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Investigar y demostrar para patentar

      
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En el 2009, en Colombia se otorgaron 478 patentes, una cifra mínima comparada con la de países latinoamericanos como México (9.629 patentes).
Lo dice el profesor Arturo San Feliciano, un experimentado químico orgánico que posee quince patentes en el área de los fitofármacos, y que son producto de años de investigación con las plantas.

“Para hallar algo completamente desconocido hay que tener la antena muy bien puesta. De lo contrario, no se podrá detectar lo que está allí, en las complejas estructuras de los organismos. Algunos hallazgos se dan sorpresivamente, en momentos cuando se buscan cosas muy distintas”, dice. 

El experto advierte que se puede patentar solo cuando hay resultados comprobados y contrastados. En el caso de los fitofármacos, la tarea es bastante compleja porque se necesitan hallar compuestos, usos, métodos o rendimientos que nadie más haya descubierto. Como muestra se refiere a la Notholaena nívea, un helecho usado en la medicina ancestral peruana para el tratamiento de la diabetes. 

San Feliciano destaca que en este tipo de plantas tradicionales, de las que se conocen sus bondades, es difícil determinar nuevos usos, por lo que se hace necesario un trabajo arduo y minucioso para caracterizar nuevos compuestos. 

En este caso, se aislaron 50 componentes, gracias al estudio fitoquímico del extracto de cloruro de metileno de la N. nívea. Así se determinó, por ejemplo, que contenía cinco clases de estilbenoides, sustancias que son vasorrelajantes y antiparasitarias.

Si bien, el objetivo inicial era determinar las propiedades antidiabéticas, lo que se halló fue un universo de compuestos muy útiles. “Cada uno representó un estudio de doctorado en sí mismo”, asegura el español. 

Colombia, con su inmensa biodiversidad, está rezagada en la labor de conocer para qué son útiles sus organismos vivos. En ese sentido, la recomendación de Arturo San Feliciano es acelerar la exploración biológica.

“Ustedes deben caracterizar los compuestos activos de todas sus plantas. De lo contrario, vendrán de otras partes y se llevarán muestras de las cuales registrarán patentes. Es su patrimonio y deben cuidarlo”, resalta. 

Pero la tarea no es fácil en Colombia, en donde para acceder a recursos genéticos se necesitan engorrosos permisos y trámites que duran hasta media década. Sobre esta dificultad, el fitoquímico español afirma: “En países en los que he trabajado, como Perú o Venezuela, existe una extensa reglamentación, particularmente para la salida de material vegetal. En el tema de investigación, por lo general, se arbitran autorizaciones para que las personas que saquen una muestra del país vuelvan con el conocimiento adquirido a partir de ese patrimonio biológico”.

Y agrega: “claro, se deben respetar las legislaciones nacionales, pero estas no pueden ser tan burocráticas que entorpezcan la actividad científica”. 

De otra parte, destaca la importancia de que las universidades tengan oficinas especializadas en la gestión de patentes: “De hecho, el trámite de registro es bastante complicado. Por eso, es necesario que exista una oficina que le ayude al investigador y que, de paso, lo asesore sobre si la patente que va a registrar tiene una utilidad práctica y económica”. 

Según la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (Ricyt), en Colombia, en el 2009, se otorgaron 478 patentes. En el mismo año, Estados Unidos otorgó 191.927 y México 9.629. Esto demuestra el rezago que tiene el país al respecto y la necesidad de que, en el caso de las autoridades ambientales, se adquiera un criterio más certero a la hora de aplicar reglamentaciones para los científicos colombianos que trabajan con plantas y animales
 

En el caso de plantas, ¿qué se puede patentar y qué no? 

- Una planta: por lo general, no se puede patentar, a no ser que se descubra un uso completamente desconocido para la humanidad.

- Una planta seca: se puede patentar si se desarrolló un método de secado original.

- Un extracto natural: si se mejora el rendimiento de extracción con técnicas nuevas, se puede patentar.

- Fracción de extracto: si se define como fracción útil antes no usada.

- Componente natural: se puede patentar siempre y cuando sea una estructura molecular desconocida; por lo general, va unido a un uso nuevo.

- Mejoramientos del componente: si a partir de un componente ya patentado se hacen mejoramientos que demuestran otro uso útil, se puede patentar.

- Derivados y análogos: si se demuestra que es sustancial la diferencia con la estructura natural, también se puede patentar.


 





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