text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

"Chantajes" evidencian falta de autoridad de padres en Navidad

      
Foto: thinkstockphotos.com
Chantajear o amenazar a los niños para que se porten bien, pues de lo contrario el Niño Dios, Santa Claus o los Reyes Magos no les traerán regalos en Navidad, es un método común en estas fechas decembrinas, pero que hace evidente la dificultad de los padres para ejercer su autoridad, consideró Antonio Sánchez Antillón, jefe del Departamento de Salud, Psicología y Comunidad del ITESO.

Chantajear o amenazar a los niños para que se porten bien, pues de lo contrario el Niño Dios, Santa Claus o los Reyes Magos no les traerán regalos en Navidad, es un método común en estas fechas decembrinas, pero que hace evidente la dificultad de los padres para ejercer su autoridad, consideró Antonio Sánchez Antillón, jefe del Departamento de Salud, Psicología y Comunidad del ITESO.

“Basar la ilusión en la mentira, para el chantaje, no es bueno. Todas las sociedades se inventan cuentos, leyendas, mitos para que los niños se porten bien y puedan educarlos, pero yo espero que estas fiestas no estén envueltas o sostenidas en esas formas en las cuales los padres no pueden resolver ser obedecidos por los hijos. No puedes delegar tu autoridad a un ‘si no, no te va a traer nada el niñito Dios’, en vez de darle un argumento racional que el niño vaya introyectando respecto a lo que se espera que tenga que hacer para vivir en una sociedad. Aunque cada quién puede asustar a sus hijos como sea”, explicó.

“A veces, precisamente encubrir bajo la fantasía de que el Niño Dios te va a castigar o Santa Claus no te va a traer regalo, es por una incapacidad de la gente que debe de sostener la autoridad, de hacer su función. Lo vemos en los niños y lo vemos en adultos con quienes pasa lo mismo. Decir, ‘ahí viene el policía, Santa Claus no te va a traer nada’, yo digo qué bonita ilusión de los papás, qué falta de ejercer la función [de autoridad]; eso mismo que pasa en las familias, pasa en los organismos estructurados institucionalmente y que tienen como responsabilidad ejercer la justicia, pues dices ‘es un país de pobres, mentalmente’”.

El académico agregó que, aunque pueda tratarse de una ilusión para los niños, no es necesario decirles que existen estos personajes religiosos o fantasiosos, pues lo importante es, por un lado, enseñarles el verdadero significado del festejo de la Navidad, y por el otro, plantearles ilusiones de mayor importancia social.

“Es un juego en el que puedes meter o no al niño, pero no es necesario, el niño no se va a morir si no tiene esa ilusión. Hay otras ilusiones en la vida infantil, ya la forma de pensamiento del niño es maravillosa, es fantasiosa; la puedes explotar de otra manera sin que necesariamente exista un Santa Claus o no. La forma en que una ilusión se mantiene, no bajo la mentira, es cuando tú le transmites al otro, a los hijos, la importancia que tienen ciertos modos de relación como ideales. La importancia de que luchemos por una sociedad más justa, de que nos hagamos responsables del medio ambiente, de una sociedad solidaria, que nos comprometamos con nuestra sociedad y hacer cumplir a los gobernantes sus promesas, o que ejerzan sus funciones como debe ser, y no como lo que estamos viendo, que se está desgajando la sociedad porque desde arriba hasta abajo nadie quiere cumplir la ley ni nadie quiere hacer cumplir la ley”.

José Martín del Campo Casillas
,
SJ, integrante del Centro Universitario Ignaciano, coincidió en que, por un lado, es mejor explicar a los niños, desde un inicio, que los regalos los entregan los padres, para celebrar el nacimiento de Jesús. “Yo diría, en el mundo moderno, decir que no es el Niño Dios el que te regala las cosas, sino que son papá y mamá. ¿Para qué creas expectativas? ¿Para qué hacer una cosa que realmente no debe de ser así? (Es mejor) decir ‘tu papá y tu mamá son los que regalan, con motivo del Niño Dios, te regalan un juguete. Dios no interviene en la historia directamente”, dijo. Sobre las tradiciones de la temporada, dijo que una gran parte han sido adoptadas y mezcladas con las usanzas de Estados Unidos.

“Todo es tradición gringa, los foquitos, el árbol de Navidad; en cambio, el Nacimiento es una tradición, fundamentalmente, creo que de los franciscanos. Los americanos fueron conquistados por los ingleses y los franceses, y ellos traían la espiritualidad cristiana. A nosotros nos conquistaron los españoles y también traían la espiritualidad cristiana, nada más que aquéllos eran protestantes y los españoles eran católicos.

Lo que sí es auténticamente cristiano es el Nacimiento en las casas, venido de una tradición cristiana de Europa, de los franciscanos. Como las piñatas, que dicen que la tradición la inventaron los franciscanos misioneros, simbolizando el pecado, que se rompe el pecado, y viene la gracia con los dulces”, comentó el jesuita. “Si no pones Nacimiento, no hay bronca, y si no haces cena de Navidad, tampoco, lo importante es celebrar, litúrgicamente, en la eucaristía, y reflejar en símbolos, que Dios está con nosotros. Yo creo que es muy importante centrarlo en el verdadero sentido de lo que Dios nos quiso decir con su nacimiento, si cada quién le quiere poner crema al taco, puede ponerle lo que quiera. Yo creo que hay que tener un discurso religioso y simbólico que sea significativo, si no, se vuelve insignificativo”.


Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.