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La primera vez en la universidad

      
Ojos atentos se escrutan sigilosos al ritmo de millones de mariposas que corren inquietas por sus cuerpos. Las cabezas parecen querer salirse de su órbita para encontrar, entre tantos desconocidos, una cara familiar.<br/><br/> Sin duda alguna <a href=https://noticias.universia.net.co/en-portada/noticia/2011/01/26/784323/nada-nervios-primer-dia-u.html target=_blank><strong>llegó el día, el primero</strong></a> de muchos que pasaremos aquí; pero también el primero del resto de nuestras vidas. La sensación no es comparable a la primera vez que nos llevaron al colegio; bien sea porque esta vez vinimos solos o porque éste es el mundo real: el de los adultos que somos y el de los profesionales que seremos. <br/><br/> Las posibilidades empiezan a germinar semillas sobre las mentes y el deslumbramiento de ese nuevo mundo no se hace esperar. Se construye un perfil colectivo, que más que un modelo es una meta, un sueño. Todos compartimos un algo de ese <a href=https://noticias.universia.net.co/en-portada/noticia/2010/12/21/770262/siempre-hay-estudiar-gusta.html target=_blank><strong>proyecto</strong></a>, todos esperamos ver el árbol florecer. <br/><br/> Sin embargo, la semana de inducción no se nos fue en <a href=https://www.google.com/url?q=https://especiales.universia.net.co/que-estudiar/destacado/lo-que-mas-asusta-a-un-estudiante-cuando-entra-a-la-u.html&sa=U&ei=yJh3TfmVBKqY0QHYiI3jBg&ved=0CAkQFjABOAo&usg=AFQjCNGopA3hewS8otPIEDh37nNQRaDoPQ target=_blank><strong>nerviosismos latentes</strong></a> y silencios glaciares, pues las impresiones primeras no duran para siempre y más temprano que tarde las sonrisas y las carcajadas empezaron a ganar amigos. <br/><br/> Todo se hizo a un momento y a un lugar: porque descubrimos que no estamos solos, que a todos les da miedo empezar.<br/><br/> Las expectativas están a la orden del día. Desanimarse no está en la agenda, porque aunque el camino es largo y hay mucho<a href=https://www.google.com/url?q=https://noticias.universia.net.co/tag/que-estudiar/&sa=U&ei=GJl3Ta7NKKbe0gHG5Kj2Dg&ved=0CAUQFjAAOBQ&usg=AFQjCNHHCUN36Y-As5ZKRiTu6TK2eJyHew target=_blank><strong> qué estudiar</strong></a>, a todos les centellean los ojos frente al espectro del sueño posible, uno al que nadie quiere renunciar.<br/><br/> Así concluye mi experiencia en la semana de inducción. Que no se reduce a las charlas y a la <a href=https://www.google.com/url?q=https://preuniversitarios.universia.net.co/tag/orientaci%25C3%25B3n-acad%25C3%25A9mica/&sa=U&ei=S5l3TfKEDPS40QHs-7XfBg&ved=0CA4QFjAC&usg=AFQjCNHD8vxI4qgj1OgvIBjnZtfCWvoOlA target=_blank><strong>orientación</strong></a> del personal que nos acompañó. Es más bien la historia de las personas que estuvimos allí sentados, escuchando atentamente; de estos futuros médicos que estamos preparando lo mejor de nosotros para dejarlo salir. Porque esta experiencia no se desgasta en impresiones individuales, sino que pernocta en la memoria de los 117 pasajeros que abordamos un vuelvo con destino al éxito.<br/><br/>
Ojos atentos se escrutan sigilosos al ritmo de millones de mariposas que corren inquietas por sus cuerpos. Las cabezas parecen querer salirse de su órbita para encontrar, entre tantos desconocidos, una cara familiar.

Sin duda alguna llegó el día, el primero de muchos que pasaremos aquí; pero también el primero del resto de nuestras vidas. La sensación no es comparable a la primera vez que nos llevaron al colegio; bien sea porque esta vez vinimos solos o porque éste es el mundo real: el de los adultos que somos y el de los profesionales que seremos.

Las posibilidades empiezan a germinar semillas sobre las mentes y el deslumbramiento de ese nuevo mundo no se hace esperar. Se construye un perfil colectivo, que más que un modelo es una meta, un sueño. Todos compartimos un algo de ese proyecto, todos esperamos ver el árbol florecer.

Sin embargo, la semana de inducción no se nos fue en nerviosismos latentes y silencios glaciares, pues las impresiones primeras no duran para siempre y más temprano que tarde las sonrisas y las carcajadas empezaron a ganar amigos.

Todo se hizo a un momento y a un lugar: porque descubrimos que no estamos solos, que a todos les da miedo empezar.

Las expectativas están a la orden del día. Desanimarse no está en la agenda, porque aunque el camino es largo y hay mucho qué estudiar, a todos les centellean los ojos frente al espectro del sueño posible, uno al que nadie quiere renunciar.

Así concluye mi experiencia en la semana de inducción. Que no se reduce a las charlas y a la orientación del personal que nos acompañó. Es más bien la historia de las personas que estuvimos allí sentados, escuchando atentamente; de estos futuros médicos que estamos preparando lo mejor de nosotros para dejarlo salir. Porque esta experiencia no se desgasta en impresiones individuales, sino que pernocta en la memoria de los 117 pasajeros que abordamos un vuelvo con destino al éxito.


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