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Colombia avanza hacia su primer mercado de bonos de carbono

      
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El proyecto, que ya cuenta con un fondo de US$10,5 millones, será financiado parcialmente con una donación de US$2,7 millones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, según anunció el Banco Interamericano de Desarrollo (5 de septiembre). El resto corresponde a contrapartidas locales.

Las organizaciones ejecutoras serán la Fundación Natura, la Bolsa Mercantil de Colombia y la Cámara de Comercio de Bogotá.

Si el cronograma de trabajo se cumple, en tres años será emitido el primer bono de carbono, técnicamente conocido como Certificado de Reducción Verificada de Emisiones (VER, por sus siglas en inglés).

En un plazo de cuatro años se espera negociar un total de 371.200 certificados —que equivalen a 464.000 toneladas de CO2— provenientes de proyectos forestales en bosques naturales o plantados en áreas degradadas (no comerciales). También habrá lugar para iniciativas silvopastoriles.

El carbono que será capturado equivale al que emiten al año 81.000 automotores. En los próximos 10 años las toneladas podrían llegar a ser seis millones. Una cifra nada despreciable en un país que al año lanza a la atmósfera 180 millones de toneladas, que representan el 0,2 por ciento de las emisiones globales de CO2.

Roberto León Gómez, subdirector de desarrollo local de la Fundación Natura y coordinador de la iniciativa, dijo a SciDev.Net que la importancia que han cobrado los mercados voluntarios en el mundo y la nula participación de empresas colombianas en ellos los llevó a formular el proyecto.

Aunque cualquier empresa podrá participar, se quiere dar prioridad a las compañías locales.

“Queremos apoyar iniciativas que beneficien a personas y comunidades que difícilmente logran participar en este tipo de mercados y que las empresas se comprometan con estrategias ambientales más completas”, dijo.

Léon Gómez explica que se trata de un “mercado gourmet”, porque además del comercio de bonos de carbono, los proyectos promueven otro tipo de beneficios sociales para las comunidades. Por ejemplo, proyectos que involucren a minorías étnicas o a comunidades afectadas por la violencia.

Sebastián de los Ríos, asesor de la Oficina de Asuntos Internacionales del Ministerio de Medio Ambiente, cree que se trata de una iniciativa con un enorme potencial. Sin embargo, señaló a SciDev.Net un obstáculo a vencer: “Dadas las condiciones de aislamiento y los problemas de orden público de muchas comunidades, puede ser difícil monitorear y verificar en campo los procesos de captación de carbono”.


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