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Familias transnacionales: choque de sentimientos

      
Esta fue una de las conclusiones a las que llegó una investigación realizada por la Universidad Nacional. “La situación de familias colombianas que por diferentes razones se van del país es ambigua. Por un lado, obtienen mejores posibilidades económicas, pero por otro, emocionalmente es una realidad que genera muchos dolores y que tiene un costo sentimental muy alto”, aseguró Yolanda Puyana, experta en familia y <strong><a href=https://noticias.universia.net.co/tag/redes-sociales/ target=_blank>redes sociales e investigadora</a></strong> principal del proyecto. <br/><br/> En <strong><a href=https://noticias.universia.net.co/tag/Colombia/ target=_blank>Colombia</a></strong> aproximadamente hay cinco millones de migrantes, según estadísticas del Ministerio de Relaciones Exteriores. Estados Unidos, España y Venezuela son los países que más colombianos reciben y la edad promedio de quienes deciden viajar está entre los 35 y 45 años. <br/><br/> Algunos deciden viajar solos y dejar a su familia por la difícil situación económica que tienen acá, esperando obtener en el lugar de llegada un bienestar más estable para todos, un mejor futuro para los hijos y mejores condiciones de vida. <br/><br/> Sin embargo, hay otros colombianos que se ven obligados a abandonar el país, migración forzada, por violencia, amenazas de grupos ilegales o conflictos específicos. Esto implica que su partida sea de un momento para otro, es decir, no cuentan con el tiempo suficiente para preparar el viaje, por lo que el lugar de destino en estos casos son generalmente países fronterizos y en estos no tienen garantizados la ubicación laboral. <br/><br/> Por esta razón, de acuerdo con Puyana, las remesas –que representan la segunda fuente de ingresos en la economía del país– en este último grupo de inmigrantes son inferiores. Entretanto, las que generan quienes se han ido voluntariamente representan mayor valor. <br/><br/> “Desde el exterior estos padres envían el dinero a los <strong><a href=https://noticias.universia.net.co/movilidad-academica/noticia/2009/06/17/237233/encuesta-trabajando-com-revela-medicina-e-ingenieria-son-carreras-favoritas-padres.html target=_blank>hijos y familias</a></strong> no solo por lo que necesitan para sobrevivir, sino también analizamos que esta es una forma de mantener el control sobre los menores de edad y de hacer parte en la toma de decisiones de ellos. A través del dinero se establece un hilo para controlar y reproducir el papel de padres desde la distancia”, dijo la investigadora. <br/><br/> Adicionalmente, los regalos o remesas sociales –como las clasifican los investigadores– representan algo más que un simple obsequio. “Esta es una forma en la que los migrantes se sienten reconocidos y queridos por sus familias debido a que generalmente en el lugar que están ejercen oficios que no son valorados socialmente, como la limpieza de casas, restaurantes, etc. A través de esto también mantienen el prestigio propio y de sus allegados”. <br/><br/><a href=https://noticias.universia.net.co/tag/Investigaci%C3%B3n/ target=_blank><font size=2><strong>La investigación</strong></font></a><br/> El proyecto, que se desarrolló durante dos años, se denominó Cambios y conflictos de los grupos familiares a partir de la migración internacional, y fue realizado por investigadores de cinco universidades (U. Nacional, U. de Antioquia, U. del Valle, U. de Cartagena y U. de Caldas), con el objetivo de determinar las formas como migraron miembros de aproximadamente 420 familias de Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Pereira, Cartagena y Barranquilla, y asimismo conocer los motivos, expectativas, conformación y concepción de los grupos familiares insertos en este proceso. <br/><br/> El <strong><a href=https://estudios.universia.net/colombia/institucion target=_blank>estudio</a></strong> también observó las tendencias del cambio en las relaciones padres, madres, hijos e hijas y sus formas de cuidado. “No se puede generalizar la situación de todas las familias ni lo que ocurre al interior de estas ante la decisión de cualquiera de los padres de irse del país”, agregó Puyana, coordinadora del <strong><a href=https://noticias.universia.net.co/en-portada/noticia/2010/10/26/649614/uniandes-estrena-portal-viaje.html target=_blank>grupo de Estudios en Familia</a></strong>, el cual realizó la investigación. A tavés del análisis de 523 relatos de hijos y cuidadores de las familias que se quedan, y de padres que están en el exterior, se pudo determinar que hay cuatro tendencias que se presentan ante la partida de cualquiera de los progenitores, o, en algunos casos, de ambos. <br/><br/> En la primera se determinó que ante una buena relación padres e hijos en el país, cuando uno de los padres se va, esta se deteriora con la distancia debido a que predomina en los menores un sentimiento de abandono difícil de eliminar a pesar del paso del tiempo. Otra tendencia es que se mantenga una buena relación a pesar de estar separados, es decir, no hay cambios drásticos ya que los hijos pueden entender mejor el sacrificio que hacen sus padres al estar en otro país expuestos a situaciones más difíciles que las de ellos. <br/><br/> La tercera es que de una relación distante y conflictiva en el lugar de origen, con el tiempo y con ayuda de los medios de comunicación como internet y el teléfono, esta puede volverse buena y sirve para que la familia se acerque más emocionalmente. La última es que si desde acá había una relación familiar mala, con la separación no cambie, es decir, que se mantenga distante y fría. “No vale la pena generalizar ni decir cuál de estas tendencias prevalece en las <strong><a href=https://noticias.universia.net.co/publicaciones/noticia/2008/06/23/242167/u-nacional-disena-plan-reubicar-familias-alto-riesgo-medellin.html target=_blank>familias</a></strong> de las diferentes ciudades. En todas, y de acuerdo a diferentes circunstancias, se pueden presentar diferentes casos ya que hay condiciones muy particulares en cada una”, agregó la experta. <br/><br/> Por esta razón, no es posible atribuir el mal comportamiento de los hijos que se quedan, ni su predisposición a realizar acciones en contra de los principios o la ley, ante la partida de cualquiera de los padres de una familia, como en algún momento se señaló. “Las <strong><a href=https://noticias.universia.net.co/en-portada/noticia/2010/12/06/757801/mujeres-colombianas-quieren-vida-sana-armonia.html target=_blank>mujeres </a></strong>son las que se juzgan más fuertemente y se les acusa de abandono. Sin embargo, cuando están fuera son quienes más se esfuerzan por mantener una buena relación con los hijos”, explicó. <br/><br/> De acuerdo con los investigadores y las entrevistas a los padres que han tenido esta experiencia, muchos hubieran preferido no irse ya que esto desencadena situaciones de tristeza muy grandes. <br/><br/> “Es una pérdida ambigua en la que se abre una herida que nunca sana. Por esta razón, y a pesar del paso del tiempo, hay hijos que se quedan con sentimientos de rencor y abandono muy grandes. No obstante, hay casos en los que esta situación sirve para que sean más independientes y fuertes. Esto hace que sea muy importante el trabajo terapéutico sobre las emociones de estos niños”, concluyó la profesora Yolanda Puyana. <br/><br/>
Esta fue una de las conclusiones a las que llegó una investigación realizada por la Universidad Nacional. “La situación de familias colombianas que por diferentes razones se van del país es ambigua. Por un lado, obtienen mejores posibilidades económicas, pero por otro, emocionalmente es una realidad que genera muchos dolores y que tiene un costo sentimental muy alto”, aseguró Yolanda Puyana, experta en familia y redes sociales e investigadora principal del proyecto.

En Colombia aproximadamente hay cinco millones de migrantes, según estadísticas del Ministerio de Relaciones Exteriores. Estados Unidos, España y Venezuela son los países que más colombianos reciben y la edad promedio de quienes deciden viajar está entre los 35 y 45 años.

Algunos deciden viajar solos y dejar a su familia por la difícil situación económica que tienen acá, esperando obtener en el lugar de llegada un bienestar más estable para todos, un mejor futuro para los hijos y mejores condiciones de vida.

Sin embargo, hay otros colombianos que se ven obligados a abandonar el país, migración forzada, por violencia, amenazas de grupos ilegales o conflictos específicos. Esto implica que su partida sea de un momento para otro, es decir, no cuentan con el tiempo suficiente para preparar el viaje, por lo que el lugar de destino en estos casos son generalmente países fronterizos y en estos no tienen garantizados la ubicación laboral.

Por esta razón, de acuerdo con Puyana, las remesas –que representan la segunda fuente de ingresos en la economía del país– en este último grupo de inmigrantes son inferiores. Entretanto, las que generan quienes se han ido voluntariamente representan mayor valor.

“Desde el exterior estos padres envían el dinero a los hijos y familias no solo por lo que necesitan para sobrevivir, sino también analizamos que esta es una forma de mantener el control sobre los menores de edad y de hacer parte en la toma de decisiones de ellos. A través del dinero se establece un hilo para controlar y reproducir el papel de padres desde la distancia”, dijo la investigadora.

Adicionalmente, los regalos o remesas sociales –como las clasifican los investigadores– representan algo más que un simple obsequio. “Esta es una forma en la que los migrantes se sienten reconocidos y queridos por sus familias debido a que generalmente en el lugar que están ejercen oficios que no son valorados socialmente, como la limpieza de casas, restaurantes, etc. A través de esto también mantienen el prestigio propio y de sus allegados”.

La investigación
El proyecto, que se desarrolló durante dos años, se denominó Cambios y conflictos de los grupos familiares a partir de la migración internacional, y fue realizado por investigadores de cinco universidades (U. Nacional, U. de Antioquia, U. del Valle, U. de Cartagena y U. de Caldas), con el objetivo de determinar las formas como migraron miembros de aproximadamente 420 familias de Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Pereira, Cartagena y Barranquilla, y asimismo conocer los motivos, expectativas, conformación y concepción de los grupos familiares insertos en este proceso.

El estudio también observó las tendencias del cambio en las relaciones padres, madres, hijos e hijas y sus formas de cuidado. “No se puede generalizar la situación de todas las familias ni lo que ocurre al interior de estas ante la decisión de cualquiera de los padres de irse del país”, agregó Puyana, coordinadora del grupo de Estudios en Familia, el cual realizó la investigación. A tavés del análisis de 523 relatos de hijos y cuidadores de las familias que se quedan, y de padres que están en el exterior, se pudo determinar que hay cuatro tendencias que se presentan ante la partida de cualquiera de los progenitores, o, en algunos casos, de ambos.

En la primera se determinó que ante una buena relación padres e hijos en el país, cuando uno de los padres se va, esta se deteriora con la distancia debido a que predomina en los menores un sentimiento de abandono difícil de eliminar a pesar del paso del tiempo. Otra tendencia es que se mantenga una buena relación a pesar de estar separados, es decir, no hay cambios drásticos ya que los hijos pueden entender mejor el sacrificio que hacen sus padres al estar en otro país expuestos a situaciones más difíciles que las de ellos.

La tercera es que de una relación distante y conflictiva en el lugar de origen, con el tiempo y con ayuda de los medios de comunicación como internet y el teléfono, esta puede volverse buena y sirve para que la familia se acerque más emocionalmente. La última es que si desde acá había una relación familiar mala, con la separación no cambie, es decir, que se mantenga distante y fría. “No vale la pena generalizar ni decir cuál de estas tendencias prevalece en las familias de las diferentes ciudades. En todas, y de acuerdo a diferentes circunstancias, se pueden presentar diferentes casos ya que hay condiciones muy particulares en cada una”, agregó la experta.

Por esta razón, no es posible atribuir el mal comportamiento de los hijos que se quedan, ni su predisposición a realizar acciones en contra de los principios o la ley, ante la partida de cualquiera de los padres de una familia, como en algún momento se señaló. “Las mujeres son las que se juzgan más fuertemente y se les acusa de abandono. Sin embargo, cuando están fuera son quienes más se esfuerzan por mantener una buena relación con los hijos”, explicó.

De acuerdo con los investigadores y las entrevistas a los padres que han tenido esta experiencia, muchos hubieran preferido no irse ya que esto desencadena situaciones de tristeza muy grandes.

“Es una pérdida ambigua en la que se abre una herida que nunca sana. Por esta razón, y a pesar del paso del tiempo, hay hijos que se quedan con sentimientos de rencor y abandono muy grandes. No obstante, hay casos en los que esta situación sirve para que sean más independientes y fuertes. Esto hace que sea muy importante el trabajo terapéutico sobre las emociones de estos niños”, concluyó la profesora Yolanda Puyana.


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