sabrán cómo finalizará el día y se mentalizarán para seguir la rutina que conocen. Limpiar y discutir los temas que se trataron es importante para procesar el aprendizaje y verificar la comprensión de los estudiantes. Es una oportunidad para compartir reflexiones, así como opiniones y hasta autoevaluaciones.



Rutinas de apertura en una clase

1. Una palabra para cada emoción

Cada estudiante dirá una palabra vinculada con su estado de ánimo en ese momento en particular. Permite balancear el componente emocional con los métodos académicos previstos para dictar una lección, ya que conocer el ánimo de los estudiantes ayuda a realizar los ajustes pertinentes.

Primeramente los alumnos emplearán palabras vagas como “bien”, “cansado” o “mal”, pero una vez que se sientan cómodos unos con otros y amplíen su vocabulario para describir, compartirán emociones mejor definidas del estilo “ansioso”, “sereno”, “entusiasmado” o hasta “frustrado”. Comienza por sesiones durante las cuales los estudiantes cuenten sus emociones al compañero de banco y paulatinamente, agrega personas al círculo hasta que tengan la confianza de hablar en voz alta para todos.


2. La frase del día

A todas las personas les gusta brindar su opinión y los estudiantes no son una excepción, sin importar su edad. Busca citas de figuras públicas como músicos, actores, políticos, escritores o personas famosas de otros rubros que puedas anotar en la pizarra cada día.

La propuesta es que los estudiantes redacten apreciaciones sobre la frase expuesta apenas ingresan al salón. Tus preguntas deberán relacionarse a temas generales que otorguen libertad para responder, tales como cuál es el significado de la frase o cómo se vincula al mundo donde viven. Esta rutina focaliza a los estudiantes y los predispone a continuar con el resto de la clase.


3. Un minuto de lectura

Es un método del profesor Kelly Gallagher que consiste en leer en voz alta para todos durante un minuto. Las lecturas pueden extraerse de un poema, un artículo de la web, un cuento corto, incluso una historia más larga en la que se avanzará día tras día. Los pasajes elegidos variarán sus estilos y temáticas para promover distintas reacciones: risas, interés o incluso enojo, que motivarán su expresión. El objetivo central de esta estrategia es demostrar a los alumnos que leer es interesante y que el mundo es aún más interesante si eres una persona que lee.

Apenas finalice el minuto de lectura, todos anotarán una sola frase que resuma la lectura en su cuaderno. Luego de unas semanas, puedes pedirles que traigan sus propios pasajes para compartir con la clase y al final de cada semestre, elegirán entre todas sus frases cuál es su favorita y expondrán las razones frente a sus compañeros. Genera curiosidad por conocer la lectura del día y fomenta un ambiente de compañerismo.



Rutinas de cierre en una clase

1. Puntuar el aprendizaje o la lección

Cada estudiante calificará qué tan bien comprendió la o las lecciones del día en una escala del 1 al 10 y escribirán su número en un papel. Quienes ofrezcan puntuaciones bajas deberán anotar qué necesitan para aumentar su entendimiento: más tiempo, una nueva explicación, ejemplos o lo que pueda ocurrírseles que sea razonable de implementar la clase siguiente o en una clase especial de apoyo. Agregarán una breve apreciación sobre los materiales utilizados ese día.

Cuando finalice la clase, realiza un recuento de las calificaciones para comprobar si las lecciones fueron fructíferas o no. Una lección es exitosa cuando la mayoría de las calificaciones superan el 8, en caso de que no lo hagan, averigua qué áreas fueron poco claras para repasarlas o re-enseñarlas el día siguiente. Solo lleva unos minutos y te permite una evaluación real del proceso de aprendizaje.


2. Párrafo de cierre

En pequeños grupos, los estudiantes discutirán sobre lo que aprendieron en el día, qué aspectos de la lección quedaron completamente claros, cuáles les sorprendieron y en cuáles quisieran profundizar. Deberán llegar a una breve conclusión y redactarla para fijar las ideas en su mente. Pueden agregar una pregunta que la responderás y comentarás para todos en la siguiente clase.


3. Escribir una meta a corto plazo

Redondearás la lección solicitando a los alumnos que escriban sus metas de orden personal o vinculadas a una unidad de estudio. Brinda la primera parte de una frase que deberán completar, como “mañana en clase estaré listo para…”, “cuando termine el semestre podré…”, “hoy por la noche haré…”.

Es una buena manera de conocer a los estudiantes y puedes pedirles a algunos que lo compartan públicamente, rotando los turnos cada clase e incluso participarás de la actividad con tus propias metas. Ten en cuenta que en ocasiones el anonimato propicia la honestidad y otras veces la responsabilidad de una firma obliga a cumplir con el compromiso compartido. Saber esto te ayudará a ofrecer estímulos específicos a cada estudiante para que logren sus cometidos.


Recuerda que los docentes con experiencia pueden aportarte rutinas interesantes que desconocías, así que no dudes en solicitarles un consejo y al mismo tiempo, comparte tus rutinas con colegas que están buscando nuevos métodos para enriquecer a la comunidad educativa.

 


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