text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Hydractinia, modelo animal para estudiar males en corales

      
El <strong><a href=https://estudiantes.universia.net.co/ target=_blank>estudiante </a></strong>Henry Rodríguez y el <a href=https://docentes.universia.net.co/ target=_blank><strong>profesor</strong></a> Luis Fernando Cadavid, director del Instituto de Genética, adelantan un proyecto que tiene como primer objetivo estudiar la manera en que los tejidos de dos animales distintos se reconocen entre sí. <br/><br/> Este es un fenómeno común entre los corales,<strong><a href=https://extroversia.universia.net.co/html/estilosvida/archivoNoticiasAntesVer.jsp?actualConsecutivo=1821&ann=2010&mess=Febrero target=_blank> animales coloniales</a></strong> que a la vista parecen un solo organismo. Los corales son pólipos, que se asemejan a diminutos tubos, increíblemente frágiles, que sólo sobreviven en el medio marino, de ahí la tremenda dificultad para estudiarlos en laboratorio.<br/><br/> Debido a que viven tan pegados unos con otros, son capaces de compartir tejidos, una característica que puede ser un arma de doble filo, pues se hacen más vulnerables a las enfermedades, las cuales se multiplican con la<strong><a href=https://noticias.universia.net.co/tag/ni%C3%B1o/ target=_blank> variabilidad climática</a></strong> actual. Es por eso que Henry Rodríguez utiliza un diminuto animal que es ‘familiar’ cercano a los corales, pero que a diferencia de estos sí puede ser reproducido en laboratorio, la hydractinia. Tanto coral como hydractinia pertenecen al filo animal cnidaria. <br/><br/> “Los cnidarios son los corales, las medusas y el modelo que cultivamos acá. Tenemos varios proyectos con estos cnidarios. El mío es el reconocimiento de tejidos, de cómo se reconocen estos animales entre sí, fenómeno que ocurre también en los arrecifes de coral. Un individuo se encuentra con otro y reconoce la identidad. Es algo muy similar a lo que ocurre con los trasplantes de órganos en humanos, el organismo reconoce si es propio o extraño”, explica el joven biólogo. <br/><br/> Otro proyecto de esta investigación tiene que ver con la respuesta de los corales ante los patógenos, en especial a bacterias, tratando de elucidar los mecanismos que compartirían con corales y medusas. El estudiante agrega que los cnidarios tienen células especializadas (que son como las <strong><a href=https://noticias.universia.net.co/publicaciones/noticia/2006/11/01/254300/proponen-unimagdalena-preparar-investigadores-celulas-madres-embrionarias.html target=_blank>células madres</a></strong> de los humanos), las cuales pueden producir cualquier línea celular. Entonces, cuando dos organismos se encuentran, las células migran de un organismo a otro y pueden dar lugar a los gametos que permiten la reproducción. <br/><br/> “Eventualmente, si dos individuos no relacionados se fusionan, uno de ellos va a producir con sus células gametos más que el otro, y eso en la evolución a un organismo no le interesa. Entonces, ese reconocimiento tiene que darse para evitar el parasitismo y poder fusionarse solo con los familiares”, detalla Rodríguez. En el laboratorio donde trabaja el Grupo de Inmunogenética Evolutiva, el joven investigador también trata de reproducir in vitro a la hydractinia, la cual en estado silvestre vive en la concha de un tipo de <strong><a href=https://noticias.universia.net.co/tag/univalle/ target=_blank>cangrejo</a></strong>. <br/><br/> En el país, este modelo animal de investigación es nuevo, pero en países como Estados Unidos es un recurso habitual para las pesquisas genéticas en cnidarios. De hecho, la hydractinia usada en el Instituto de Genética de la UN es traída de la costa este de ese país. Este tipo de estudios es de vital importancia para naciones como Colombia, donde el cambio climático se vive con mayor impacto. Según datos del Instituto de Genética, el deterioro global y local de las condiciones medioambientales ha comprometido dramáticamente la salud de los arrecifes de coral; entre 58% y 70% están directamente amenazados por actividades humanas y más del 80% de la biota asociada a<strong><a href=https://noticias.universia.net.co/publicaciones/noticia/2009/01/13/239139/caribe-colombiano-impulsa-acuerdo-regional-seguridad-alimentaria.html target=_blank> arrecifes de coral del Caribe </a></strong>ha desaparecido en los últimos 30 años. <br/><br/>
El estudiante Henry Rodríguez y el profesor Luis Fernando Cadavid, director del Instituto de Genética, adelantan un proyecto que tiene como primer objetivo estudiar la manera en que los tejidos de dos animales distintos se reconocen entre sí.

Este es un fenómeno común entre los corales, animales coloniales que a la vista parecen un solo organismo. Los corales son pólipos, que se asemejan a diminutos tubos, increíblemente frágiles, que sólo sobreviven en el medio marino, de ahí la tremenda dificultad para estudiarlos en laboratorio.

Debido a que viven tan pegados unos con otros, son capaces de compartir tejidos, una característica que puede ser un arma de doble filo, pues se hacen más vulnerables a las enfermedades, las cuales se multiplican con la variabilidad climática actual. Es por eso que Henry Rodríguez utiliza un diminuto animal que es ‘familiar’ cercano a los corales, pero que a diferencia de estos sí puede ser reproducido en laboratorio, la hydractinia. Tanto coral como hydractinia pertenecen al filo animal cnidaria.

“Los cnidarios son los corales, las medusas y el modelo que cultivamos acá. Tenemos varios proyectos con estos cnidarios. El mío es el reconocimiento de tejidos, de cómo se reconocen estos animales entre sí, fenómeno que ocurre también en los arrecifes de coral. Un individuo se encuentra con otro y reconoce la identidad. Es algo muy similar a lo que ocurre con los trasplantes de órganos en humanos, el organismo reconoce si es propio o extraño”, explica el joven biólogo.

Otro proyecto de esta investigación tiene que ver con la respuesta de los corales ante los patógenos, en especial a bacterias, tratando de elucidar los mecanismos que compartirían con corales y medusas. El estudiante agrega que los cnidarios tienen células especializadas (que son como las células madres de los humanos), las cuales pueden producir cualquier línea celular. Entonces, cuando dos organismos se encuentran, las células migran de un organismo a otro y pueden dar lugar a los gametos que permiten la reproducción.

“Eventualmente, si dos individuos no relacionados se fusionan, uno de ellos va a producir con sus células gametos más que el otro, y eso en la evolución a un organismo no le interesa. Entonces, ese reconocimiento tiene que darse para evitar el parasitismo y poder fusionarse solo con los familiares”, detalla Rodríguez. En el laboratorio donde trabaja el Grupo de Inmunogenética Evolutiva, el joven investigador también trata de reproducir in vitro a la hydractinia, la cual en estado silvestre vive en la concha de un tipo de cangrejo.

En el país, este modelo animal de investigación es nuevo, pero en países como Estados Unidos es un recurso habitual para las pesquisas genéticas en cnidarios. De hecho, la hydractinia usada en el Instituto de Genética de la UN es traída de la costa este de ese país. Este tipo de estudios es de vital importancia para naciones como Colombia, donde el cambio climático se vive con mayor impacto. Según datos del Instituto de Genética, el deterioro global y local de las condiciones medioambientales ha comprometido dramáticamente la salud de los arrecifes de coral; entre 58% y 70% están directamente amenazados por actividades humanas y más del 80% de la biota asociada a arrecifes de coral del Caribe ha desaparecido en los últimos 30 años.


Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.