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Egresado de EAFIT pedaleó el continente 529 días

      
Un ciclista, nacido en Jardín (Antioquia), afirma: “Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo… Muere lentamente quien no gira el volante cuando está infeliz con su trabajo, o su amor, quien no arriesga lo cierto ni lo incierto por ir detrás de un sueño”.<br/><br/> Carlos Eduardo Carvajal Ochoa se llama este aventurero, ingeniero mecánico de EAFIT, y quien con su bicicleta viajó durante 529 días por ocho países suramericanos, de donde regresó el pasado domingo 25 de septiembre al seno de su familia. Salió de 39 años y regresó de 41. La experiencia y las imágenes recogidas en este viaje son invaluable para él, al punto que se le hace difícil saber cuál fue su momento más alegre y cuál la parte más triste de la travesía. <br/><br/> La experiencia quiere cedérsela al sistema de movilidad de Medellín, por medio de acciones que permitan instaurar la cultura de la bicicleta. Así, quiere convertir su iniciativa Pedaleando Alma en una fundación que impulse una asociación del ciclista urbano. Y aunque su meta inicial era recorrer 10 países de la región, decidió regresar cuando entraba a Brasil (la novena nación), pues considera que en la capital antioqueña están ocurriendo hechos importantes para los ciclistas en la actualidad. <br/><br/> “Suramérica es el paraíso, es la reserva de agua del planeta, es la vida. Es un continente en el que cada vez más pensamos que debe haber una unión entre pueblos que nos permita vivir de una manera más digna. Tenemos que empezar a despertar nuestra conciencia”, declara el pedalista. 500 días, miles de anécdotas El yacaré, el carpincho, el carpintero, el mono aullador, el pingüino, el lobo marino. Fueron ellos significativos compañeros de viaje para este <strong><a href=https://noticias.universia.net.co/tag/eafit/ target=_blank>eafitense</a></strong>. <br/><br/> Paisajes imponentes recorren su mente y las anécdotas pasan de un lado a otro por su cabeza. “Entré gratis a las cataratas del Iguazú, por cortesía de sus guías. Fue uno de los momentos más emotivos. Así mismo recuerdo mucho la llegada a <strong>Córdoba (Argentina)</strong>, en la celebración de mis 20.000 kilómetros de viaje, y cerca de 1.000 niños pedaleando conmigo, pidiéndome autógrafos, abrazándome. Era como un héroe para ellos”. <br/><br/> De diez países suramericanos propuestos inicialmente, Carlos Carvajal Ochoa recorrió con su bicicleta y con su mensaje ocho de estos, de Colombia a Paraguay. Este <a href=https://egresados.universia.net.co target=_blank><strong>egresado de Ingeniería Mecánica de EAFIT</strong></a> hace un balance de su viaje de 529 días por un continente de contrastes. Lo que aprendió quiere legárselo a Medellín. Un ciclista, nacido en Jardín (Antioquia), afirma: “Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo… Muere lentamente quien no gira el volante cuando está infeliz con su trabajo, o su amor, quien no arriesga lo cierto ni lo incierto por ir detrás de un sueño”. <br/><br/> Carlos Eduardo Carvajal Ochoa se llama este aventurero,<a href=https://noticias.universia.net.co/en-portada/noticia/2011/03/22/803871/proyecto-innovador-eafit-spin-off-tezio.html target=_blank><strong> ingeniero mecánico de EAFIT</strong></a>, y quien con su bicicleta viajó durante 529 días por ocho países suramericanos, de donde regresó el pasado domingo 25 de septiembre al seno de su familia. Salió de 39 años y regresó de 41. La experiencia y las imágenes recogidas en este viaje son invaluable para él, al punto que se le hace difícil saber cuál fue su momento más alegre y cuál la parte más triste de la travesía. <br/><br/> La experiencia quiere cedérsela al sistema de movilidad de Medellín, por medio de acciones que permitan instaurar la cultura de la bicicleta. Así, quiere convertir su iniciativa Pedaleando Alma en una fundación que impulse una asociación del ciclista urbano. Y aunque su meta inicial era recorrer 10 países de la región, <a href=https://noticias.universia.net.co/tag/Brasil/ target=_blank><strong>decidió regresar cuando entraba a Brasil </strong></a>(la novena nación), pues considera que en la capital antioqueña están ocurriendo hechos importantes para los ciclistas en la actualidad. <br/><br/> “Suramérica es el paraíso, es la reserva de agua del planeta, es la vida. Es un continente en el que cada vez más pensamos que debe haber una unión entre pueblos que nos permita vivir de una manera más digna. Tenemos que empezar a despertar nuestra conciencia”, declara el pedalista. <br/><font size=2><strong><br/> 500 días, miles de anécdotas</strong></font><br/> El yacaré, el carpincho, el carpintero, el mono aullador, el pingüino, el lobo marino. Fueron ellos significativos compañeros de viaje para este eafitense. Paisajes imponentes recorren su mente y las anécdotas pasan de un lado a otro por su cabeza. “Entré gratis a las cataratas del Iguazú, por cortesía de sus guías. Fue uno de los momentos más emotivos. Así mismo recuerdo mucho la llegada a Córdoba (Argentina), en la celebración de mis 20.000 kilómetros de viaje, y cerca de 1.000 niños pedaleando conmigo, pidiéndome autógrafos, abrazándome. Era como un héroe para ellos”. <br/><br/>
Un ciclista, nacido en Jardín (Antioquia), afirma: “Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo… Muere lentamente quien no gira el volante cuando está infeliz con su trabajo, o su amor, quien no arriesga lo cierto ni lo incierto por ir detrás de un sueño”.

Carlos Eduardo Carvajal Ochoa se llama este aventurero, ingeniero mecánico de EAFIT, y quien con su bicicleta viajó durante 529 días por ocho países suramericanos, de donde regresó el pasado domingo 25 de septiembre al seno de su familia. Salió de 39 años y regresó de 41. La experiencia y las imágenes recogidas en este viaje son invaluable para él, al punto que se le hace difícil saber cuál fue su momento más alegre y cuál la parte más triste de la travesía.

La experiencia quiere cedérsela al sistema de movilidad de Medellín, por medio de acciones que permitan instaurar la cultura de la bicicleta. Así, quiere convertir su iniciativa Pedaleando Alma en una fundación que impulse una asociación del ciclista urbano. Y aunque su meta inicial era recorrer 10 países de la región, decidió regresar cuando entraba a Brasil (la novena nación), pues considera que en la capital antioqueña están ocurriendo hechos importantes para los ciclistas en la actualidad.

“Suramérica es el paraíso, es la reserva de agua del planeta, es la vida. Es un continente en el que cada vez más pensamos que debe haber una unión entre pueblos que nos permita vivir de una manera más digna. Tenemos que empezar a despertar nuestra conciencia”, declara el pedalista. 500 días, miles de anécdotas El yacaré, el carpincho, el carpintero, el mono aullador, el pingüino, el lobo marino. Fueron ellos significativos compañeros de viaje para este eafitense.

Paisajes imponentes recorren su mente y las anécdotas pasan de un lado a otro por su cabeza. “Entré gratis a las cataratas del Iguazú, por cortesía de sus guías. Fue uno de los momentos más emotivos. Así mismo recuerdo mucho la llegada a Córdoba (Argentina), en la celebración de mis 20.000 kilómetros de viaje, y cerca de 1.000 niños pedaleando conmigo, pidiéndome autógrafos, abrazándome. Era como un héroe para ellos”.

De diez países suramericanos propuestos inicialmente, Carlos Carvajal Ochoa recorrió con su bicicleta y con su mensaje ocho de estos, de Colombia a Paraguay. Este egresado de Ingeniería Mecánica de EAFIT hace un balance de su viaje de 529 días por un continente de contrastes. Lo que aprendió quiere legárselo a Medellín. Un ciclista, nacido en Jardín (Antioquia), afirma: “Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo… Muere lentamente quien no gira el volante cuando está infeliz con su trabajo, o su amor, quien no arriesga lo cierto ni lo incierto por ir detrás de un sueño”.

Carlos Eduardo Carvajal Ochoa se llama este aventurero, ingeniero mecánico de EAFIT, y quien con su bicicleta viajó durante 529 días por ocho países suramericanos, de donde regresó el pasado domingo 25 de septiembre al seno de su familia. Salió de 39 años y regresó de 41. La experiencia y las imágenes recogidas en este viaje son invaluable para él, al punto que se le hace difícil saber cuál fue su momento más alegre y cuál la parte más triste de la travesía.

La experiencia quiere cedérsela al sistema de movilidad de Medellín, por medio de acciones que permitan instaurar la cultura de la bicicleta. Así, quiere convertir su iniciativa Pedaleando Alma en una fundación que impulse una asociación del ciclista urbano. Y aunque su meta inicial era recorrer 10 países de la región, decidió regresar cuando entraba a Brasil (la novena nación), pues considera que en la capital antioqueña están ocurriendo hechos importantes para los ciclistas en la actualidad.

“Suramérica es el paraíso, es la reserva de agua del planeta, es la vida. Es un continente en el que cada vez más pensamos que debe haber una unión entre pueblos que nos permita vivir de una manera más digna. Tenemos que empezar a despertar nuestra conciencia”, declara el pedalista.

500 días, miles de anécdotas

El yacaré, el carpincho, el carpintero, el mono aullador, el pingüino, el lobo marino. Fueron ellos significativos compañeros de viaje para este eafitense. Paisajes imponentes recorren su mente y las anécdotas pasan de un lado a otro por su cabeza. “Entré gratis a las cataratas del Iguazú, por cortesía de sus guías. Fue uno de los momentos más emotivos. Así mismo recuerdo mucho la llegada a Córdoba (Argentina), en la celebración de mis 20.000 kilómetros de viaje, y cerca de 1.000 niños pedaleando conmigo, pidiéndome autógrafos, abrazándome. Era como un héroe para ellos”.


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