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Silencio cómplice, también culpable del desplazamiento

      
Foto: Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia - Unimedios
Esta investigación hace parte de la tesis de doctorado desarrollada por D?abbraccio y cuya ponencia fue presentada en el marco de las Jornadas Interdisciplinarias de Estudios Agrarios y Campesinos, realizadas en la Universidad de Buenos Aires (Argentina).
Memorias del campesinado en Colombia: aspectos relevantes respecto al desplazamiento forzado y a la lucha por la tierra es la investigación realizada por Guillermo Alejandro D’abbraccio Kreutzer, docente del Departamento de Ciencias Humanas de la UN en Manizales. Entre las principales acciones que influyen en el despojo de tierras, el profesor menciona que desde hace dos siglos se sufre la compra masiva de títulos de propiedad fraudulentos, las amenazas que atemorizan a los pobladores, el desplazamiento forzado por parte de grupos al margen de la ley, pero entre los más alarmantes están las presiones por los mismos agentes del Estado.

“Tanto la fuerza pública del Ejército, como los paramilitares y la guerrilla han sido señalados de ser responsables de los abusos en derechos humanos en el campo. Entre las estrategias depredadoras de estos últimos grupos es una lógica terrible enmarcada en su accionar, pero que estos actos los cometan las Fuerzas Armadas es más que una degradación social”, afirmó D’abbraccio Kreutzer.

Como resultado de una deuda histórica de profundización de prácticas clientelistas y procesos políticos de corrupción, hoy Colombia es el primer país occidental en cifras de desplazamiento forzado interno y externo. En los últimos 15 años ha pasado a ocupar el tercer lugar en el mundo, con siete millones de personas en esta situación y 74 líderes campesinos asesinados.

Este fenómeno se concentra en zonas donde se manejan intereses económicos como Antioquia, Córdoba, Sucre y Norte del Valle, que son territorios ganaderos o muy apetecidos por su productividad con cultivos como la palma, por lo cual el desplazamiento no solo es asunto de guerra sino también de intereses económicos.

“La paz en Colombia no se trata de un proceso de aniquilamiento de los líderes guerrilleros, tenemos condiciones estructurales como la restitución de tierras, los procesos de verdad, justicia y reparación de víctimas y los intereses que los rodean. Mientras esto no se resuelva aparecerán otras FARC, ELN, Bacrim, etc.”, explicó el académico.

Uno de estos aspectos es el relacionado con la Ley de Justicia y Paz, que según el docente es un canto a la impunidad, ya que los asesinatos de cientos de personas están en el olvido y los grandes capos del narcotráfico y el paramilitarismo fueron extraditados por el ex presidente Uribe Vélez y con ellos se fue gran parte de la verdad de los crímenes cometidos.

“De un día para otro, a las 4 ó 5 de la mañana se los llevaron del país y fueron juzgados en Estados Unidos por narcotráfico, pero las masacres que cometieron en Colombia no han sido juzgadas, porque ellos conocen muchas verdades en las cuales están involucradas autoridades del país, empresarios del agro y ganaderos, la cúpula del Ejército e incluso bajo la complicidad de los jerarcas de la Iglesia católica”, explicó el docente.

Esta investigación hace parte de la tesis de doctorado desarrollada por D’abbraccio y cuya ponencia fue presentada en el marco de las Jornadas Interdisciplinarias de Estudios Agrarios y Campesinos, realizadas en la Universidad de Buenos Aires (Argentina).

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