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Estudiantes opinan sobre las dificultades que presentan en el mercado laboral

      
Foto: PhotoToGo.com
Necesitamos más asignaturas prácticas en las universidades
Él, como muchos otros de sus contemporáneos, aspira a graduarse en al menos un par de años y ejercer su carrera como investigador en esta área científica. “Quisiera ejercer en mi propia universidad”, dice optimista, a pesar que le preocupa quedar desempleado una vez que culminen sus estudios. “El mercado laboral de los investigadores es exigente y las empresas no se dan abasto para absorbernos a todos”, señala.

En base a su propio diagnóstico, el joven de 21 años considera que las instituciones de Educación Superior deben ofrecer mayores posibilidades para el intercambio con otros estudiantes y egresados. “Ya sean con otras universidades, institutos de investigación o hasta empresas privadas, (…) debemos tener más oportunidades para salir de la universidad y movernos por otros ámbitos donde podamos relacionarnos con otros profesionales”, explica.

“A veces la universidad tiende a ser muy cerrada, donde a pesar de obtener un título y un buen promedio, no te garantiza que puedas elegir entre muchas oportunidades laborales”, continúa Romani.

Vamos a la práctica
Ricardo Velázquez, estudiante de la carrera de derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México y pasante de un despacho jurídico en Ciudad de México, considera que su casa de estudios le ofrece herramientas “totalmente aplicables” al trabajo que viene realizando. No obstante, reconoce que “las horas de clases no son suficientes para plantear todas las dudas que como alumno quisiera”.

Asimismo, cree que los pensum curriculares deben adaptarse más a situaciones reales. “Considero que la universidad podría (…) agregar contenidos prácticos de las materias a los programas de estudio”, opinión muy similar a la que mantiene Kharlys Gragirena, tesista de ingeniería química de la Universidad Central de Venezuela. Ella sostiene que su centro educativo le brindó “aspectos teóricos básicos” que no “ahondan” en los conocimientos que necesita para desempeñarse eficazmente en el campo laboral.

Esta joven de 22 años de edad, cree que incluir materias prácticas a los currículos depende del enfoque que tenga cada carrera y el objetivo que dichas profesiones persigan. En su caso considera conveniente “que la universidad realizara convenios con empresas nacionales y que ofrezca a los estudiantes la posibilidad de visitas de campo con más regularidad; también que ofrezcan la oportunidad de interactuar con otros profesionales”. Según ella, esto le permitiría desarrollar un “nivel práctico, óptimo" que la prepare para el campo laboral.

Lograr un cambio
Más allá de las deficiencias que estos estudiantes observan, los jóvenes igualmente se muestran optimistas hacia su futuro. “Al egresar quisiera lograr un cambio en el área de la educación en el país”, dice Yesenia Flores, del pregrado de orientación educativa de la Universidad Nacional Francisco Morazán en Honduras. Una posición parecida que adopta Tania Quiroz, estudiante de administración de empresas de la Universidad Mayor de San Andrés en Bolivia, quien afirma querer “ayudar en el desarrollo del área rural”.

Estas actitudes demuestran la visión emprendedora que estos jóvenes tienen, a pesar de las limitaciones que pueden ver en su formación. Por ello, consideran que la voluntad propia es clave a la hora de responder a las exigencias que demanda el trabajo, idea que resume el joven Facundo, al concluir que siempre habrán “posibilidades laborales en la medida que uno se esfuerce y las busque”.


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