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Intervención en carreteras para atenuar efectos de invierno

      
A propósito de la tragedia que ocurrió en el corregimiento Manglar del municipio de Giraldo (Antioquia), donde un derrumbe sepultó a cerca de 30 personas, el profesor explicó que las fallas de este tipo se deben al entorno de la vía o el talud, situación que se presenta por mal diseño, mala construcción, mal mantenimiento o inadecuado tratamiento posterior. <br/><br/> “Aun teniendo esas actividades bien ejecutadas, nos estamos enfrentando a la naturaleza, la cual estamos afectando cuando construimos obras de infraestructura de todo tipo, además del inadecuado uso del suelo, como la deforestación”, agregó el docente. <br/><br/> Posada Henao aclaró que la naturaleza cambia cuando se modifica la flora, se talan árboles, se realizan quemas y se edifica sin control alguno. <br/><br/> Argumentó, además, que los cambios de clima también afectan el comportamiento del suelo. “Cuando hay mucho verano se seca demasiado y se generan dentro de él una serie de intersticios o de espacios vacíos que cuando llegan los aguaceros se cargan de agua y lo ‘revientan’, lo que hace que se mueva”. <br/><br/> Esto es lo que hace más recurrentes los deslizamientos y derrumbes durante las épocas de invierno. <br/><br/> Frente a este panorama, el docente de la UN recomendó hacer una intervención fuerte en todas las carreteras, identificando en qué puntos se deben hacer mejoras y modificaciones para prestar un servicio adecuado y acorde con el uso que se pretende darles hoy. <br/><br/> “Eso implica ampliaciones, mejoras geométricas que permitan adecuarnos a los flujos circulantes de hoy. La tecnología en términos de diseño ha cambiado, por lo que se deben revisar los taludes y las obras de drenaje y acondicionarlas a nuevos estándares en términos de estabilidad de laderas y manejo de drenajes”, explicó. <br/><br/> Para llevar a cabo de manera exitosa esa actualización a la que se refiere el docente, se tiene que hacer un inventario de la red vial para luego identificar los sitios donde es necesario realizar intervenciones. <br/><br/> “Hay muchos proyectos abanderados por el Gobierno y empresas privadas que se enfocan en pavimentar carreteras, pero esto puede ser peligroso porque el usuario tiende a circular a una mayor velocidad. Por eso, además de ese trabajo, se tienen que adecuar todas las condiciones de las vías para los nuevos usos, lo que incluye obras de drenaje, taludes, estructuras de contención, entre otros”, dijo. <br/><br/> Aunque reconoció que las restricciones económicas son muchas, el docente asegura que es preferible tener 2 ó 3 carreteras buenas que 8 ó 10 a medias, que presentarían problemas a nivel de estabilidad y accidentalidad. <br/><br/>
A propósito de la tragedia que ocurrió en el corregimiento Manglar del municipio de Giraldo (Antioquia), donde un derrumbe sepultó a cerca de 30 personas, el profesor explicó que las fallas de este tipo se deben al entorno de la vía o el talud, situación que se presenta por mal diseño, mala construcción, mal mantenimiento o inadecuado tratamiento posterior.

“Aun teniendo esas actividades bien ejecutadas, nos estamos enfrentando a la naturaleza, la cual estamos afectando cuando construimos obras de infraestructura de todo tipo, además del inadecuado uso del suelo, como la deforestación”, agregó el docente.

Posada Henao aclaró que la naturaleza cambia cuando se modifica la flora, se talan árboles, se realizan quemas y se edifica sin control alguno.

Argumentó, además, que los cambios de clima también afectan el comportamiento del suelo. “Cuando hay mucho verano se seca demasiado y se generan dentro de él una serie de intersticios o de espacios vacíos que cuando llegan los aguaceros se cargan de agua y lo ‘revientan’, lo que hace que se mueva”.

Esto es lo que hace más recurrentes los deslizamientos y derrumbes durante las épocas de invierno.

Frente a este panorama, el docente de la UN recomendó hacer una intervención fuerte en todas las carreteras, identificando en qué puntos se deben hacer mejoras y modificaciones para prestar un servicio adecuado y acorde con el uso que se pretende darles hoy.

“Eso implica ampliaciones, mejoras geométricas que permitan adecuarnos a los flujos circulantes de hoy. La tecnología en términos de diseño ha cambiado, por lo que se deben revisar los taludes y las obras de drenaje y acondicionarlas a nuevos estándares en términos de estabilidad de laderas y manejo de drenajes”, explicó.

Para llevar a cabo de manera exitosa esa actualización a la que se refiere el docente, se tiene que hacer un inventario de la red vial para luego identificar los sitios donde es necesario realizar intervenciones.

“Hay muchos proyectos abanderados por el Gobierno y empresas privadas que se enfocan en pavimentar carreteras, pero esto puede ser peligroso porque el usuario tiende a circular a una mayor velocidad. Por eso, además de ese trabajo, se tienen que adecuar todas las condiciones de las vías para los nuevos usos, lo que incluye obras de drenaje, taludes, estructuras de contención, entre otros”, dijo.

Aunque reconoció que las restricciones económicas son muchas, el docente asegura que es preferible tener 2 ó 3 carreteras buenas que 8 ó 10 a medias, que presentarían problemas a nivel de estabilidad y accidentalidad.


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