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Hay un camino largo para la Constitución de 1991

      
Foto: Universidad EAFIT
Según los expertos, para darles solución a los problemas estructurales del país se requiere, más que un documento, es voluntad política.
A la Constitución de 1886, promovida por el presidente Rafael Núñez, su vigencia le alcanzó para más de un siglo. ¿Qué futuro le espera a la Carta Magna de 1991, que este 4 de julio cumplirá 20 años de su proclamación, en una sociedad como la colombiana?

Parte de las respuestas las podrían entregar las cerca de 30 reformas que le han sido instauradas en estas décadas, no obstante, según la visión de varios académicos de EAFIT, la norma en general perdurará, entre otras razones, por la contemporaneidad de sus iniciativas.

“La Constitución todavía tiene muchísimas instituciones por desarrollar, por decantarse, y por ser aprehendidas por el órgano ejecutivo y legislativo, además de la ciudadanía. Por eso considero que aún tiene muchísimo futuro”, anota Hugo Castaño Zapata, decano de la Escuela de Derecho, quien agrega que 20 años no resultan suficientes para una cabal decantación de las instituciones nuevas que ha generado.

A su vez, para Jorge Giraldo Ramírez, decano de la Escuela de Ciencias y Humanidades, la actual Carta Magna perdurará en los términos y en las líneas gruesas. “En esa parte dogmática es una Constitución muy contemporánea, pues todos los discursos sobre libertad, derechos humanos y derechos fundamentales están presentes”. En cuanto a la parte orgánica del Estado, el directivo tampoco augura cambios. “Algunos reformistas hablan del unicameralismo (como propuesta de reforma), pero no, ahí la imaginación se agota. Cualquier aspecto sería una reforma puntual”.

El profesor Santiago Leyva Botero, docente del Departamento de Humanidades, indica que el cambio a una nueva Constitución no está en discusión de nadie, pues al tocar áreas sensibles pensar en una nueva sería dispendioso. “La discusión se centra en ir ajustando los temas puntuales para mejorar los procesos en la sociedad. Hay muchas más formas de ajustar esos procesos: las leyes orgánicas, ordinarias y los decretos”.

Una opinión similar tiene la docente Nataly Montoya Restrepo, de la Escuela de Derecho, quien opina que con la Constitución actual todavía se puede hacer mucho. “Tal y como la tenemos no es necesario hacerles más reformas, pues todavía se puede construir. Es que el documento no depende de sí mismo y del contexto, depende de una red de burocracia que ya no se cumple en el ámbito de lo constitucional sino de lo subconstitucional”.

En ese sentido, según la investigadora, en la medida en que se cambie esto último (de cómo funciona la sociedad, de cómo se implementa el presupuesto, de cuáles son los valores de cada gobierno), la Constitución tendría otro accionar.


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