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A la cárcel no llegan los derechos fundamentales

      
Foto: Photos To Go
Para los internos, las causas que más afectan la relación con sus familias son el tipo de condena (54%) y la dificultad en las comunicaciones (33%).
La salud y la familia son los derechos fundamentales que más se les vulneran a los reclusos en Colombia, según una investigación del Instituto Rosarista de Acción Social (SERES) de la Universidad del Rosario.

De acuerdo con los internos e internas consultados, los derechos que más se infringen en las cárceles son la salud, con un 51.1%; la familia, con un 33%; la intimidad, con un 32.4%; el trabajo, con un 28.8% y la educación, con un 28%. Le siguen los derechos a la entrevista jurídica, la dignidad y la alimentación, con un 11.1%, según la estudio.

Para Mónica Mendoza, investigadora del SERES, “de esto se puede concluir, que si bien la prisión implica la privación del derecho a la libertad, también impide o limita el acceso y goce de otros derechos fundamentales, que no deberían verse afectados en el cumplimiento de la pena”.

El SERES de la Universidad del Rosario realizó una encuesta en establecimientos penitenciarios de Bogotá, Valledupar, Jamundí y Acacías, en donde entrevistó a 550 personas recluidas en estos centros para indagar por aspectos generales de la realidad del sistema penitenciario y carcelario.

Educación
La investigación encontró que el 85% de los reclusos había cursado algún nivel de educación escolar antes de ingresar al establecimiento. No obstante, de éstos sólo el 40% hizo hasta quinto grado de primaria y únicamente el 23% terminó completamente la secundaria, lo que evidencia el bajo nivel educativo de los internos e internas del país, dijo Mendoza.

El 54.3% de los reclusos manifestó estar vinculado a alguna actividad de aprendizaje, el 26.2% dijo no estarlo y el 19.5% no respondió. Sin embargo, cuando se profundizó en el tema para saber qué tipo de formación recibían, sólo el 34% señaló estar en programas de enseñanza formal.

Relación con la familia
Para los internos, las causas que más afectan la relación con sus familias son el tipo de condena (54%) y la dificultad en las comunicaciones (33%). El estudio encontró que el 13% delos internos evita el contacto de su familia con la cárcel. Tan sólo el 4% dice no ver su relación afectada y el 3% manifiesta no tener familia.

Alimentación, seguridad e infraestructura

Aunque las políticas públicas y la administración del INPEC han buscado mejoras en las condiciones de los internos, el 41.5% considera que no se han implementado mejoras, mientras que el 17.1% piensa que la seguridad ha mejorado y el 16.7% resalta la alimentación. En menores porcentajes, las mejoras en infraestructura registran un 9,6%, las actividades recreativas un 8.5%, el tratamiento psicológico un 7.8%, higiene un 6.7% y la acomodación un 4.4%.

Para la investigadora, en Colombia no se han explorado e implementado penas alternativas a la prisión y el fin de la pena se desdibuja, al no centrarse en la inclusión social de los internos, lo que por otro lado facilita la vulneración de derechos fundamentales. “Los internos e internas no reciben preparación para la inclusión social, es decir, evitar que, cuando regresen a la libertad, vuelvan a cometer delitos”, comentó.

El análisis al sistema penitenciario y carcelario colombiano, que realizó el SERES de la Universidad del Rosario, indica que la única solución brindada ha sido el control del hacinamiento, cuando en realidad se necesita una administración de justicia eficiente y oportuna, preocupada por preparar al recluso para la inserción social.


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