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Con madera y balineras, estudiante soluciona su movilidad

      
Carlos Arturo Villamil, quien cursa cuarto semestre, es un hombre cabeza de hogar que, por adversidades de la vida, tuvo que cambiar su casa por las <a href=https://especiales.universia.net.co/estudiantes/destacado/campus-la-nubia-en-manizales-estrena-residencias-femeninas.html target=_blank><strong>Residencias Universitarias</strong></a> y su auto modelo 84 por un carro esferado elaborado en madera.<br/><br/> Desde hace cuatro meses, y ante las dificultades para desplazarse con sus hijos de cinco y tres años, llevar loncheras, maletas, implementos de estudio y materiales de trabajo, pensó en diseñar un modelo alternativo que fuera económico y solucionara la movilidad de sus escolares. El modelo fue diseñado con madera, unas balineras y unos cuantos tornillos para asegurar la comodidad de los pasajeros y cuenta con dos asientos para niños. <br/><br/> Karla Juliana Villamil, de cinco años de edad y<a href=https://estudiantes.universia.net.co/ target=_blank><strong> estudiante </strong></a>de preescolar del Instituto Pedagógico Arturo Ramírez Montúfar (Iparm), dice que su carro se llama Rayo McQueen, como el de la conocida película, y que es feliz con este auto. Por su parte, su hermano de tres años, Jeremmy, manifestó que pronto lo van a pintar de color rojo y con este carro ya no tiene que caminar tanto. <br/><br/> “La idea de hacer <strong><a href=https://extroversia.universia.net.co/html/estilosvida/archivoNoticiasAntesVer.jsp?actualConsecutivo=1499&ann=2009&mess=Mayo target=_blank>el carrito surgió de la necesidad de desplazarnos rápido desde las residencias universitarias</a></strong>. Antes nos gastábamos 50 minutos y ahora con este carro nos gastamos solo 25”, explicó Villamil, quien se desempeña también como docente en un colegio al sur de Bogotá, en la jornada de la tarde. Este estudiante de la Facultad de Ingeniería agregó que el esferado tiene unos valores agregados: “por el ejercicio que hago todos los días, los niños vienen felices a <a href=https://estudios.universia.net/colombia/ target=_blank><strong>estudiar</strong></a> y ha sido una buena alternativa para movilizarnos y ahorrar tiempo”. <br/><br/> Villamil no gastó más de 30 mil pesos para armar su carro y ahora no tiene que pagar parqueadero, ni impuestos, ni seguros y tampoco combustible. Además, es amigable con el medioambiente. <br/><br/> Ya no hay excusa para evitar ir al colegio o al trabajo, y en estos momentos en que la movilidad se ha visto afectada por el paro camionero, la creatividad brota en algunos, como en Carlos Arturo, que con su “Rayo McQueen” le apuesta a llegar a tiempo al colegio y luego a tomar sus clases en Ingeniería. <br/><br/>
Carlos Arturo Villamil, quien cursa cuarto semestre, es un hombre cabeza de hogar que, por adversidades de la vida, tuvo que cambiar su casa por las Residencias Universitarias y su auto modelo 84 por un carro esferado elaborado en madera.

Desde hace cuatro meses, y ante las dificultades para desplazarse con sus hijos de cinco y tres años, llevar loncheras, maletas, implementos de estudio y materiales de trabajo, pensó en diseñar un modelo alternativo que fuera económico y solucionara la movilidad de sus escolares. El modelo fue diseñado con madera, unas balineras y unos cuantos tornillos para asegurar la comodidad de los pasajeros y cuenta con dos asientos para niños.

Karla Juliana Villamil, de cinco años de edad y estudiante de preescolar del Instituto Pedagógico Arturo Ramírez Montúfar (Iparm), dice que su carro se llama Rayo McQueen, como el de la conocida película, y que es feliz con este auto. Por su parte, su hermano de tres años, Jeremmy, manifestó que pronto lo van a pintar de color rojo y con este carro ya no tiene que caminar tanto.

“La idea de hacer el carrito surgió de la necesidad de desplazarnos rápido desde las residencias universitarias. Antes nos gastábamos 50 minutos y ahora con este carro nos gastamos solo 25”, explicó Villamil, quien se desempeña también como docente en un colegio al sur de Bogotá, en la jornada de la tarde. Este estudiante de la Facultad de Ingeniería agregó que el esferado tiene unos valores agregados: “por el ejercicio que hago todos los días, los niños vienen felices a estudiar y ha sido una buena alternativa para movilizarnos y ahorrar tiempo”.

Villamil no gastó más de 30 mil pesos para armar su carro y ahora no tiene que pagar parqueadero, ni impuestos, ni seguros y tampoco combustible. Además, es amigable con el medioambiente.

Ya no hay excusa para evitar ir al colegio o al trabajo, y en estos momentos en que la movilidad se ha visto afectada por el paro camionero, la creatividad brota en algunos, como en Carlos Arturo, que con su “Rayo McQueen” le apuesta a llegar a tiempo al colegio y luego a tomar sus clases en Ingeniería.


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