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Corea y Colombia, un TLC de trazado cultural

      
Foto: thinkstockphotos.com
¿Cómo llegaron a esa conclusión? Investigaron su propio mercado, lo compararon y se dieron cuenta que los productos eran los mismos. El éxito radica en agregar un plus que los demás no ofrecen y que satisface las necesidades de los consumidores, explicó.
Así lo indicó Andrés Mauricio Castro, coordinador del programa en Administración de Negocios Internacionales de la Universidad del Rosario, al participar en la sesión de streaming especializados sobre los Tratados de Libre Comercio que adelanta Colombia, los cuales fueron organizados por el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDEM) del Rosario, en conjunto con UR por Un Mejor País de la Dirección de Extensión de la institución.

En la sesión también intervino Jorge Hernán Gómez, director del CIDEM, quien hizo un análisis acerca de lo que le espera al mercado nacional frente a la incursión de las grandes firmas coreanas.

Para Castro hace cincuenta años Corea tenía el mismo modelo económico con el que cuenta Colombia en la actualidad. Ellos se enfocaron en desarrollar sus materias primas y exportarlas sin incursionar con fuerza en los procesos de producción. Pero lo que marca su evolución es que adicionaron a sus productos estrella un valor adicional.

¿Cómo llegaron a esa conclusión?
Investigaron su propio mercado, lo compararon y se dieron cuenta que los productos eran los mismos. El éxito radica en agregar un plus que los demás no ofrecen y que satisface las necesidades de los consumidores, explicó.

Los coreanos están formados bajo una educación machista en donde el valor de la confianza se da entre los varones. Castro recomendó que las negociaciones que se adelanten entre las empresas coreanas y colombianas sean encabezadas por hombres; sin embargo, si la persona asignada es una mujer lo recomendable es que realice el proceso de negociación en compañía de un hombre, quien siga los indicativos de la mujer y que represente ante los negociantes coreanos la figura patriarcal.

Los colombianos son muy dados al diálogo y a ser cálidos, actitudes que no son bien recibidas por los coreanos. Aconsejó utilizar un lenguaje distante, que demuestre respeto y seriedad. Así mismo, pensar bien los compromisos y cifras que se ofrecen, porque en la cultura coreana la palabra tiene más peso que cualquier escrito.

El mercado coreano es una puerta para Colombia, ya que dentro de su estilo de vida buscan productos naturales, salubres y con altos aportes de energía que compensen su ritmo de vida. Un mercado que no se ha explorado son las bebidas derivadas de las frutas, cuyo aprecio y demanda es de alta convergencia. Los empresarios interesados en entrar en el mercado coreano explorarlo, conocerlo y tomar medidas estratégicas para impactar positivamente ante una cultura exigente pero fascinante.

El streaming completo con los expertos se puede ver aquí.

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