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Colombia, pionera en siembra de tabaco orgánico

      
Ya lo venía pensando y ahora lo dice con certeza don Euriel Correa, un campesino de 49 años que lleva 30 dedicados a cultivar tabaco, herencia familiar que está planeando abandonar porque, asegura, ¡dejó de ser rentable! “En los últimos dos años he perdido más de 70 millones de pesos. Estoy en quiebra y endeudado”. Y así está más de un agricultor en el país, pues mientras las multinacionales tabacaleras en su guerra comercial suben y bajan a su antojo los precios de las principales marcas de cigarrillos, los costos de producción se elevaron entre 100% y 120%, mientras los insumos agrícolas repuntaron el 200%. <br/><br/> ¡Estamos trabajando a pérdidas!, declara el cultivador, aguardando con prudencia los resultados prometidos por un “raro” experimento que posicionaría a Colombia como país pionero en el mundo: la siembra de tabaco orgánico. Al menos así se lo dijeron a él y a otros campesinos la British American Tobaco (BAT), cuando apareció el año pasado en el municipio de Campoalegre (Huila) y les propuso adaptar un paquete tecnológico diseñado por la <a href=https://noticias.universia.net.co/busqueda-avanzada/11456/universidad_universidad-nacional-de-colombia---bogot%C3%A1/ target=_blank><strong>Universidad Nacional de Colombia</strong></a>, que mejoraría la siembra. <br/><br/> ¡Esperanzador y a la vez extraño! ¿Sería posible ver las plantas prosperar a punta de materia fecal de vaca, fermentada con residuos vegetales, hongos “guardianes” y aceite de coco? La experiencia agrícola les ha demostrado que al tabaco hay que surtirlo con químicos cargados de fósforo y potasio, y atacar sus enfermedades con insecticidas y pesticidas. Sin embargo, ante la crisis del sector, don Euriel y sus paisanos ven una luz. “Ya estamos en el cuento de lo orgánico. Ahora solo nos queda esperar dentro de seis meses la cosecha”, dice el agricultor. <br/><br/> Y es que desde marzo de este año, 12 hectáreas de tierra en Campoalegre fueron dispuestas por 10 familias a la siembra de este tipo de tabaco, en un proyecto piloto que lidera desde la ciencia el grupo Biogestión de la <a href=https://universidades.universia.net.co/universidades/noticias-universidades/11456/universidad_universidad-nacional-de-colombia---bogot%C3%A1/ target=_blank><strong>Universidad Nacional de Colombia</strong></a>, y lo financia la BAT, segunda multinacional del tabaco en el mundo. ¡Ojo, fumadores!, el hecho de que se eliminen los químicos en el proceso de siembra de la Nicotina tabacum, como se llama científicamente la planta del tabaco, no le quita su carácter de sustancia nociva. Las connaturales moléculas denominadas alcaloides que se concentran en sus hojas seguirán intactas, y los cigarrillos que se produzcan no dejarán de ser perjudiciales y provocar cáncer de garganta y pulmón, entre otros males. <br/><br/> La apuesta de este proyecto es por el medioambiente y por reactivar con mejores condiciones el cultivo del segundo producto no comestible (el primero son las flores), que históricamente ha generado <a href=https://empleos.universia.net.co/ target=_blank><strong>más empleo e ingresos rurales en Colombia</strong></a>. <br/><br/> Así, con 3.000 jornales, con la creación de 250 nuevos empleos directos e indirectos y sin sustancias sintéticas ni tóxicas, comenzó en el Huila el primer experimento tecnológico que transformará la tradicional manera de cultivar tabaco rubio en el país. La iniciativa agroecológica ha sido también punto de confluencia entre dos saberes: uno moldeado por la teoría académica y otro por la labranza de la tierra. Un fructífero encuentro que se escudriña en la edición número31 de Matices: Historias detrás de la investigación. <br/><br/>
Ya lo venía pensando y ahora lo dice con certeza don Euriel Correa, un campesino de 49 años que lleva 30 dedicados a cultivar tabaco, herencia familiar que está planeando abandonar porque, asegura, ¡dejó de ser rentable! “En los últimos dos años he perdido más de 70 millones de pesos. Estoy en quiebra y endeudado”. Y así está más de un agricultor en el país, pues mientras las multinacionales tabacaleras en su guerra comercial suben y bajan a su antojo los precios de las principales marcas de cigarrillos, los costos de producción se elevaron entre 100% y 120%, mientras los insumos agrícolas repuntaron el 200%.

¡Estamos trabajando a pérdidas!, declara el cultivador, aguardando con prudencia los resultados prometidos por un “raro” experimento que posicionaría a Colombia como país pionero en el mundo: la siembra de tabaco orgánico. Al menos así se lo dijeron a él y a otros campesinos la British American Tobaco (BAT), cuando apareció el año pasado en el municipio de Campoalegre (Huila) y les propuso adaptar un paquete tecnológico diseñado por la Universidad Nacional de Colombia, que mejoraría la siembra.

¡Esperanzador y a la vez extraño! ¿Sería posible ver las plantas prosperar a punta de materia fecal de vaca, fermentada con residuos vegetales, hongos “guardianes” y aceite de coco? La experiencia agrícola les ha demostrado que al tabaco hay que surtirlo con químicos cargados de fósforo y potasio, y atacar sus enfermedades con insecticidas y pesticidas. Sin embargo, ante la crisis del sector, don Euriel y sus paisanos ven una luz. “Ya estamos en el cuento de lo orgánico. Ahora solo nos queda esperar dentro de seis meses la cosecha”, dice el agricultor.

Y es que desde marzo de este año, 12 hectáreas de tierra en Campoalegre fueron dispuestas por 10 familias a la siembra de este tipo de tabaco, en un proyecto piloto que lidera desde la ciencia el grupo Biogestión de la Universidad Nacional de Colombia, y lo financia la BAT, segunda multinacional del tabaco en el mundo. ¡Ojo, fumadores!, el hecho de que se eliminen los químicos en el proceso de siembra de la Nicotina tabacum, como se llama científicamente la planta del tabaco, no le quita su carácter de sustancia nociva. Las connaturales moléculas denominadas alcaloides que se concentran en sus hojas seguirán intactas, y los cigarrillos que se produzcan no dejarán de ser perjudiciales y provocar cáncer de garganta y pulmón, entre otros males.

La apuesta de este proyecto es por el medioambiente y por reactivar con mejores condiciones el cultivo del segundo producto no comestible (el primero son las flores), que históricamente ha generado más empleo e ingresos rurales en Colombia.

Así, con 3.000 jornales, con la creación de 250 nuevos empleos directos e indirectos y sin sustancias sintéticas ni tóxicas, comenzó en el Huila el primer experimento tecnológico que transformará la tradicional manera de cultivar tabaco rubio en el país. La iniciativa agroecológica ha sido también punto de confluencia entre dos saberes: uno moldeado por la teoría académica y otro por la labranza de la tierra. Un fructífero encuentro que se escudriña en la edición número31 de Matices: Historias detrás de la investigación.


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